Dotar a profesionales sanitarios y pacientes de las herramientas necesarias para que mejore la comunicación entre ambos actores para facilitar el empoderamiento del paciente. Esta fue una de las conclusiones que se pusieron sobre la mesa durante el café de redacción ‘El paciente experto. De la A a la Z’, celebrado en la sede del Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón y organizado en colaboración con EG con el apoyo de Boehringer Ingelheim.
El consejero de Sanidad del Gobierno de Aragón, Sebastián Celaya, puso de manifiesto que el marco en el que los departamentos de sanidad cumplen con su misión de prestar asistencia sanitaria a todos los ciudadanos “ha cambiado de forma radical”, fundamentalmente en lo que se refiere a la relación entre los profesionales sanitarios y los pacientes tras haber quedado el modelo paternalista “totalmente superado”.
Y es que ahora los pacientes quieren un nuevo papel y piden ser protagonistas de muchas de las decisiones en lo que a ellos atañe. Para que esto sea posible es fundamental que cuenten con la información necesaria, con educación en salud y que la comunicación con los sanitarios sea positiva, lo que les permitirá hablar con los profesionales desde la igualdad. Sin embargo, además de conocer sus derechos, deben hacerse también responsables de la sostenibilidad del SNS, pues si no se trabaja por ella entre todos, será “difícil continuar”.
Desde el punto de vista de los pacientes, José Ramón Barrios, presidente de Cesida y miembro de la Alianza General de Pacientes (AGP), señaló que, aunque se habla mucho del papel del paciente y está claro lo que hay que hacer, nadie se pone “manos a la obra”. Defendió el papel de las asociaciones formando y ayudando a los pacientes, mejorando su información, conocimiento y ayudándolos en aspectos tanto sanitarios como sociales. Sin embargo, mostró su preocupación por las dificultades de las asociaciones y ONGs para mantenerse si no cuentan con financiación privada, por lo que abogó por buscar recursos “donde se pueda” manteniendo la transparencia.
Finalmente, Tomás Mainar, presidente del Foro Aragonés de Pacientes, abogó por adaptar la atención a las necesidades del paciente pues, mientras que muchos de ellos pueden convertirse en pacientes expertos con la formación adecuada y tomar decisiones sobre su enfermedad, otros —fundamentalmente los muy mayores— todavía requieren del paternalismo de los sanitarios. En este sentido, apuntó a que, en los casos de personas con más conocimientos, las consultas deberían ser a demanda, cuando el paciente lo requiera, mientras que otras personas pueden sentirse desprotegidas si no son citadas con cierta periodicidad.
Javier Marion, director gerente del Servicio Aragonés de Salud, por su parte, señaló que un estudio reciente reconoce que los pacientes pluripatológicos cada vez que acuden a un nuevo especialista tienen un 20 por ciento más de posibilidades de sufrir un efecto adverso a algún medicamento, un reto ya identificado en el que se ha comenzado a trabajar.
Asimismo, abogó por seguir en la línea de “tratar menos y cuidar más”, en la que los pacientes acudan en menor medida a las consultas de manera indiscriminada, se reduzcan las tasas de hospitalización y la persona reciba los cuidados en su propio ámbito, en su domicilio. Recordó que en las experiencias que hay en este sentido han disminuido los ingresos hospitalarios, las estancias medias y las visitas al especialista, por lo que es fundamental que el paciente sea “cada vez más experto” y, para ello, es imprescindible contar con el apoyo de las instituciones.
Ros Cihuelo, directora general de Derechos y Garantías de los Usuarios, incidió en que la percepción de cada paciente es única y personal, depende de sus características y, por tanto, debe irse hacia la personalización del cuidado para que permita más empatía y una mejor impresión acorde a las expectativas y preferencias del paciente.
Cihuelo señaló además que hay grandes áreas de mejora en las que se coincide desde distintos foros: información sobre su enfermedad, comunicación con los profesionales sanitarios, más participación y un incremento de la coordinación entre todos los sanitarios que participan en el abordaje del paciente.
Manuel García Encabo, director general de Asistencia Sanitaria, mostró su preocupación por el hecho de que empoderar al paciente pueda terminar convirtiendo a la sanidad en un producto más. Además, en cuanto a la información al paciente, consideró que es lo único que ha demostrado mejorar su salud porque, a su juicio, el ciudadano solo cree en la información que le aporta su profesional sanitario. Sin embargo, recordó que en las encuestas de satisfacción, la información al paciente es el aspecto que sale “peor parado”, fundamentalmente en el ámbito hospitalario, por lo que abogó por incidir en este aspecto.
Coincidió con él el gerente del Hospital Miguel Servet, José Manuel Aldaniz, quien reconoció que los sanitarios en ocasiones tienen poco cuidado en generar espacios para la comunicación con el paciente, por lo que consideró importante que se introduzca a los ciudadanos en la dinámica de funcionamiento de los hospitales, lo que podría poner en evidencia qué es lo que hay que mejorar. Además, señaló que el cambio que se ha producido en la sociedad desde el momento en el que el médico tenía la verdad y el paciente recibía ese “don divino” hasta la actualidad en el que el facultativo tiene a una persona delante con la que dialogar, ha ocasionado ciertas resistencias en una parte de la profesión.
Incorporar al paciente en la creación de las guías de práctica clínica fue una idea que puso sobre la mesa Sandra García Armesto, directora del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, pues las repercusiones que las distintas acciones tienen para el paciente las debe valorar él mismo, no el facultativo. Y es los efectos adversos o un tratamiento frente a otros puede afectar más o menos a la vida duaria del paciente en función de la situación de la persona.
En el Programa de Guías de Práctica Clínica de Aragón se han elaborado ya varios manuales centrados en incorporar al paciente en la toma de decisiones.
García Armesto explicó que Aragón y Canarias están trabajando conjuntamente en una red para que el paciente participe y decida, estructurada por problemas de salud que ofrece, no solo herramientas para la toma de decisiones, sino también un resumen de experiencias de personas con las mismas patologías.
La presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Zaragoza, Concepción Ferrer, consideró que en el camino de la implementación de las nuevas tecnologías “se han perdido valores”. Y es que para que haya buena comunicación tienen que existir empatía y feed back y, a veces, la falta de tiempo en consulta hace que esas líneas no se establezcan todo lo necesario, por lo que hay ahí una línea de trabajo fundamental.
Aprovechar el potencial de la farmacia para llegar a toda la población e involucrarla en la formación sanitaria al paciente y la detección precoz de enfermedades fue la propuesta de Ramón Jordán, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza. Y es que, en su opinión, es posible mejorar la adherencia y la calidad de vida del paciente y reducir los costes si hay coordinación entre todos los agentes sanitarios.