Tomando como referencia los 39.5 euros/Mwh en los que cotizó el Omie en 2016, la electricidad ha subido, dependiendo del periodo considerado, entre un 10 y un 50 por ciento, si tenemos en cuenta la cotización actual del mercado de futuros para 2019. Un considerable aumento que afecta de forma directa a la competitividad de todo el tejido industrial español y, también, al farmacéutico. Así lo asegura Javier Díaz Carmona, responsable del área de Consultoría de Energía en la consultora Ayming, quien especifica que, en el caso del gas, las compañías van a afrontar 2019 con un incremento del coste de entre un 20 y un 25 por ciento; mientras que en el caso de la energía, señala, se puede hablar de incrementos de coste de entre el 10 y el 20 por ciento.
El incremento del coste del petróleo, las materias primas como el carbón y el incremento de coste de los derechos de emisiones de C02 son algunas de las razones que explican estas subidas, aunque no las únicas. Estos hechos se suman, en el caso de la electricidad, a la forma de tasación del precio de electricidad actual, explica el experto. “El sistema del que disponemos es de hace diez años y es necesario que se realice un cambio normativo que recoja la nueva situación y que corrija las ineficiencias de este sistema de tasación de precios”, señala.
El resultado de estos incrementos pueden derivar en la deslocalización de la producción de algunas compañías, aunque, explica, el caso del sector farmacéutico no es tan acentuado como otras industrias. Como solución, Díaz Carmona asegura que una de las estrategias que pueden poner en marcha es la profesionalización de la Compra de Energía y la gestión del riesgo asociado. “Esto les permitiría disponer de la información más actualizada sobre la situación de los mercados y las posibles oportunidades de compra que se presenten a través de políticas comerciales por debajo del mercado”, asegura. “Conseguir ahorrar en el coste de la energía es su objetivo, y con apoyo de una consultoría de energía, las compañías farmacéuticas pueden disminuir sus costes de gas natural y electricidad entre un 3 y un 8 por ciento”. La complejidad de los mercados de la energía y los diferentes productos existentes, asevera, hacen aconsejable “que las empresas cuenten para ello con apoyo externo si quieren tomar las mejores decisiones para seguir siendo competitivas”. Cualquier empresa que tenga un proceso productivo, concluye el experto, va a tener tarde o temprano que tomar nota de esta opción para seguir siendo competitiva.