Invertir en innovación puede revertir en un importante aumento del ahorro sanitario

<p>Los nuevos medicamentos ahorran costes a medio y largo plazo</p>

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A. M. Madrid | viernes, 22 de junio de 2018 h |

Los medicamentos innovadores suponen una importante inversión tanto en investigación como en su financiación para que los pacientes puedan acceder a ellos. A pesar de estos importantes costes, tienen un efecto secundario muy positivo para el sistema sanitario que pasa desapercibido, ya que ahorran costes de una forma decisiva en el propio sistema y en la estructura productiva del país.

Este ahorro de costes no es fácil de detectar puesto que su beneficio comienzan a notarse en el medio y largo plazo. Esto supone que este ahorro no se relacione correctamente como una ventaja de estos medicamentos y de su utilización en el tratamiento de diversas enfermedades.

Gracias a estos fármacos, se producen beneficios en el ámbito sanitario, debido al descenso del número de hospitalizaciones y consultas y a la mejora en la adherencia del tratamiento; y también en lo económico, reduciendo o evitando la carga de cuidados de la dependencia.

“Pocas personas saben que por cada euro que se invierte en nuevos medicamentos el sistema público de salud puede ahorrar entre 2 y 8 euros, o que un año de esperanza de vida ganado, que en un 70 por ciento de los casos se debe a la innovación farmacéutica, proporciona cuatro puntos de ganancia para nuestra economía”, señaló Humberto Arnés, director general de Farmaindustria.

Estas variables hacen evidente la necesidad de incorporar la innovación, cuando responde a criterios de eficiencia, “ya que no será un gasto, sino una inversión”. Más allá de los resultados clínicos, proporciona ahorros sanitarios directos e indirectos, contribuyendo a la productividad general del país. En resumen, la innovación “será la solución para asegurar la sostenibilidad del sistema, y no el problema”, afirmó Jesús Acebillo, presidente de Farmaindustria.

España cuenta con elementos para situarse al frente de esta revolución biomédica. Según Acebillo, “España debe apostar por un modelo de crecimiento de la mano de la innovación, compatible con la transformación sostenible de nuestra economía, que garantice el acceso de los ciudadanos a estas innovaciones”.