Un año electoral como el que vivimos es propicio para la demagogia en todos los partidos, y para la tentación de subir el techo de gasto por parte del Gobierno. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, debe informar a Bruselas antes del 30 de Abril del techo de gasto y del cuadro macroeconómico. Estas cuestiones son clave para aprobar los próximos presupuestos generales del estado de 2016. Los deberes hechos, y que son muy bien recibidos por la Troika, son reducir el déficit público del 5,5% (2014) al 4,2% en este año. Esto implica un ajuste adicional de 13.000 millones de euros. En 2016 el déficit debe ser del 2,8% y supone otros 14.000 millones de euros de ajuste. De este ajuste, la mitad corresponde a las CC.AA. y la Seguridad Social. La buena noticia es que la buena marcha de la economía permitirá no recortar gasto social, o esa es la idea.
Para este año y el que viene se prevé que la recaudación y el empleo mejoren. Incrementar la recaudación dará 4.300 millones (según los cálculos de Montoro) y el menor paro ahorrará otros 4.200 millones de euros.
La reactivación del PIB indica una tasa anual de crecimiento en 2014 del 1,4%, que alcanzará el 2,4% en 2015 según el presidente Mariano Rajoy. Si crecemos al ritmo del último trimestre del año pasado podríamos superar esta cifra. La deuda neta exterior de España sigue siendo del 100% del PIB (Reino Unido, por ejemplo, la tiene del 50% y eso “le pesa” al país) lo que es un indicador preocupante. Crecer y crear empleo es la vacuna que necesita nuestro país para que la Sanidad tenga fondos, o no tenga recortes adicionales. Nunca antes la economía influyó tanto en la Sanidad, en la asistencia.
Subir el techo de gasto de la sanidad debería ser una opción. Reconocer que el PIB se puede vincular de alguna manera al crecimiento del gasto en farmacia es un camino. Sin embargo, no se entiende muy bien que, con el alivio de la tensión económica, las CC.AA. no exijan que parte del ahorro revierta a la Sanidad. Desde la crisis se han recortado 10.000 millones de euros en asistencia sanitaria, 0,8% puntos menos en términos de PIB. Además, la factura farmacéutica se ha reducido en algo más de 4.000 millones más. Si estos recortes se revierten, los expertos hablan de que no habrá consecuencias medibles para la salud de la sociedad. El problema es la deuda que arrastra la sanidad, lo que hace que sea imposible normalizar la inversión sin inyectar más dinero. La percepción de los usuarios, según las encuestas del Gobierno, ya situaba en el lejano 2013 en un 30% los que creen que la sanidad ha empeorado. Sin Sanidad no hay paraíso.
Entra en la página de Santiago de Quiroga en ElGlobal.netTambién puedes seguir a Santiago de Quiroga en twitter: @SantideQuirogaNunca antes la economía influyó tanto en la Sanidad. A pesar de la mejora del crecimiento y del control del gasto, es improbable que los recortes (más de 14.000 millones desde el comienzo de la crisis) vuelvan a la sanidad.
Un 30% de los encuestados, según fuentes del Gobierno y del CIS, ya creían en 2013 que empeora la Sanidad que reciben. El dato no mejorará en 2015.
La CE alerta del crecimiento de la factura farmacéutica, pero no tiene en cuenta el recorte de los cuatro años anteriores.
Raúl Díaz- Varela insiste en la presión sobre el precio del genérico. Reducción del 50% de precios, subastas en Andalucía... ¿Este país no quiere que la industria de genéricos prospere? Aeseg sigue esperando una llamada del ministro.