La obesidad ha sido uno de los mayores retos de la medicina moderna, representando una de las principales causas de muerte prematura y discapacidad en todo el mundo. A lo largo de las últimas décadas, la industria farmacéutica se ha enfrentado a numerosos fracasos en su intento por desarrollar tratamientos eficaces contra esta enfermedad. No obstante, en los últimos años, los avances han desencadenado una transformación en el tratamiento de la obesidad e impulsado una oleada de inversión en esta área por parte de las compañías. La aparición de los agonistas del receptor GLP-1 ha marcado un antes y un después en el abordaje terapéutico de la obesidad, ofreciendo nuevas esperanzas tanto a los pacientes como a los investigadores.
Los GLP-1, que fueron inicialmente desarrollados para el tratamiento de la diabetes tipo 2, han demostrado una eficacia notable en la reducción del peso corporal. Uno de los primeros medicamentos en esta clase fue Byetta (exenatida), aprobado en 2005 para la diabetes tipo 2, y que mostró efectos en la regulación del apetito. No obstante, fue en 2021 cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó Wegovy (semaglutida, Novo Nordisk) para el tratamiento de la obesidad. Este fármaco demostró en ensayos clínicos que, cuando se combina con un cambio en el estilo de vida, puede llevar a una pérdida de peso media sostenida del 14,9%, con el 86% de los pacientes alcanzando al menos un 5% de pérdida de peso.
En un primer momento, el principio activo más potente para la pérdida de peso fue la semaglutida. Pero, con la llegada de Mounjaro, la situación cambió. Tanto es así que Lilly publicó el pasado mes de diciembre los resultados principales del primer ensayo clínico aleatorizado abierto de Fase IIIb SURMOUNT-5 que comparaba a Mounjaro con Wegovy. En ellos se muestra que Mounjaro proporcionó una pérdida de peso relativa un 47% mayor en comparación con Wegovy (semaglutida). “A las 72 semanas, Mounjaro superó a Wegovy tanto en el criterio de valoración principal como en los cinco criterios de valoración secundarios clave en este ensayo de adultos con obesidad o sobrepeso con al menos un problema médico relacionado con el peso y sin diabetes, logrando una pérdida media de peso del 20,2% frente al 13,7%”, confirmó la compañía a través de un comunicado.
Además, en un criterio de valoración secundario clave, el 31,6% de las personas que tomaron Mounjaro lograron una pérdida de peso corporal de al menos el 25%, frente al 16,1% de las que tomaron Wegovy. El perfil general de seguridad de Mounjaro en SURMOUNT-5 fue similar al de los ensayos SURMOUNT anteriores y los acontecimientos adversos notificados con más frecuencia en ambos fármacos fueron de tipo gastrointestinal y, en general, con una gravedad de leve a moderada.
Por otro lado, el estudio SURPASS-2 fue un ensayo clínico de Fase III, que se llevó a cabo durante 40 semanas y comparó la eficacia de tirzepatida a dosis de 5, 10 y 15 mg, administrada semanalmente, con semaglutida a 1 mg semanal, en 1.879 adultos con diabetes tipo 2 que recibían tratamiento adicional con metformina. El objetivo principal era demostrar que tirzepatida a 10 mg y/o 15 mg no era inferior a semaglutida en términos de cambio promedio en la concentración de hemoglobina glicosilada (HbA1c) al final de la semana 40. En este caso, los resultados revelaron que tirzepatida a dosis de 5, 10 y 15 mg fue superior a la inyección de semaglutida 1 mg a las 40 semanas en varios aspectos. Los datos mostraron un cambio medio más significativo en la concentración de hemoglobina glicosilada (HbA1c), una mayor variación media en la reducción del peso corporal, así como una reducción más efectiva de la glucosa sérica en ayunas (GSA). Además, una proporción mayor de participantes tratados con tirzepatida logró alcanzar concentraciones de HbA1c inferiores al 7 y al 5,7 por ciento, siendo este último resultado específico para el grupo que recibió la dosis de 5 mg de tirzepatida.
Otros datos que respaldan la eficacia de tirzepatida son los avalados por el estudio SURMOUNT-1, que mostró que los adultos con obesidad que recibieron tirzepatida experimentaron reducciones de peso promedio del 19,5 y del 20,9% con las dosis de 10 mg y 15 mg, respectivamente, mientras que aquellos en el grupo de placebo solo tuvieron una reducción del 3,1 por ciento. Tanto Wegovy como Mounjaro son imitadores de hormonas gastrointestinales que se producen de manera natural en el cuerpo. Estas hormonas y receptores inducen la pérdida de apetito, lo que no solo ayuda a mantener los niveles de glucosa, sino que también produce un efecto adelgazante. Sin embargo, la mayor eficacia de Mounjaro hasta ahora se atribuye a su mecanismo de acción más avanzado, ya que no solo actúa como un agonista de GLP-1, sino que también activa los receptores GIP.
Feroz competencia
La feroz competencia que existe en la actualidad con el área de obesidad ya ha tenido las primeras consecuencias. Hace unas semanas, Novo Nordisk anunció la salida de su consejero delegado, Lars Fruergaard Jørgensen, tras alcanzar un acuerdo con el Consejo de Administración. La decisión se produjo en un contexto marcado por la fuerte competencia del mercado y una caída sostenida en la cotización de la compañía desde mediados de 2024. El directivo permanecerá en el cargo durante un periodo de transición hasta el nombramiento de un nuevo CEO.
En los últimos meses, Novo Nordisk (Ozempic y Wegovy) ha experimentado un retroceso significativo en bolsa, que ha erosionado parte del valor acumulado durante años de expansión. En este sentido, la compañía ha visto cómo el entusiasmo inicial de los inversores por sus tratamientos para la obesidad se ha enfriado, al tiempo que otros actores del sector han ganado terreno, como es el caso de Mounjaro.