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La cara amarga de la crisis

Entre las reformas que deben acometer las regiones es prioritario definir un nuevo espacio en materia de farmacia.

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carlos b. rodríguez Valencia | miércoles, 04 de abril de 2012 h |

Entre las reformas que deben acometer las regiones es prioritario definir un nuevo espacio en materia de farmacia. De cada diez euros de impuestos, aproximadamente 1,5 se dedican a gasto farmacéutico. Y de esta cantidad, 50 céntimos son solo para gasto hospitalario, una factura que a día de hoy se ha convertido en una “realidad preocupante” para la Consejería de Sanidad valenciana, según puso de manifiesto Manuela García, secretaria autonómica de la Agencia Valenciana de Salud.

El impacto económico en términos globales que genera la factura de los hospitales es más preocupante, si cabe, por la opacidad que la rodea, a diferencia de lo que ocurre con el gasto de receta. Mientras la Comunidad Valenciana gastó por este último concepto 1.546 millones de euros en 2011, el gasto hospitalario llegó a los 595,1 millones. Esto supone un gasto de 113 euros por habitante y año, que traducido al gasto sobre presupuesto indica que esta partida se come una parte sustancial de la tarta: el gasto por receta supone un 28 por ciento del presupuesto valenciano; el gasto por receta hospitalaria, un 11 por ciento.

Para García, “el efecto de los nuevos fármacos sobre el presupuesto anual es creciente, muy por encima del crecimiento de la economía o del presupuesto hospitalario global, lo que causa que su impacto presupuestario sea enormemente significativo”. A pesar de haber controlado el número de recetas, el gasto de los hospitales dependientes de la Agencia Valenciana de Salud sigue creciendo. De este modo, en 2011 lo hizo un 5 por ciento, lo que García tradujo en un “grave problema para la sostenibilidad”.

Posibles soluciones

Entre las soluciones, la agencia propone dos: financiar solo las indicaciones aprobadas de forma estricta a partir de la evidencia científica con todos los mecanismos de control acordados por los grupos de expertos o compartir riesgos con la industria en base al resultado. García asegura que Farmaindustria ya propone proyectos de este tipo, para los que la Consejería de Sanidad reclama “profesionales implicados”.

Y, ciertamente, la industria es consciente de la necesidad de revisar su modelo de colaboración con la Administración. Así lo puso de manifiesto Santiago Almazán, gerente de Relaciones Institucionales de Merck, que apostó por hablar de “coordinación y colaboración entre todos los agentes; asumir el riesgo y compartir objetivos, establecer cauces de participación y revisar periódicamente el papel de la industria”.

El director general de Farmacia, José Clérigues, y Francisco Soriano, director general de Régimen Económico de la consejería, detallaron otras medidas implementadas para contener el gasto en medicamentos. Una de las más exitosas ha sido la central de compras creada en 1996. Tras haber conseguido ahorros del 88,82 por ciento en oxaliplatino; del 75 por ciento en ceptazidima o del 57,23 por ciento en las heparinas de Bajo Peso Molécula, el objetivo pasa ahora por ampliar el número de expedientes de contratación centralizada a varias familias de medicamentos y extender la compra centralizada a fármacos en los que se ha detectado precios de compra heterogéneos.

“Entendemos la dura situación económica y la falta de liquidez, pero queremos que entiendan que estamos arruinados”. María Teresa Guardiola, presidenta del COF de Valencia, puso voz a la cara más amarga de la sanidad valenciana: la de los impagos a las farmacias, y justificó las medidas adoptadas por el colectivo: “¿Quién no tomaría medidas ante esta situación si su futuro y el de sus hijos está en peligro y nadie ofrece una solución?”

Bajo el título “Entre la desesperación y la esperanza”, Guardiola quiso trasladar a pesar de todo un mensaje positivo: la situación tiene muchos culpables pero los colegios no buscan culpables, sino soluciones. “Y a pesar de las dificultades, la Comunidad Valenciana será la primera en salir de la crisis”, dijo.

Hasta ahora, el colectivo farmacéutico ha hecho gala de una paciencia extraordinaria y mantenido siempre la colaboración institucional con la Consejería, fuera quien fuera el consejero al cargo. El espíritu de colaboración se mantiene, aunque no sin contraprestaciones. “Los farmacéuticos necesitamos marco estable de colaboración. Sería lamentable que se perdiera todo el esfuerzo realizado por el sector y no se encuentren soluciones que impidan que este modelo de farmacia continúe dando servicio a todos los ciudadanos”, señaló la presidenta del COF de Valencia.