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LAS FRASES

El presidente de Lilly en España y miembro del consejo asesor de Talento Farmacéutico, Javier Ellena, aborda en esta entrevista con EG las principales cuestiones que atañen a día de hoy a la industria farmacéutica.

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FRANCISCO ROSA Madrid | viernes, 12 de septiembre de 2014 h |

El mercado farmacéutico español sigue convulso. La presión sobre el gasto farmacéutico y sobre el precio de los nuevos medicamentos sigue teniendo sus repercusiones en distintos ámbitos, como por ejemplo el acceso. También está afectando al empleo y está obligando a las compañías a diseñar nuevas estrategias para capear mejor el temporal y conseguir sus retornos. De todos estos temas ha hablado con EG el presidente de Lilly, Javier Ellena, que además es miembro del consejo asesor de Talento Farmacéutico.

Pregunta. Las redes de ventas de la industria farmacéutica siguen cayendo. El último ejemplo, el de Roche. ¿Sorprenden estas noticias a estas alturas?

Respuesta. No sorprenden, en absoluto. Es más, no creo que sea la última. La contracción del mercado ronda ya el 30 por ciento en los últimos cuatro años, y pensamos que esta situación no tiene visos de mejorar.

P. ¿Es la única causa?

R. No. El modelo que ha imperado en los últimos 30 años había mostrado ya signos de agotamiento y requiere nuevas formas de organización.

P. Su compañía es una de las excepciones en este ámbito, ¿no? ¿Cómo lo explica?

R. En los años 90 y principios de la década pasada se vio una explosión de las llamadas ‘redes espejo’, o ‘multirredes de venta’, que hacían mucho hincapié en la frecuencia de los contactos con los profesionales sanitarios. Nosotros nunca entramos en esa dinámica, porque nos parecía insostenible.

P. ¿Tan grande era la diferencia cuantitativa con sus competidores?

R. Nuestra red era entre un 50 y un 60 por ciento inferior. Y no por ello conseguimos peores resultados. Pero gracias a eso hemos evitado el ERE. De lo que no escapado es de reorganizar nuestra fuerza de ventas por algunas pérdidas de patente. Pero esto es algo natural.

P. ¿Es sostenible la estructura actual de Lilly en España?

R. Tenemos varios productos en fase final de investigación y de registro en Estados Unidos y Europa, y lógicamente esto va a influir. Si el éxito de este proceso se confirma e introducimos nuestros productos, la situación de empleo se mantendrá estable, aunque haya reorganizaciones internas.

P. La clave parece estar, por tanto, en el acceso. ¿De qué depende el éxito en este ámbito?

R. Tienes que saber cuál es exactamente la información que piden los decisores, dar con la frecuencia óptima de las interacciones, identificar el tipo de interlocutores que le son válidos. Y luego, hay que tener en cuenta la existencia de diferentes niveles de decisión, que aparecen una vez superado el trámite de precio y reembolso y que complican mucho el proceso.

P. ¿Cómo se sobrepasa esa barrera?

R. El reto está en saber comunicar con rigor el valor de la innovación más allá de su impacto presupuestario y frente a las terapias disponibles.

P. También requiere un cambio en la forma en la que los pagadores ven la innovación, ¿no cree?

R. Así es. A veces el foco del sistema es muy estrecho. Una evaluación farmacoeconómica rigurosa debería tener en cuenta muchos otros costes que se ven impactados con la introducción de una novedad terapéutica, no solo el impacto directo en los presupuestos.

P. ¿Está sabiendo la industria generar esos datos y convencer de estos beneficios adicionales que aportan los avances terapéuticos?

R. No teníamos costumbre, pero hoy es un requerimiento fundamental para convencer a unos pagadores que tienen la responsabilidad de gestionar unos recursos y posicionar la innovación de la forma más eficiente.

P. ¿Esperan que esta nueva forma de entender la innovación se incluya en el decreto de precio y financiación?

R. Lo contrario sería una decepción.

P. Lo que ya no tiene marcha atrás es la tendencia a pagar por resultados. ¿Están listos en Lilly?

R. Estamos preparados para tratar con nuevas fórmulas que contribuyan a que la innovación esté accesible. Aunque no seamos los responsables directos de la sostenibilidad del sistema, sabemos que tenemos que hacer esfuerzos y contribuir dentro de un entorno que nos permita conseguir retornos para seguir investigando.

P. En esta cuestión del acceso hay que tener en cuenta también el aumento del precio de los nuevos fármacos, sobre todo los biológicos, ¿no cree?

R. Es así, aunque hay que saber que el coste de la generación de innovación se ha multiplicado en los últimos años.

P. ¿Ayudarán los biosimilares a equilibrar la factura?

R. Está claro que el biosimilar es una oportunidad de ahorro. De hecho, Lilly ha decidido entrar en este mercado. Pero es importante el cómo.

P. ¿Cuál es su posición con respecto a ese ‘cómo’?

R. Como el resto de la industria, estamos de acuerdo con no equiparar el procedimiento con el de los genéricos. La sustitución automática no la aceptamos y nos parecería inadecuada su entrada en precios de referencia.

P. Pero lo contrario, como se decía en las jornadas de Farmaindustria, es un sistema regido por la libre competencia. Esto supone un cambio muy profundo, ¿no? Al menos en España.

R. La introducción de ahorros en España a través de la competencia no es algo nuevo. Solo hay que mirar a los descuentos hospitalarios. ¿Qué compañía no añade bonificaciones o descuentos para posicionarse frente a sus competidores? Lo hacen todas.

P. ¿Ve a los responsables de la administración receptivos a esta argumentación?

R. Yo les invitaría a hacer una reflexión, ya que tienden a pensar que todo lo que no está regulado no funciona. Curiosamente, cada vez que hablan de gasto hospitalario lo hacen teniendo en cuenta el PVL, cuando hay medicamentos que se venden con descuentos del 50 por ciento.

P. Teniendo esto en cuenta, ¿la impresión es que los biológicos acabarán entrando en precios de referencia en España?

R. Se sabrá en los próximos meses, aunque esto es un tema más global, no se circunscribe únicamente a España. Lo que pediríamos es que la política que finalmente se adopte esté alineada con países de referencia dentro de Europa. Lo contrario sería difícil de justificar.

Aunque no seamos los responsables de la sostenibilidad, sabemos que tenemos que hacer esfuerzos”

Está claro que el biosimilar es una importante oportunidad de ahorro. Pero es importante el cómo”

La libre competencia no es nueva. Las compañías ya hacen descuentos para posicionar sus fármacos”