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Sanidad ve mejorable el uso seguro de fármacos en hospitales

Los boticarios creen que la Estrategia de Seguridad del Paciente 2015-2020, que incide especialmente en los eventos adversos en el ámbito hospitalario, se queda algo ‘corta’ y podría otorgarles más protagonismo en este fin.

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A. C. Madrid | viernes, 19 de junio de 2015 h |

El Ministerio de Sanidad ha publicado la ‘Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud 2015-2020’, que marca las líneas a seguir en este ámbito en el próximo lustro y supone una actualización de los objetivos plasmados en el informe original de 2005. En esta actualización han participado diversas entidades farmacéuticas como la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (Sefap) y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH).

Hay un aspecto que no entiende de ‘actualizaciones’: los eventos adversos relacionados con el uso de los medicamentos, que siguen preocupando, y mucho, a las administraciones. En esta estrategia se destaca que es un campo aún “con un amplio margen de mejora”. Para ello se citan diversos estudios que sitúan este porcentaje en el 47,0 por ciento del total de los eventos adversos que se producen en la asistencia sanitaria en España, de los cuales el 59 por ciento serían prevenibles. En concreto, pone especial énfasis en el uso seguro de los medicamentos en el ámbito hospitalario, donde se producen 17 errores de medicación al día por cada 100 pacientes hospitalizados (16 por ciento en prescripción, 27 por ciento en transcripción, 48 por ciento en dispensación y 9 por ciento en administración), si bien el 85 por ciento no alcanzaron al paciente y solo el 0,35 por ciento causó daños.

En términos económicos, el coste estimado para el SNS por estos errores se situaría en torno a los 2.000 millones de euros anuales (2,9 por ciento del gasto sanitario). Y, en ese “amplio margen de mejora”, el farmacéutico de hospital tiene un papel fundamental. Así, se considera positiva la cada vez mayor preparación de la medicación en dosis unitarias desde los Servicios de Farmacia (el 83 por ciento de los centros ya lo harían), así como el etiquetado de todos los fármacos y envases que los contienen (59 por ciento). Por contra, se denuncia como un aspecto a mejorar en los próximos años su todavía escasa integración en equipos clínicos, así como la validación por estos especialistas de todas las prescripciones que se hagan.

El papel de la farmacia comunitaria

¿Qué papel otorga este documento a la farmacia comunitaria en la estrategia de seguridad 2015-2020? No son muchas las referencias expresas, las referencias que se hace en él a este nivel asistencial. Por ello, Luis García, representante de Sefac en el grupo de expertos que han elaborado el documento, indica que “estamos satisfechos en parte, pero todavía queda mucho camino por recorrer en la integración de la farmacia comunitaria en la Estrategia de Seguridad; se debería contar más con él”. ¿La justificación? “Este profesional es clave en la seguridad del paciente por su fácil accesibilidad, formación y ser el más visitado por el paciente polimedicado y crónico”, apostilla.

Esta estrategia nacional sí otorga una misión importante a los farmacéuticos comunitarios en la ‘conciliación’ de la medicación, toda una “oportunidad” para la farmacia, estima el miembro de Sefac. Sin embargo, al igual que el documento denuncia expresamente la escasa integración del farmacéutico de hospital en los equipos clínicos, bien se podría haber hecho lo propio respecto a la integración del boticario en equipos multidisciplinares. “El farmacéutico comunitario apenas está integrado en estos equipos, y puede y debe participar en la notificación y detección de errores de medicación, problemas con los medicamentos que usa el paciente, programas de mejora de la adherencia, etc.” expone García.