La innovación, el mejor escudo frente a futuras pandemias: «Fortalecer la seguridad sanitaria global es nuestro propósito»

Para conocer la perspectiva de la industria farmacéutica, El GlobalFarma ha consultado al sector sobre su visión frente a las emergencias de salud pública

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La pandemia de la COVID-19 puso a prueba al sistema sanitario global, obligando a responder con rapidez y eficacia ante emergencias sanitarias, como el reciente brote de hantavirus. En las primeras fases de la crisis, la escasez y el retraso en la disponibilidad de vacunas y tratamientos aprobados, junto con la dependencia de la producción fuera de Europa, dejaron en evidencia una necesidad urgente: contar con capacidades propias, flexibles y escalables para desarrollar y fabricar medicamentos esenciales en tiempo récord.

Tras esta experiencia, la percepción sobre el papel de la industria farmacéutica dentro de la salud pública ha cambiado de forma notable. La sociedad ha tomado mayor conciencia de su carácter estratégico, ya que la pandemia demostró que disponer de capacidad de investigación, desarrollo y producción de vacunas y otras soluciones biomédicas es clave para responder con eficacia ante futuras crisis sanitarias.

Además, la COVID-19 puso de relieve la importancia de reforzar la colaboración entre el sector público y el privado, y de consolidar en Europa capacidades científicas e industriales propias que permitan reaccionar con agilidad ante nuevas amenazas. En este contexto, resulta fundamental mantener una apuesta sostenida por la inversión en I+D, impulsar la cooperación entre instituciones, centros de investigación y compañías, y avanzar hacia marcos regulatorios que favorezcan la innovación y aceleren la llegada de los avances científicos a los pacientes.

Para conocer la perspectiva de la industria, El GlobalFarma ha consultado a GSK, una compañía centrada en la ciencia del sistema inmunitario y en tecnologías avanzadas, enfocada en las cuatro áreas terapéuticas principales: Respiratorio, Inmunología e Inflamación (RI&I); Oncología; VIH y enfermedades infecciosas, "con el objetivo de generar un impacto en la salud a gran escala".

Según explican a este medio, "como compañía global, innovamos para prevenir y abordar las enfermedades infecciosas y fortalecer la seguridad sanitaria global es parte fundamental de nuestro propósito". Asimismo, confirman que cuentan con instalaciones dedicadas a la investigación de enfermedades infecciosas, incluidos nuestros centros especializados de I+D de Salud Global en Italia y España (en Tres Cantos), "pero no existen ensayos en curso ni planificados relacionados con los hantavirus".

No obstante, desde GSK destacan que mantienen un diálogo constante con gobiernos y organismos internacionales —como la OMS, CEPI, HERA, FDA o CDC— para ayudar a prevenir y responder a emergencias sanitarias. Asimismo, aseguran que colaboran con instituciones académicas y otras entidades para acelerar la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas. Por último, subrayan que, en caso de una emergencia de salud pública, la compañía está preparada para “colaborar plenamente con las autoridades sanitarias”.

Reconocimiento a la autonomía estratégica

La Estrategia de la Industria Farmacéutica, aprobada en el Consejo de Ministros en diciembre de 2024, recoge que el sector farmacéutico es una parte importante de las infraestructuras críticas del país, “contribuyendo como pocos a la autonomía estratégica”, tal y como se puso de manifiesto durante la pandemia de COVID-19. En este sentido, menciona que el sector tuvo un papel importante en el suministro de medicamentos críticos durante esta crisis, incorporando mayores capacidades de fabricación y poniendo de manifiesto las fortalezas de la industria farmacéutica en I+D y la fabricación nacional de medicamentos con el potencial de salvar vidas con el valor añadido que ello puede suponer para el país. “Está comprometido, en este sentido, con el aumento de reservas estratégicas basadas en capacidades industriales”, subraya.

Por todo ello, en octubre de 2020, el Consejo de Seguridad Nacional propuso la creación de una Reserva Estratégica basada en las Capacidades Nacionales de Producción Industrial (RECAPI), algo que se materializará en la nueva Ley de Industria y Autonomía Estratégica, que recibió también luz verde durante la reunión. Según el documento, la Reserva estará enfocada en la identificación de los recursos industriales esenciales, el establecimiento de una producción industrial que garantice el suministro en tiempos de crisis o pandemias, una rápida capacidad de movilización de la producción industrial y el abastecimiento eficiente de estos recursos en situaciones excepcionales de alta demanda social. “Para conseguir este objetivo, es necesario también impulsar, en línea con la Comisión Europea, la identificación de los recursos esenciales de los sectores productivos estratégicos, como el farmacéutico o el de principios activos”, añade.

El ministro de Industria, Jordi Hereu, expresó durante su intervención en un foro celebrado en la sede del Ministerio, que “no se trata de tener estos productos almacenados, sino de disponer de un listado de productos críticos y de las capacidades de producción nacional, susceptibles de movilizarse con rapidez ante una situación de crisis para atender una demanda alta e inesperada”. Por tanto, el objetivo de RECAPI será asegurar la capacidad autónoma de producción nacional de estos productos esenciales en una situación de crisis en la que no esté asegurado el suministro exterior o puedan interrumpirse las cadenas de flujo comercial internacional.

La idea del Gobierno con la creación de esta reserva estratégica es colaborar con las compañías para que puedan mantener, junto a sus habituales líneas de producción de carácter comercial, una capacidad latente de adaptación a la producción de bienes estratégicos capaz de ponerse en marcha y escalar la producción con gran rapidez en caso de emergencia, como el brote de hantavirus. En el plan se menciona también que la vulnerabilidad de las cadenas de suministro, puesta de manifiesto durante la pandemia, está relacionada con la concentración en unas pocas compañías, que generalmente no están instaladas en la UE, de la producción de algunas materias primas, principios activos y productos farmacéuticos como consecuencia de la globalización y la presión de los costes, especialmente en la industria de los genéricos. “Iniciativas nuevas como la autonomía estratégica adquieren protagonismo como instrumento para generar una estructura estable que sea capaz de garantizar la preparación y respuesta ante nuevas amenazas sanitarias”, precisa.

Por otro lado, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) potenciará la participación nacional en aquellas asociaciones y/o partenariados de investigación europea del programa marco de investigación en salud, que tengan actividad en la investigación clínica y preclínica, alineada con las líneas de actuación de la presente estrategia, como es el caso del futuro partenariado de investigación en pandemias. Además de todos los desafíos mencionados anteriormente, en el horizonte aparece la amenaza de nuevas pandemias. De hecho, el plan ha identificado como una de las áreas terapéuticas prioritarias las enfermedades infecciosas emergentes, advirtiendo que si no se desarrollan rápidamente tratamientos y vacunas efectivas para la COVID-19, el Ébola y el Zika, estas enfermedades pueden propagarse rápidamente y causar “pandemias devastadoras”.


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