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Una apuesta no exenta de riesgos

Ir a un nuevo modelo de fijación de precios “no es tan sencillo” como lograr el más bajo posible.

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carlos b. rodríguez Madrid | viernes, 16 de noviembre de 2012 h |

En esta fase de desarrollo, el planteamiento del Value-Based Pricing (VBP) genera en Reino Unido más dudas que certezas, a tenor de los riesgos manifestados por los agentes consultados. Algunos señalan, para empezar, que el sistema puede no conseguir los objetivos que se propone. En particular, preocupa que no pueda mejorar los resultados de acceso de los pacientes. Otros sugieren que si los techos de precio o valor no se calculan correctamente, el NHS puede llegar a pagar más de la cuenta por ciertos medicamentos.

De cara a la industria, varias respuestas creen que el proceso puede producir retrasos en la evaluación y en la toma de decisiones. Desde este punto de vista, diversos agentes sugieren que si las compañías farmacéuticas sienten que no están recibiendo un precio apropiado, o si las cargas administrativas derivadas del nuevo proceso son muy elevadas, el resultado final puede ser que opten por no considerar Reino Unido como mercado para lanzar sus medicamentos, o que incluso puedan decidir “no ponerlos nunca en el mercado”.

La decisión del Ministerio de Sanidad de apostar por otra forma de ‘poner precios’ a los nuevos medicamentos ha levantado muchas expectativas si, como parece, la apuesta consiste en seguir los pasos del Reino Unido. Allí, el debate se está caracterizando por la transparencia, la negociación y la consideración del gasto en medicamentos como inversión. “El Value-Based Pricing (VBP) no es tan simple como conseguir el menor precio posible. Si tenemos éxito es posible que el gasto total en medicamentos suba bajo los actuales acuerdos”, reconoce el Gobierno en el documento de respuesta a la consulta lanzada para implantar este sistema a partir del 1 de enero de 2014.

La clave es que, aunque el gasto final suba, el resultado sea una cifra asequible y sostenible a largo plazo. El propio Ministerio de Salud británico (NHS) reconoce lo sencillo que habría sido optar por algo parecido a un sistema de precios de referencia por equivalentes terapéuticos para los medicamentos innovadores, una iniciativa que, reconoce, “podría ofrecer ahorros a corto plazo”. Sin embargo, llevarlo a cabo es complejo y, según el Gobierno, “hay mejores formas de conseguir mayor eficiencia en el gasto farmacéutico”.

Beneficio socio-sanitario

La reforma emprendida implica, en cambio, que los precios que en el futuro se paguen por los medicamentos deberán reflejar de la forma más exacta posible su beneficio social y terapéutico. El problema es cómo llegar a esa conclusión. De momento, y aunque una amplia mayoría de las respuestas a la consulta apoyaron la necesidad de ir hacia un nuevo sistema de precio para los medicamentos innovadores, el VBP continúa despertando muchos recelos en un sector que no conoce los detalles del proceso de evaluación, ni cómo operaría en la práctica el subsiguiente establecimiento del precio basado en el valor.

La consulta ha servido para conocer nuevos datos sobre el proyecto. La intención del Gobierno sigue siendo aplicar el sistema VBP a los nuevos principios activos que lleguen al mercado a partir de 2014. La amplia mayoría de los medicamentos de marca que estén en el mercado antes de 2014 estará cubierta por los acuerdos firmados en el marco del actual sistema, el PPRS.

Sin embargo, el Gobierno está considerando la posibilidad de que un pequeño número de medicamentos sean evaluados por el VBP en un trabajo caso por caso. Los potenciales candidatos a estudiar incluyen las nuevas indicaciones para fármacos existentes; medicamentos que ya han sido sopesados por el NICE, pero no recomendados; los incluidos en el Fondo de Medicamentos contra el Cáncer y los recomendados por el NICE cuyas guías están en proceso de revisión.

¿Qué ocurrirá con los fármacos huérfanos? Es otra de las dudas. El sector da fuertes argumentos tanto para incluirlos como para excluirlos del nuevo sistema. En principio, y hasta nuevo aviso, el objetivo del Gobierno es diseñar un sistema que incluya el rango más amplio posible de fármacos y minimice la necesidad de mecanismos alternativos.

El Gobierno también pretende, en principio, afrontar alternativas diferentes a la fijación de precios distintos para un mismo fármaco en función de su indicación. Si bien este mecanismo permitiría una mayor sensibilidad del precio en base al valor, sería mucho más complejo, y las dificultades de su implementación podrían superar sus posibles beneficios.

Niveles de innovación

Estas dudas no son nada si se comparan con las relativas a cómo se pueden distinguir niveles de innovación. El objetivo es llegar a un compendio de evaluaciones sobre el valor añadido, tanto en relación a la carga de la enfermedad, la innovación y mejora terapéutica y los beneficios sociales del medicamento en cuestión.

Pese a sus limitaciones, el Gobierno reconoce el valor de los años de vida ajustados por calidad (QALY) como punto de partida (y con el NICE, por lo tanto, ocupando el papel central en el sistema) para obtener la unidad de peso relativa al beneficio social, que tantas dudas genera en el sector. La idea del Gobierno es ajustar los QALY de forma que los precios vayan acordes con los beneficios que se podría ofrecer a los pacientes si el NHS usara los mismos recursos de forma distinta, como por ejemplo pagando enfermeras extra en programas de ayuda a los pacientes. Este valor ‘social’ también implicará cuantificar y conocer los beneficios para la sociedad y los pacientes de ofrecer incentivos para la investigación en I+D, y determinar así el nivel de incentivos que provee mayores beneficios.

La intención es que todas las unidades de peso resultantes y las metodologías para calcular los precios sean públicas, de manera que las compañías y otros agentes puedan tener una idea del precio esperado para los productos que hacen frente a las necesidades de la sociedad. El Gobierno desarrollará esta asignatura en colaboración con expertos y agentes con el objetivo de asegurar un modelo “robusto y transparente”, de manera que la política de precios en Reino Unido ofrezca claridad, credibilidad y certidumbre “para la industria, los pacientes, los médicos, las administraciones y otros agentes en Reino Unido y en el mundo”.

El Ministerio de Salud británico reconoce que hay mejores formas de conseguir mayor eficiencia que el SPR

La intención del Reino Unido es aplicar el VBP a los principios activos que lleguen al mercado a partir de 2014