Johnson & Johnson ha anunciado la obtención de precio y reembolso del Sistema Nacional de Salud para una nueva indicación de Imbruvica (ibrutinib) para el linfoma de células del manto (LCM) en primera línea. La aprobación es para ibrutinib en combinación con R-CHOP alternando con R-DHAP (o R-DHAOx) sin ibrutinib, seguido de ibrutinib en monoterapia, para el tratamiento de pacientes adultos con LCM sin tratamiento previo, que serían candidatos a un trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos (TAPH).
“Esta aprobación marca un nuevo estándar para los pacientes con linfoma de células del manto que son jóvenes o candidatos a tratamientos intensivos en primera línea, porque por primera vez disponemos de una estrategia basada en un fármaco oral dirigido frente a las células tumorales que puede ofrecer resultados comparables, e incluso superiores, al trasplante autólogo”, ha explicado Alejandro Martín García-Sancho, hematólogo del Hospital Clínico Universitario de Salamanca y presidente del Grupo Español de Linfomas/Trasplante Autólogo de Médula Ósea (GELTAMO). “Esto obliga a replantear el papel del trasplante, ya que su toxicidad a corto y largo plazo es considerable, y abre la puerta a esquemas más eficaces y potencialmente menos agresivos y tóxicos para los pacientes”, ha resaltado el especialista.
En este sentido, ha coincidido la hematóloga del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona, Ana Marín Niebla: “El beneficio de poder evitar el trasplante autólogo es doble: por un lado, se evita su importante toxicidad inmediata y, no menos relevante, el riesgo de desarrollar neoplasias secundarias a largo plazo (una consecuencia conocida de la quimioterapia a dosis intensivas). Pero, además, sin trasplante, se puede iniciar el mantenimiento con ibrutinib y rituximab sin retrasos tras la inducción, con que lo aumenta el beneficio a nivel de supervivencia libre de progresión y supervivencia global”.
La aprobación de ibrutinib se basa en los datos del estudio Fase III abierto y aleatorizado TRIANGLE, realizado por la Red Europea de LCM (NCT02858258). En este ensayo se evaluó a 870 pacientes en tres grupos de tratamiento para determinar si la adición de ibrutinib a la inmunoquimioterapia con o sin TAPH podía mejorar los resultados, en comparación con el TAPH con inmunoquimioterapia solo, y potencialmente eliminar la necesidad de trasplante en pacientes con LCM sin tratamiento previo que eran candidatos a TAPH. Con una mediana de seguimiento de 55 meses, los resultados demostraron que el tratamiento con ibrutinib más inmunoquimioterapia proporcionó una supervivencia libre de fracaso (SLF) significativamente superior, al tiempo que omitía la carga del TAPH (81% grupo de ibrutinib y 70% grupo trasplante con HR 0,69; p retrospectiva = 0,021) y que ibrutinib con inmunoquimioterapia proporcionó una supervivencia global significativamente más larga en comparación con el brazo TAPH (90% grupo de ibrutinib y 81% grupo trasplante HR 0,57. El perfil de seguridad general del régimen de ibrutinib con inmunoquimioterapia fue predecible y con eventos adversos manejables, como el previamente conocido para ibrutinib.
Tal como señala Martín, “el beneficio no se limita a retrasar la recaída, sino que se observa también una mejora en la supervivencia global. Además, se consigue con un tratamiento finito. En la práctica clínica real, esto puede traducirse en que los pacientes permanezcan en remisión y libres de tratamiento durante años”.
“Este esquema, que incorpora ibrutinib en tres de los seis ciclos en la inducción y dos años en total de mantenimiento supone un ahorro muy importante en el gasto farmacéutico. La eliminación del trasplante autólogo de la estrategia de tratamiento supone el mayor ahorro de todos en cuanto al consumo de recursos hospitalarios: obtención, congelación y reinfusión de progenitores hematopoyéticos, ingreso del paciente hasta la recuperación, manejo de eventuales complicaciones (infecciosas y de otros tipos), uso de hemoderivados y otros tratamientos de soporte, y finalmente visitas frecuentes de seguimiento en el Hospital de Día hasta la completa recuperación del paciente”, ha detallado Marín.
El LCM es uno de los 70 tipos de linfoma no Hodgkin existente y, aunque constituye solo entre el 2 y el 10% de todos los linfomas, presenta una evolución más rápida que otros tipos de cánceres de la sangre. En este sentido, el esquema TRIANGLE ha demostrado eficacia en todos los pacientes, incluyendo los de alto riesgo, que son los que presentan una evolución menos favorable. “Con respecto al pronóstico, este es uno de los escasos regímenes en el LCM que ha conseguido incrementar no sólo la supervivencia libre de fracaso, sino también la supervivencia global de los pacientes, lo que esperamos nos acerque un poco más a una curación futura de esta enfermedad tan compleja”, ha reforzado Marín.
“En España contamos con una red de centros con gran experiencia en linfomas, por lo que esperamos que la incorporación de TRIANGLE pueda implementarse rápidamente en la práctica clínica habitual. Desde GELTAMO impulsaremos estudios observacionales que permitan evaluar su eficacia y seguridad en condiciones reales de práctica clínica”, ha subrayado Martín.
“Hasta ahora, los pacientes con linfoma de células del manto que presentaban un buen estado general solo podían optar en primera línea a inmunoquimioterapia y TAPH. Para nosotros es una excelente noticia poder ofrecer a estas personas un tratamiento finito basado en una terapia oral con inmunoquimioterapia con resultados tan positivos en este ensayo clínico”, ha destacado Jacobo Muñoz, director médico de Johnson & Johnson Innovative Medicine España. “Nuestra experiencia de más de 25 años en hematología y nuestro firme compromiso de ofrecer soluciones a necesidades no cubiertas se refleja en aprobaciones como esta de ibrutinib, que lleva 10 años comercializado en España, en los que lleva siendo el estándar de tratamiento en los pacientes con LCM en recaída, y cuenta con varias indicaciones para otros dos cánceres de la sangre, lo que lo convierte en un pilar fundamental para la oncohematología actual”.
“La posibilidad de usar ibrutinib en primera línea es un paso más en la mejora del manejo de esta enfermedad, ya que en el LCM se ha comprobado que cuanto más precozmente se usan los agentes más eficaces, mayor beneficio se observa a largo plazo en la supervivencia de los pacientes”, ha concluido la especialista del Hospital Vall d’Hebron.