Decir que el mercado farmacéutico chino es uno de los más potentes a nivel mundial no es ninguna novedad. Lo que si es nuevo es que, según datos recopilados por IQVIA, se prevé que la industria del país siga manteniendo su poder, aunque reduciendo su ritmo de crecimiento.
En su expansión hasta llegar a ser el segundo país más importante de la industria farmacéutica, el gigante asiático consiguió llegar a los 137.000 millones de dólares americanos en 2018. Pero desde hace cinco años, esta subida se ha ralentizado desde el 19 por ciento que se registró en el período comprendido entre 2008 y 2013 hasta el 8 por ciento recogido entre 2013 y 2018. Desde la consultora estiman que hasta 2023 esta bajada será más acusada, con una previsión de crecimiento anual entre el 3 y el 6 por ciento.
Durante los últimos diez años, las reformas impulsadas por el Gobierno de China lograron mejorar el acceso a medicamentos de sus habitantes, tanto en las ciudades como a nivel rural, y también como consecuencia de las mejoras implantadas en sanidad, para mejorar los centros de atención primaria además de los centros hospitalarios; además, estas medidas también han contrarrestado las posibles amenazas del exterior.
El crecimiento económico del país también fue un factor de gran relevancia en el impulso del mercado farmacéutico, propiciando un mejor acceso a los medicamentos para los habitantes chinos, lo que además ha desembocado en un aumento significativo del gasto.
Impacto de las políticas regulatoriasDesde el Ejecutivo chino han elaborado dos listas para controlar el gasto farmacéutico: la Lista de medicamentos esenciales y la Lista de medicamentos de reembolso nacional; el objetivo de estos documentos es que se ofrezcan descuentos en aquellos fármacos más necesarios, aunque en el caso del segundo se asegura un acceso más amplio a la población. Además, la lista de reeembolso se ha actualizado periódicamente, con una última revisión en 2017 después de ocho años de sequía, lo que ha permitido recientemente que exista un mayor número de medicamentos a los que la sociedad de China pueda tener acceso.
Además, esta última revisión de la lista de reembolso también han servido de revulsivo a aquellas compañías más jóvenes que, al contar con la autorización para comercializar más medicamentos podrán ver cómo crecen más rápidamente, mientras que los productores de medicamentos genéricos y biosimilares verán como se frena su desarrollo al menos en el corto plazo.
Teniendo en cuenta el crecimiento medio de aproximadamente el 11 por ciento reportado en los últimos años por las compañías que producen fármacos de referencia, el Ejecutivo está impulsando una serie de medidas que contribuyan a evitar la corrupción y a mejorar la eficiencia de las agencias regulatorias del país.
Por ello, la Chinese Food and Drug Administration ha sido reemplazada por la State Drug Administration; por otra parte, la State Medical Insurance Administration bifurca su labor para atender tanto a los ciudadanos de áreas rurales como a los de urbanas, así como el acceso a los medicamentos incluidos en la lista de reembolso.
Otros de los puntos de este paquete de serían la implantación de un cambio en el sistema de licitaciones para los hospitales, para promover un mayor uso de genéricos y biosimilares al no incentivarse siempre el uso de los productos de referencia —lo que ha provocado un aumento de la inflación—, mientras que respecto a los pacientes, se instaría a los seguros a financiar una mayor parte de los tratamientos para reducir los gastos sanitarios a afrontar por los ciudadanos.
Mientras, al Gobierno chino sólo le queda seguir apostando por fomentar la innovación, sobre todo en áreas clave como la oncología, y seguir aumentando el número de profesionales en la industria biofarmacéutica con el fin de ser cada vez más competitivos.