Disponible en España Alecensa, para tratar el cáncer de pulmón no microcítico ALK+

<p>Alecensa reduce en un 53 por ciento el riesgo de progresión de la enfermedad</p>

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Ainhoa Muyo Madrid | viernes, 18 de mayo de 2018 h |

La medicina personalizada sigue acercando nuevas terapias a los pacientes. El último tratamiento aprobado en España es Alecensa de Roche, una nueva terapia oral de primera línea para el cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) ALK+. Se trata de un tumor poco frecuente pero con alta morbilidad asociada, ya que en un 60 por ciento de los casos se produce metástasis en el cerebro.

Este nuevo fármaco, primer inhibidor ALK con un mecanismo de acción selectivo, permite traspasar la barrera hematoencefálica y penetrar en el Sistema Nervioso Central (SNC). De esta forma, actúa frente a las metástasis cerebrales y reduce el riesgo de progresión de la enfermedad cuando todavía no se ha producido ninguna afectación en el cerebro. Todo esto permite incrementar significativamente la supervivencia libre de progresión: “Se reduce en un 53 por ciento el riesgo de progresión de la enfermedad y muerte del paciente”, ha explicado el doctor Luis Paz Ares, jefe del servicio de Oncología del Hospital 12 de Octubre en Madrid.

Durante los estudios, Alecensa mostró una tasa acumulada de progresión en el SNC al año para pacientes con o sin metástasis iniciales del 9,4 por ciento. Este porcentaje ascendió a un 41,4 por ciento en el grupo que recibió crizotinib, lo que muestra la capacidad de Alecensa de prevenir el desarrollo la aparición de metástasis cerebrales.

En palabras del doctor Javier de Castro, jefe de la sección de Oncología del Hospital La Paz de Madrid, lo realmente importante para los pacientes es la secuencia de medicamentos. “Teniendo en cuenta los resultados obtenidos con este nuevo tratamiento como opción inicial, será difícil que lo dejemos para segunda línea, especialmente en pacientes con alto riesgo de metástasis cerebral”, ha señalado.

Además, Alecensa permite la eliminación de efectos secundarios y toxicidades para los pacientes, permitiendo que lleven una vida normal, incluso durante el tratamiento. Hasta ahora, la radiación cerebral para eliminar metástasis producía afectación cerebral y, en muchas ocasiones, daños cognitivos.