Tras conocerse la nueva misiva del presidente de EEUU, Donald Trump, en la que ha anunciado que a partir del 1 de octubre impondrá un arancel del 100% a cualquier medicamento que no se fabrique dentro del territorio estadounidense, las reacciones de la industria farmacéutica no se han hecho esperar.
El mensaje, una vez más, lo ha lanzado desde su red social Truth Social. "Aplicaremos un arancel del 100% a cualquier producto farmacéutico de marca o patentado, a menos que una compañía esté construyendo su planta farmacéutica en EEUU", ha adelantado. Ante este escenario, la patronal de la industria farmacéutica europea, EFPIA, ha solicitado que la UE y EEUU negocien "con urgencia" para "evitar la imposición de cualquier arancel".
"La UE y EEUU ya cuentan con un acuerdo comercial, pero es necesario entablar con urgencia discusiones sobre cómo evitar cualquier arancel a los medicamentos que perjudique a los pacientes en la UE y en EEUU", ha explicado a EFE la directora general de la EFPIA, Nathalie Moll. Tal y como ha enfatizado en varias ocasiones, Moll ha advertido que los aranceles crearían "el peor de los escenarios posibles" porque "aumentan los costes, interrumpen las cadenas de suministro e impiden que los pacientes accedan a tratamientos que salvan vidas".
La medida supone un giro respecto al acuerdo alcanzado en agosto con la Unión Europea, cuando Trump pactó con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, un arancel máximo del 15% para los productos farmacéuticos, al considerarse un bien estratégico.
No obstante, no se trata de un acontecimiento aislado, ya que Trump lleva presionando tiempo a las compañías farmacéuticas para que fabriquen en el país americano y bajen los precios de los medicamentos. Muestra de ello es que el pasado 1 de agosto, el presidente de EEUU, Donald Trump, envió cartas a 17 multinacionales del sector farmacéutico exigiendo un “compromiso vinculante” para reducir los precios de los medicamentos en el país, hasta igualarlos con los que se aplican en otras economías avanzadas. Según publicó el propio presidente en su perfil de TruthSocial, las compañías a las que se dirigió fueron: AbbVie, Boehringer Ingelheim, Bristol Myers Squibb, Novartis, Gilead, Merck (EMD Serono), Pfizer, Novo Nordisk, AstraZeneca, Amgen, Genentech, J&J, GSK, MSD, Regeneron, Sanofi y Eli Lilly.
En las misivas dirigidas a los principales ejecutivos de estas farmacéuticas, Trump recordó la orden ejecutiva del 12 de mayo, en la que instaba a las compañías a garantizar que los ciudadanos estadounidenses pagaron lo mismo por los medicamentos que los habitantes de otros países desarrollados. Trump afirmó que “lo único que aceptará de las farmacéuticas es un compromiso que alivia a las familias estadounidenses de los precios inflados de los medicamentos” y fijó un plazo de 60 días para ello.
Casi dos meses después de aquello, Trump estableció como fecha límite el 29 de septiembre para que las compañías respondieran con compromisos vinculantes. Ahora, habrá que ver cómo responde el sector, ya que las cartas son individuales y, por tanto, las respuestas también tienen que serlo.