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política farmacéutica

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Los sesgos según el territorio de las decisiones del Ministerio de Sanidad son inadmisibles
| 2011-01-21T15:40:00+01:00 h |

Sergio Alonso es redactor jefe de ‘La Razón’

Aunque el área de recursos humanos ha sido el gran desastre del Ministerio de Sanidad bajo la actual etapa de Gobierno del PSOE, la parcela referente a la política farmacéutica no le va muy a la zaga. Un simple vistazo al aterrador panorama vigente bastaría para hacer echar a temblar a cualquier futuro aspirante a inquilino del Paseo del Prado. Sin embargo, son tantos los gazapos acumulados en estos últimos años, que ya han dejado casi de sorprender a los principales agentes del sector, por aquello de que Costumbre praeter legem. El escenario más reciente puede resumirse de la siguiente forma: cuando lo hace y no se lo terminan imponiendo Moncloa o la Vicepresidencia económica, el ministerio que hoy ocupa Leire Pajín legisla tarde y, por lo que se ve, mal, muy mal. Nada ilustra mejor este aserto que la reciente sentencia en la que la Audiencia Nacional concede la razón a la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE). Con ella, la pequeña patronal ha logrado lo que no había conseguido hasta ahora nadie en el sector: poner en el filo del alambre el núcleo gordiano de las medidas de recorte de gasto sanitario, los precios de referencia de las medicinas.

El fallo es revelador porque demuestra que al retocar el cálculo de los nuevos precios, el ministerio incurrió en una precipitación absurda que le condujo a un sinsentido: el de inducir las rebajas tomando como base genéricos que no están presentes ni siquiera en el mercado. Un desastre, vaya. Pero es revelador también de otro hecho importante, en esta época de guerras autonómicas y de enfrentamientos velados y no tan velados de los presidentes autonómicos con el poder central por culpa del déficit público y la grave crisis económica. Con sus erráticas maneras de actuar, Sanidad genera desconfianza.

La provoca en el sector, que no sabe a qué atenerse ni a qué interlocutor acudir para dibujar el horizonte que le espera de aquí a dos años, y la provoca en consejerías y servicios de salud de todo signo político, de derechas, de izquierdas y nacionalistas. No es de extrañar por ello que a lo largo de los últimos meses, y ante los continuos palos de ciego y la pereza legislativa del Paseo del Prado, que se ha demorado un año en reactivar dichos precios de referencia, varios responsables sanitarios hayan decidido actuar por su cuenta y riesgo con el fin de arañar unos euros para sus depauperadas arcas públicas. Sin credibilidad, no hay liderazgo, y sin liderazgo, no hay cohesión que valga en el desvertebrado Sistema Nacional de Salud (SNS). Esta máxima describe la génesis de guerras como la del ‘cataloguiño’ en Galicia, o la del ‘subastazo’ en Andalucía. Con su injusta reacción, actuando rápidamente contra unos territorios e ignorando a otros, el ministerio no hace sino certificar la ceguera de sus movimientos y el sesgo que los inspira. Y para que la política farmacéutica funciones, no deben existir sesgos. Pero hay más argumentos que destripan la labor del ministerio en esta área. Baste aludir, por ahora, al funcionamiento de la Agencia del Medicamento y a la salida de su directora. Darían para escribir un libro.

Preguntas sin respuesta

¿Qué vínculo hay entre la salida de Cristina Avendaño de la Agencia del Medicamento y los ensayos clínicos?

¿Qué área jurídica no encuadrada en la Administración ha quedado muy tocada tras la sorprendente victoria de FEFE en la Audiencia Nacional?

¿Qué laboratorios acudieron el pasado miércoles, 12 de enero, a entrevistarse personalmente con el embajador de Estados Unidos en España? ¿Asistió alguien de Farmaindustria a la reunión?

¿Qué escándalo en ciernes va a sacudir de nuevo la devaluada Federación de Clínicas Privadas? ¿Qué movimiento pergeñan las grandes clínicas que operan en España?