La aprobación del calendario vacunal para toda la vida no tuvo el consenso que se trató de vender entonces. Pocas semanas después, Castilla y León (a la que siguió Canarias) decidió cambiar el criterio fijado para flexibilizar el uso de la vacuna tetravalente (A, C, W, Y) del meningococo y anunció la financiación de la que protege frente a la cepa B en lactantes, circunstancias que se hicieron oficiales la semana pasada. Este cambio de decisión está fundamentado por los datos epidemiológicos, que apuntan a un aumento de la incidencia en los serogrupos W e Y, si bien el Ministerio los criticó por saltarse el acuerdo de la Comisión de Salud Pública.
La visión de Castilla y León sobre esta polémica se dio a conocer en una sesión sobre la epidemiología y prevención de la enfermedad meningocócica invasora, dirigida por el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la URJC, Ángel Gil, y organizado por Pfizer. “Estamos atendiendo a una epidemia en los serogrupos W e Y que va más allá del supuesto acuerdo de la Comisión de Salud Pública. Allí se abordó un documento excelente hasta la página 70” dijo Sonia Tamames, jefa de Epidemiología de la Dirección General de Salud Pública de esta comunidad.
La salvedad que esta experta apuntó se sustenta en la discrepancia de los datos epidemiológicos y la decisión final de los expertos. “Que nadie os engañe y diga que un acuerdo de expertos es una evidencia superior a los datos epidemiológicos”, añadió. Volviendo a estos últimos, Tamames facilitó las cifras correspondientes a los casos y tasas de la enfermedad meningocócica invasora. En el curso 2017-2018 se puede observar un fuerte repunte de los serogrupos W e Y, alcanzando 48 y 37 casos, respectivamente. Además, del serogrupo B se dieron 142 casos. Para contrastar el aumento de los casos en los serogrupos W e Y basta con comprobar el número de casos hace cinco años: tres y cinco, respectivamente.