La Comisión mantiene que la apertura de nuevos centros de investigación en países emergentes se basa en una pura expansión de mercado
Las grandes compañías consolidan su inversión en estas regiones y argumentan que son zonas estratégicas con posibilidades de crecimiento
i. f./ a. d. c.
Madrid
La palabra deslocalización se ha convertido en una de las más pronunciadas en los últimos meses en el sector farmacéutico. Está en boca de CEOs, cargos públicos o políticos. Ha centrado un sinfín de debates o presentaciones de resultados financieros. Y no sólo por el movimiento de las ventas europeas a mercados emergentes, también por los nuevos centros de I+D abiertos en estos países, así como por el aumento de ensayos clínicos (EC) en estas zonas.
A ello se unen las noticias de despidos en Europa en compañías que anunciaban nuevas contrataciones en China o la India. Aún así, los actores implicados difieren en la observación de este fenómeno. La Comisión Europea (CE) parece no verlo, y algunas de las farmacéuticas más importantes del mundo fundamentan su actuación en una “expansión de mercado para no quedarse atrás”.
Por parte de la CE, y según aseguraron a EG fuentes del departamento de Industria y Empresa del organismo europeo, el asunto de la deslocalización ha sido debatido en el Parlamento, que ha recibido una serie de cuestiones sobre si, efectivamente, se produce este fenómeno en Europa. La respuesta del departamento de Industria y Empresa de la CE sobre esta interrogante es clara: no.
“El aumento de la producción, de las ventas o de centros de I+D en países emergentes como China o la India simboliza el esfuerzo de las compañías por hacer frente a unas necesidades mayores de mercado que hay en estos países”, alegaron estas fuentes. En este sentido, el departamento de Industria y Empresa de la CE basa su argumento en los datos de Eurostat de 2009, en los que, efectivamente, el mercado farmacéutico europeo creció un 8 por ciento, a pesar de la crisis, mientras que la población lo hizo solamente un 4.
Ranking mundial
Sin embargo, esta afirmación choca con el pronóstico para 2014 elaborado por IMS Health. China, por ejemplo, que ocupaba la quinta posición en el ranking de 2009 de los primeros países en el sector, subirá dos puestos hasta colocarse el tercero este año, y mantendrá esa posición en 2014, por debajo de Estados Unidos y Japón (ver tabla). Otros, como Brasil, pasarán de ocupar el undécimo puesto en 2009 al sexto en 2014. Lo mismo ocurre con Rusia, cuyo mayor desarrollo farmacéutico se produjo entre 2004 y 2009, periodo en el que pasó de la vigésima posición a la número once, que mantendrá en los próximos tres años.
Aún así, fuentes de la CE aseguraron a EG que en los próximos siete años es probable que los empleos de este sector en Europa no disminuyan, pese a la apuesta decidida por los emergentes. “Necesitamos más fábricas en otros países. En algunos, como China, hay millones de consumidores, y la industria farmacéutica está haciendo lo mismo que otras como la del motor, expandirse”, explicaron.
En la misma línea se manifestó la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (Efpia), aunque prefirió guardar silencio sobre las consecuencias de la posible deslocalización al argumentar que los movimientos de las ventas y de la I+D se basan en “decisiones puramente comerciales de las compañías a título individual”.
Por parte de los laboratorios farmacéuticos la estimación es similar. A este respecto, el presidente de Atención Primaria de Pzifer para Europa, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, John Young, definió lo que ocurre como una “expansión adicional hacia mercados emergentes, que es el área geográfica de crecimiento más rápida dentro del sector mundial”. Respecto al cierre de fábricas, Young precisó que “las reducciones planificadas aumentarán la eficiencia de la productividad y bajarán los costes, usando la tecnología de manera más efectiva”.
Por su parte, Andrew Witty, CEO de GlaxoSmithKline (GSK), aseguró que “los mercados emergentes representan excelentes oportunidades de crecimiento y estratégicamente lo que tenemos que hacer es tener presencia en ellos”. Pese a ello, Witty manifestó que Europa era todavía una parte importante de su negocio.
Ensayos clínicos
Por otro lado, en relación a la I+D, el número de ensayos clínicos en los países emergentes ha aumentado. Así lo aseguró Carlos Lens, director general de Farmacia y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad, quien afirmó que gran parte de la investigación clínica ha ido hacia países del este, que concentran en algunas compañías hasta el 40 por ciento de los EC.
Al mismo tiempo, las inversiones en I+D en estas regiones han crecido, sobre todo en el último año. ¿Ejemplos? GSK invierte millones de dólares en la innovación científica de enfermedades tropicales olvidadas o en el desarrollo de la vacuna de la malaria. Novo Nordisk duplicará el tamaño de su centro de I+D en Pekín para 2015. Lilly abrirá a mediados de año un centro de I+D centrado en la diabetes en Shanghai, donde la incidencia de la enfermedad ha alcanzado proporciones epidémicas...
¿A qué se debe este incremento? Desde la CE apuntan a la necesidad de desarrollar ensayos en estos países por el diferente metabolismo que presentan las distintas razas y por el aumento de enfermedades prevalentes en estas zonas. Según Young, los programas clínicos también se mueven porque los ensayos cada vez son más internacionales. Aunque, el objetivo, como reconoció, no deja de ser el de reducir costes y tiempo en la realización de estos estudios. Eso sí, los estándares de calidad se mantienen.