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Si el boticario quiere ser “ético” en nuevos servicios, debe cobrarlos

Un código de buenas actitudes presentado por Sefac, que recoge las responsabilidades del farmacéutico con el paciente, la sociedad y la profesión, incide en lo incorrecto del ‘todo gratis’.

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el global Madrid | viernes, 08 de mayo de 2015 h |

El “todo gratis” no es ético, en especial si de se trata de ofrecer nuevos servicios profesionales servicios farmacéuticos. Al menos así lo considera la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac) y así lo plasma en el primer código ético para la farmacia comunitaria que ha elaborado su comisión de Bioética, donde no considera ético “ofrecer sistemáticamente servicios profesionales a los pacientes por debajo de su coste o gratuitos”.

En este caso de los nuevos servicios, además de cobrarlos, el buen ‘comportamiento’ también pasa por “no comenzar a prestarlos sin que el paciente esté debidamente informado de los costes que tiene que asumir si no lo cubre la Administración u otras entidades como las aseguradoras”, a diferencia de la dispensación, donde lo habitual es comunicar el precio a la entrega del producto, avisa esta sociedad científica. Aunque la defensa del cobro de cualquier servicio es constante en este documento, Sefac recuerda que “la retribución no debe condicionar la actuación profesional; no se deben incentivar aquellas fútiles para el paciente o que no le reporten un beneficio proporcional al coste que ha de asumir”.

Amén de este capítulo, el código ético presentado por esta sociedad científica se articula en cuatro grandes apartados que abarcan la responsabilidad del farmacéutico con los pacientes y usuarios, con la sociedad y con la profesión. Respecto al primero de ellos abarca aspectos que van desde la relación clínica y la comunicación con los usuarios hasta el respeto a la diferencia de los pacientes y no discriminación, pasando por el consentimiento informado, la intimidad y la confidencialidad, o la ética de la dispensación. En opinión de su presidente, Jesús C. Gómez, esta serie de ideales y actitudes responsables que contiene este código “refleja la realidad actual de nuestra profesión.

El bloque de engloba la responsabilidad del farmacéutico con la sociedad recoge aspectos como el ámbito de actuación del farmacéutico comunitario (entre ellas, responsabilizarse de las necesidades farmacoterapéuticas de los pacientes a nivel comunitario, tanto si residen en su domicilio como en un centro sociosanitario, que no estén ingresados en un hospital) y la actuación en “situaciones particulares” como con menores, personas con discapacidad, drogodependientes... También hace hincapié en las relaciones con las empresas farmacéuticas, la cual debe ceñirse “a aspectos estrictamente profesionales, que no conlleven ningún tipo de contraprestación comercial ni que supongan un incentivo para la dispensación de determinados productos”.

Sefac Euskadi

La actualidad de esta sociedad también pasa por la reciente constitución de Sefac Euskadi, su décima delegación autonómica. Estará presidida por Sonia Sáenz de Buruaga, quien a su vez es vocal de la junta directiva nacional.

Como el resto de sus delegaciones regionales, Sefac Euskadi nace con el objetivo, entre otros, de impulsar el desarrollo e implantación de los servicios profesionales farmacéuticos, así como organizar actividades formativas de “alta calidad” que ayuden a los farmacéuticos comunitarios en su labor asistencial.