La industria farmacéutica está en alerta ante la propuesta del presidente de EUUU, Donald Trump, de aplicar un arancel del 200-250% a las importaciones de medicamentos. Aunque dichas tasas todavía no se han confirmado, se ha indicado un periodo de gracia de entre 12 y 18 meses antes de que entren en vigor. Sin embargo, los analistas advierten que incluso con este retraso, es probable que aumenten los costes de producción, provocando una escasez de fármacos y un aumento de los precios al consumo.
Kathryn Kinch, directora sénior de productos farmacéuticos de GlobalData, explica que "históricamente exentos de aranceles debido a su naturaleza esencial, los productos farmacéuticos están ahora bajo escrutinio por lo que se percibe como precios injustos, lo que ha llevado a grandes compañías como Novartis y Lilly a invertir en operaciones en EEUU".
David Cantarero, catedrático de la Universidad de Cantabria y responsable del Grupo de I+D en Economía de la Salud del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL), explicó a El GlobalFarma que la Administración de Trump estaba valorando lanzar una investigación bajo la Sección 232 sobre productos farmacéuticos y otros sectores, “lo que podría haber supuesto aranceles específicos para este sector en el futuro a fin de que pudieran volver a atraer a EEUU actividades comerciales de las farmacéuticas”. Para el experto, “Irlanda, Dinamarca, Bélgica y Alemania habrían sido los países más afectados en el caso de posibles escaramuzas arancelarias con EEUU en el sector, de ahí que la certidumbre brillara por su ausencia en aquel momento”.
Respecto a las repercusiones de la decisión, señaló que “podría haber provocado una rebaja significativa en las exportaciones farmacéuticas hacia EEUU (con la consiguiente inflación y subida de precios) dados esos nuevos niveles de protección comercial y reequilibrio geopolítico”. En otras palabras, recalcó que “el sector farmacéutico habría visto rebajado su nivel de competitividad en el mercado estadounidense como consecuencia de que los costos habrían subido por los aranceles, sin descartarse incluso posibles efectos boomerang (contracción del comercio y posibles recesiones)”.
Aunque admitió que muchos análisis eran cortoplacistas y que la situación podría haberse equilibrado a medio plazo, insinuó que “era de esperar que en el corto plazo se generaran reducciones en los niveles de beneficio de las compañías del sector farmacéutico, con posibles pérdidas de empleo o incrementos en la temporalidad y rotación del mismo”. A continuación, mencionó que “era fundamental calibrar los posibles desvíos de actividades comerciales que entonces eran con EE. UU. hacia mercados alternativos, además de vigilar ese tipo de políticas proteccionistas y desplegar estrategias a modo de contramedidas para reducir su impacto en términos de PIB y empleo en la industria farmacéutica”. “Proteger, promover, limitar y entender que lo farmacéutico era clave para Europa y España debía ser la guía en todo esto”, especificó.
Preocupaciones de la industria farmacéutica
Cuando Trump hizo el anuncio por primera vez, a la industria farmacéutica le preocupó cómo iba a impactar esta decisión en otros componentes que son necesarios en la fabricación de medicamentos. Fuentes de Farmaindustria confirmaron a El GlobalFarma que “el 24% de los insumos importados para la fabricación de medicamentos en Europa provienen de EEUU”, por lo que subrayaron que “ni los medicamentos ni sus componentes deben verse sometidos a trabas económicas o de otro tipo que dificulten su acceso para los sistemas sanitarios, profesionales y, sobre todo, pacientes, máximos beneficiarios de la innovación biomédica”.
Ante esta situación, la patronal pidió tanto a EEUU como a la UE que “continúen protegiendo a los pacientes excluyendo los medicamentos y las vacunas de cualquier arancel futuro”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también se pronunció: “El anuncio de presidente Trump sobre los aranceles para todo el mundo, incluida la UE, supone un duro golpe para la economía mundial”. “Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el mundo, también para los países más vulnerables”, advirtió.
En concreto, auguró que “los medicamentos costarán más”, al igual que lo harán los transportes, los consumidores se verán perjudicados, la inflación también se incrementará… “Y esto perjudica a los ciudadanos más vulnerables”, señaló. “Todas las compañías, grandes y pequeñas, sufrirán desde el primer día, desde una gran incertidumbre hasta la interrupción de las cadenas de suministro. El coste de hacer negocios con EEUU aumentará drásticamente”, lamentó Von der Leyen.