Johnson & Johnson anuncia la disponibilidad en España para la formulación intravenosa (IV) y subcutánea (SC) de Tremfya (guselkumab) para el tratamiento de pacientes adultos con colitis ulcerosa (CU) o enfermedad de Crohn (EC) activa de moderada a grave que hayan tenido una respuesta inadecuada, presenten pérdida de la respuesta o sean intolerantes al tratamiento convencional o a un tratamiento biológico. Se trata del primer inhibidor de la IL-23 con acción dual indicado para pacientes adultos con EC y CU, que permite una inducción tanto SC como IV para el tratamiento de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII), EC o CU, que afecta a cerca de tres millones de personas en Europa.
“Desde el 1 de mayo, guselkumab cuenta ya con precio y reembolso en España para pacientes con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa”, ha explicado Jacobo Muñoz, director médico de Johnson & Johnson Innovative Medicine en España. “Cuando hablamos de EII, hablamos de pacientes que presentan enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa principalmente, patologías que tienen complicaciones que impactan a nivel físico, emocional y social”. Muñoz ha recordado además que “las EII afectan a más de tres millones de personas en Europa y, en España, hay alrededor de 100.000 pacientes con enfermedad de Crohn y otros 100.000 con colitis ulcerosa. Su prevalencia está aumentando y cada año tenemos más casos diagnosticados”.
Guselkumab es el primer inhibidor completamente humano de la subunidad IL-23p19 con acción dual, indicado para pacientes adultos con EII, que bloquea la IL-23 y se une a CD64, un receptor presente en las células que producen IL-23. La IL-23 es una citoquina proinflamatoria secretada por células del sistema inmunitario, como monocitos, macrófagos y células dendríticas, que desempeña un papel clave en el inicio y la progresión de enfermedades inmunomediadas, como la CU y la EC.
“Las EII impactan de forma global en la vida del paciente. No hablamos solo del dolor abdominal o la diarrea, hablamos de fatiga crónica, urgencia impredecible, ansiedad, depresión. Hasta un 35% de los pacientes presentan ansiedad o depresión, incluso en remisión, y durante los brotes estas cifras se disparan. Además, debemos recordar que estamos ante una enfermedad que se diagnostica mayoritariamente entre los 20 y los 40 años, en plena edad formativa y laboral”, ha explicado Yamile Zabana, especialista del Servicio de Aparato Digestivo y coordinadora de la Unidad de EII del Hospital Universitari Mútua Terrassa, así como presidenta del Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (GETECCU).
Zabana ha advertido además de la creciente incidencia de estas patologías. “En 2030, se estima que un 1% de las personas en España tendrá una EII. Es una enfermedad que afecta al tracto digestivo y hablamos de síntomas como diarrea, incontinencia o dolor abdominal. Son síntomas muchas veces silenciosos; por eso hablamos de una enfermedad silenciosa o invisible”, ha admitido.
La especialista también ha incidido en los retos diagnósticos. “En España diagnosticamos relativamente rápido a los pacientes con estas enfermedades. En enfermedad de Crohn tardamos unos cinco meses en llegar al diagnóstico y, en colitis ulcerosa, incluso menos. Aun así, una de las necesidades es que el sistema sanitario sepa identificar mejor los signos de alarma para evitar retrasos diagnósticos”, ha expresado.
Tal como ha señalado María Dolores Martín-Arranz, jefa de Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario La Paz de Madrid y vicepresidenta de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), en la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, “seguimos teniendo un ‘techo terapéutico’: muchos pacientes no alcanzan remisión clínica, endoscópica o histológica sostenida con los tratamientos disponibles”.
Martín-Arranz ha destacado también la evolución del abordaje terapéutico de estas patologías. “La EII ha evolucionado mucho en los últimos años y el arsenal terapéutico que tenemos hoy en día no se parece en nada al que teníamos hace 15 años", ha recordado. "La evidencia científica demuestra que tratar pronto a los pacientes y hacerlo de forma adecuada modifica el curso de la enfermedad”, ha dicho. En este sentido, ha añadido que “la innovación no es solo tener acceso a los fármacos, sino poder utilizarlos pronto, en el escenario adecuado y en los pacientes que realmente lo precisan”. Además, ha recordado que “hace años, cerca del 70% de los pacientes con enfermedad de Crohn pasaban por cirugía y hoy ese porcentaje ha disminuido considerablemente”.
“Hay un punto a partir del cual las mejoras clínicas con los mecanismos de acción disponibles parecen estancarse, independientemente del fármaco que utilicemos. Esto supone que una proporción muy significativa de pacientes no alcanza una remisión sostenida, que muchos van avanzando secuencialmente por líneas de tratamiento sin encontrar una respuesta duradera, y que eso genera no solo progresión de la enfermedad y complicaciones como estenosis, fístulas o necesidad de cirugía, sino también un enorme impacto emocional”, ha coincidido Zabana.
Resultados en enfermedad de Crohn
La aprobación de guselkumab para los pacientes adultos con EC activa de moderada a grave se basa en los resultados de los estudios agrupados de Fase III GALAXI 2 y 3, así como del estudio de Fase III GRAVITI, que evaluaron su eficacia y seguridad tanto en la inducción por vía IV y SC, respectivamente, como en el mantenimiento con guselkumab.
Este tratamiento es el primer y único fármaco anti IL-23 que ha demostrado superioridad directa frente a ustekinumab en todos los parámetros clínico-endoscópicos en los estudios doble ciego y treat-through en EC GALAXI 2 y 3. A las 48 semanas, 8 de cada 10 pacientes (83,5%) respondedores a la inducción con guselkumab alcanzaron la remisión clínica y 6 de cada 10 pacientes respondedores a la inducción² lograron respuesta endoscópica. Además, a las 48 semanas, el 34% de los pacientes tratados con guselkumab presentaron remisión profunda, frente al 22% de los pacientes que recibieron ustekinumab. Alcanzar la remisión profunda se asocia con una mejora de los síntomas y de la calidad de vida de los pacientes, así como de su productividad laboral y su satisfacción con el tratamiento.
“La incorporación temprana de la innovación es clave y, si se incorpora guselkumab en pacientes sin exposición previa a biológico con duración de la enfermedad ≤ 2 años, se pasa de 1 de cada 3 a 1 de cada 2 pacientes consiguiendo esa remisión profunda a las 48 semanas”, ha recalcado Martín-Arranz, quien también ha insistido en que “hoy ya no buscamos solo controlar los síntomas, sino modificar el curso de la enfermedad evitando complicaciones”.
Resultados en colitis ulcerosa
Los resultados de los estudios de Fase III QUASAR y del ensayo Fase III ASTRO, que evalúan la eficacia y seguridad de guselkumab en la inducción por vía IV y SC, respectivamente, así como en el mantenimiento del tratamiento, son los que han respaldado su aprobación para el tratamiento de pacientes con CU activa de moderada a grave que han tenido una respuesta inadecuada, presenten pérdida de la respuesta o sean intolerantes al tratamiento convencional o a un tratamiento biológico.
Tal como muestran los resultados del programa QUASAR, el 72% de los pacientes tratados con guselkumab presentaron respuesta sintomática tras la inducción, frente al 35% en el grupo placebo. Además, tras 44 semanas, el 69% de los pacientes con CU en remisión clínica presentaban remisión endoscópica. Al año, el 72% de los pacientes mantuvieron la remisión clínica.
Por otra parte, guselkumab ha demostrado eficacia en la inducción, independientemente de la vía de administración, SC o IV. Siendo el único anti IL-23 que permite a médicos y pacientes elegir entre la inducción IV o SC y ofreciendo la misma posología en ambas patologías, tanto en la inducción como en el mantenimiento, lo que permite simplificar el tratamiento.
“Desde la perspectiva del paciente, la inducción subcutánea permite evitar desplazamientos al hospital y reduce el tiempo asociado a la administración. Desde el punto de vista organizativo, la opción subcutánea evita la ocupación del hospital de día, libera recursos asistenciales y reduce la carga de trabajo de los profesionales. Esto conlleva un impacto económico directo, ya que cada administración en hospital de día tiene un coste asociado, que puede evitarse con la vía subcutánea, generando ahorros acumulados por paciente durante la inducción. La coexistencia de ambas vías permite adaptar el tratamiento a las características clínicas y preferencias del paciente, reforzando la medicina individualizada”, ha agregado Joaquín Borrás, jefe de Sección del Servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Universitario de Sagunto.
Guselkumab tuvo un perfil de seguridad similar al placebo durante la inducción y tras un año, y presenta un perfil de seguridad similar en la EC, la CU, la psoriasis y la artritis psoriásica.
Mejora de la calidad de vida
Estas patologías se caracterizan por una inflamación crónica del tracto gastrointestinal, lo que puede suponer un grave impacto sobre la calidad de vida, el bienestar psicológico y la vida social y laboral de los pacientes. “Las EII son un reto clave para un sistema nacional de salud y sus pacientes, dada su elevada heterogeneidad clínica, biológica y evolutiva, lo que hace que no exista una única estrategia terapéutica válida para todos los pacientes. Avanzar en la individualización implica disponer de nuevas opciones terapéuticas más potentes que permitan adaptar el tratamiento al perfil del paciente, su historia terapéutica y sus preferencias”, ha explicado el Dr. Borrás.
“No solo importa iniciar la terapia adecuada, sino que el paciente pueda mantenerla en el tiempo con eficacia y tolerabilidad. La baja tasa de discontinuación del tratamiento con guselkumab observada en los ensayos clínicos hace que quepa esperar una alta persistencia en vida real. La persistencia se traduce en mejores resultados clínicos, menor necesidad de intensificación y menor consumo de recursos sanitarios. Por tanto, la individualización no es solo una cuestión clínica, sino también organizativa y económica, donde la persistencia se consolida como un indicador clave de valor en el manejo de las EII”, ha recordado el especialista en Farmacia Hospitalaria.
Zabana también ha hecho hincapié en la importancia de que los tratamientos innovadores lleguen a los pacientes en fases tempranas. “La EII es una enfermedad progresiva y la ventana de oportunidad para cambiar su curso es limitada. Si esperamos a que el paciente fracase con varias líneas antes de darle acceso a la innovación, estamos perdiendo un tiempo que tiene consecuencias reales: daño estructural acumulado, complicaciones como estenosis o fístulas, cirugías que podrían haberse evitado y un deterioro de la calidad de vida que a veces ya no se recupera del todo”. Y ha puntualizado: “Sabemos que los pacientes que acceden antes al tratamiento adecuado tienen más probabilidades de alcanzar objetivos ambiciosos como la curación mucosa, que es lo que realmente modifica la progresión de la enfermedad. Y cuanto más tiempo pasa un paciente con inflamación activa no controlada, más difícil se vuelve conseguir esa respuesta después. Además, facilitar el acceso temprano a la innovación tiene un impacto directo en la sostenibilidad del sistema. Así que no se trata simplemente de tener más fármacos disponibles, sino de poder ofrecerle a cada paciente el tratamiento más adecuado a su situación desde el principio, sin tener que recorrer un camino de fracasos secuenciales que perjudica al paciente y al sistema”.
Una visión que ha compartido Martín-Arranz, quien ha recalcado que “la innovación no es solo tener más fármacos; es poder tratar antes, mejor y de forma más personalizada. Guselkumab añade una opción dirigida a IL-23, con datos robustos en Crohn y colitis ulcerosa, objetivos clínicos y endoscópicos ambiciosos, y una flexibilidad de administración que puede ser relevante para pacientes, profesionales y sistema sanitario”.
“Estamos orgullosos de poder poner a disposición de los pacientes un tratamiento como guselkumab, que no solo aporta eficacia y seguridad, sino una gran flexibilidad para adaptarse a las necesidades de cada persona e intentar aliviar la pesada carga que pueden suponer las enfermedades inflamatorias intestinales para los pacientes. Además, en el programa de ensayos clínicos hemos contado con la participación de 26 centros sanitarios de toda España, lo que da cuenta del excelente nivel de la ciencia en nuestro país”, ha declarado Muñoz. “Esto demuestra nuestro compromiso con un enfoque terapéutico personalizado, con el que buscamos nuevas soluciones que ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con enfermedades inmunomediadas crónicas”, ha concluido Muñoz.