Bernat Soria
Coordinador del ‘Informe Bernat Soria’
Pregunta. ¿Ha cambiado la visión que tiene Bernat Soria sobre los agentes del sector tras su paso por el ministerio?
Respuesta. Es imposible no dejar de estar de alguna forma impactado por todo lo que aprendes, aunque todo no lo puedes ni lo vas a contar nunca. Tú cambias, pero los demás también cambian con respecto a ti. Eres más realista. Creo que estoy dando una visión, un aldabonazo realista, de una situación a la que tenemos que enfrentarnos, pero otros compañeros que han pasado por situaciones similares, mantienen posturas más críticas y más pesimistas que las que yo mantengo. Voy a citar a un compañero, a Julián García Vargas, que me mandaba un mensaje esta mañana y me decía: “yo no soy tan optimista como tú”. No voy a decir que él tenga razón, ni tampoco voy a apostar nada por decir que yo la tengo, pero tenemos que hacer algo. Esto no puede quedarse así y dejar que pase el tiempo. Es importante para todos.
P. ¿Tiene confianza en que sea posible?
R. Sí, tengo una gran confianza en los ciudadanos y en la democracia. Es algo que o lo tienes o no lo tienes.
P. Igual que se dice que hay un ‘síndrome de la Moncloa’, ¿hay un ‘síndrome del Paseo del Prado’ que hace ver distinta la realidad?
R. En mi caso poco, en otros casos quizá sí. Nunca dejé de hablar con la gente que me rodea, con la señora de la limpieza, el camarero o con mis amigos. Cuando uno mantiene un nivel de relación con gente que se entiende como normal no cambia la perspectiva. También existe el error de pensar que la realidad es lo que cuenta la prensa, pero la realidad es eso y mucho más, no hay que confundir.
josé maría lópez
Madrid
Pregunta. El objetivo del “Informe Bernat Soria” era determinar el papel de la industria en el SNS, pero al final acaba siendo un amplio documento de diagnóstico del SNS. ¿Cómo lo valora?
Respuesta. Efectivamente. La industria es parte de un todo y es imposible analizarla sin hablar del SNS. La consecuencia es obvia: al final hay un análisis del SNS, comentarios acerca de la situación y opiniones de los agentes.
P. El informe señala que el 40 por ciento de la inversión sanitaria revierte de nuevo a la sociedad...
R. Los economistas lo llaman ‘factor de retorno’. La inversión en salud tiene un valor de inversión, porque el 40 por ciento es riqueza, y se distribuye a través de un empleo de calidad, no deslocalizable y otros empleos indirectos. Además, hablamos de sectores muy productivos y competitivos, lo que hace que ese gasto sea también una inversión.
P. Entonces, ¿por qué preocupa tanto el gasto sanitario en general y farmacéutico en particular?
R. Esa pregunta no es para mí. Lo sería si formase parte de este Gobierno, que tiene mi lealtad. En cualquier caso es cierto que estaríamos haciendo esfuerzos económicos para tener un sector de estas características, si no lo tuviéramos, y cuando lo tenemos da la impresión de que no le hacemos caso.
P. Usted ha sido ministro y sabe cómo funcionan los equilibrios de poder. ¿Cree posible llevar a cabo alguna de las recomendaciones del informe, como una financiación finalista o un CISNS con capacidad ejecutiva?
R. Éste es un informe técnico. Una de las ventajas de no ser ministro es que tienes libertad para trabajar, opinar, equivocarte... Es un pulso que tomamos a la sociedad. Y la sociedad lo que nos dice es que si esto hay que hacerlo el poder político tiene que encontrar la fórmula. Lo que es necesario debe ser posible. No podemos poner pegas a lo que es necesario.
P. ¿Será posible alguna vez?
R. Si es necesario tiene que ser posible, y si no lo hacemos pagaremos el error.
P. El informe recoge alabanzas y duras críticas a la industria...
R. La industria es un actor necesario, pero tiene mala imagen. Y si la tiene porque hay elementos que no se han incorporado, vale la pena explorarlo. La industria es una gran desconocida y posee aspectos que condicionan esa mala imagen. Hay que reconocer que hay conductas que hay que corregir. Si quieres adecuar tu imagen a tus objetivos, cuenta lo que estás haciendo y cómo lo estás haciendo, cómo estás contribuyendo a su salud. También le tienes que contar cómo va la empresa, pero eso es lo que se sabe, porque suelen cotizar en bolsa, pero no se sabe del esfuerzo por nichos, por determinadas patologías. Esa transparencia es lo que debe permitir que las cosas funcionen como en otros países.
P. Pero investigar y lograr nuevos medicamentos no es incompatible con ser una empresa y querer ganar dinero...
R. El ejemplo son algunas pequeñas compañías biotecnológicas que tienen una extraordinaria imagen porque cubren un nicho, como una enfermedad de baja prevalencia. Se echa en falta la investigación en determinados ámbitos así que, dentro de esa estrategia de alianzas que se proponen en el informe, ¿por qué no se sientan el sector público y el privado e intentan llegar a un acuerdo? El público tiene una necesidad, y el privado el know how. Evidentemente ese know how tiene que tener una compensación adecuada por parte del público.
P. ¿Cómo se articularían?
R. A nivel europeo se empiezan a generar contextos de este tipo. De hecho, cuando la Agencia del Medicamento da una calificación de medicamento huérfano está ya facilitando el trámite de quién libera de tasas... La Administración tiene siempre la sartén por el mango: regula márgenes, autorizaciones, precios... Por tanto, allí donde hay una necesidad ese equilibrio riesgo-beneficio debe llevar a trabajar juntos para establecer las condiciones.
P. Cambiando de asunto. Sorprendentemente, los pacientes demandan ahora, información a la industria. ¿Ha notado un cambio?
R. Para mí también ha sido una sorpresa. Cuando se discutió este tema en el Consejo de Ministros de Sanidad de la UE me incliné por regular el contacto directo entre pacientes e industria, pero si uno es demócrata tiene que aceptar que la razón la tienen los ciudadanos. Y si los ciudadanos quieren tener más información habrá que buscar la fórmula para atender esa petición. Al menos planteamos que se discuta.
P. El informe incluye su opinión en muchos apartados, excepto en el capítulo dedicado a las medidas de control del gasto farmacéutico tomadas el año pasado...
R. Este documento pretende ser estructural y abordar medidas estructurales. Si en el proceso aparece una medida coyuntural, como esas medidas de ahorro, puede parecer que el informe las contesta, por eso no hay comentarios. No queremos que el informe sea una contrapropuesta. Ahora, tampoco se oculta nada. Si un tema sale, se discute y se expresa la opinión.
P. Además de copago, el informe habla de evaluación económica, de racionalizar la cartera de servicios, de riesgo compartido... Todos estos sistemas, ¿no son también una forma reducir el pago de la Administración? ¿No son eufemismos del copago?
R. Una de las cosas que generó unanimidad alta, que no absoluta, fue la idea de que cuando se habla de sostenibilidad hay que hablar de copago, como si fuese la varita mágica que va a resolver los problemas. Es rotundamente falso. Podemos hablar de copago otra vez, pero hagamos otras cosas que son más efectivas. Además, el copago ya existe en farmacia. Eso es lo que dice el informe.