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Sergio Alonso es redactor jefe de ‘La Razón’ El Consejo de Política Fiscal y Financiera, que decide y manda mucho más en Sanidad que el pacato Consejo Interterritorial, ya ha dado las claves de por dónde van a ir los tiros en lo que resta de legislatura. De entrada, las autonomías tendrán que ajustar su déficit público hasta situarlo en el entorno del 1,5 por ciento este año. Para los profanos de la economía, esto quiere decir que sobre los recortes ya aplicados en la segunda mitad de 2011, tendrán que improvisar otros nuevos y más amplios con la manga ancha del Estado. Si observamos el elevado porcentaje que representa la Sanidad en el presupuesto de cada comunidad, sabremos ya el área que sufrirá las principales embestidas de los consejeros de Hacienda, y el sector que tiene todas las papeletas para recibir la lluvia de medidas de ahorro que va a desplegarse a partir de ahora. ¿Es necesario acometer medidas de este tipo en España? Desgraciadamente, sí. La UE está mosca con el agujero de más de dos puntos detectado en las cuentas públicas del pasado año, y no aguanta más. Los inversores, tampoco, y ya han venido avisando mediante disparadas alzas en la prima de riesgo del algo peligro de impago que hay en nuestro país, de seguir la nefasta senda económica marcada por el gobierno socialista. La segunda clave es que nada de lo que obtengan los proveedores a partir de ahora será gratis. Cobrarán sus deudas, sí, lo que es de agradecer, gracias al plan de pronto pago diseñado por Cristóbal Montoro. ¿De qué bancos? Aún no está claro, ya que algunas entidades españolas no están muy convencidas de la rentabilidad de la operación. ¿De qué forma? Se supone que antes de junio el contador estará puesto a cero y que se hará tabula rasa para acabar con las mareantes y sonrojantes cifras de demora que arrojan la mayor parte de los feudos autonómicos. Los problemas son que el deudor podrá ver satisfecho su derecho de crédito a costa de ofrecer un descuento o una quita a la entidad sufragante, que las matrices de las empresas no se llevarán precisamente una opinión favorable de España como país cumplidor de sus obligaciones, surgiendo la inevitable comparación con Grecia, y que el tanto el ministerio, se supone que el de Hacienda, porque el de Sanidad está aún missing, como las autonomías, apretarán las tuercas del gasto hasta rebajarlo hasta límites extremos. Luis De Guindos ya ha dado una pista de hacia dónde se desplaza el viento, al anunciar un recorte estatal de un 40 por ciento de la inversión. Así pues, el escenario es dramático. Casi tanto como los excesos cometidos en el pasado. De aquellos polvos vienen hoy los lodos que sufrirán laboratorios y proveedores en forma de una dureza sin igual a la hora de recibir la autorización para que sus productos entren en el mercado. Ya nada será como antes, y los precios y la efectividad serán examinados con lupa. La miopía del gobierno anterior, que negaba la mayor entre el aplauso interesado de algunos de los que hoy sufren la dureza de estas medidas, ha traído a España un escenario aterrador. Ya nada será como antes en el sector sanitario. | viernes, 16 de marzo de 2012 h |

Pienso que ya nada será como antes, y los precios y la efectividad serán examinados con lupa

¿Qué laboratorio internacional de genéricos fue uno de los principales instigadores del intento de plante a la subasta andaluza que se gestó hace alrededor de un mes?

¿Si hay quita a los proveedores y laboratorios, qué pasará con el IVA ya sufragado? ¿Y con la tasa que la industria paga al Ministerio de Sanidad?

¿Qué comunidad autónoma tiene facturas ocultas y dudosamente contabilizadas, por un importe de unos 2.000 millones de euros?

¿Podría ser mayor la quita que el descuento que aplican las empresas de factoring por el pronto pago?