Jordi Sánchez (Bayer): «Los sectores estratégicos para la sociedad como la salud no deberían estar sujetos a ningún tipo de gravamen»

El CEO de Bayer para España y Portugal atiende a El GlobalFarma para repasar los puntos más candentes de la compañía y de la actualidad del sector

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Bayer España presentó la semana pasada los resultados financieros correspondientes al ejercicio 2025 en su sede de Sant Joan Despí (Barcelona), donde la compañía registró unas ventas de 787 millones de euros en el país, lo que supone un descenso del 4% respecto al año anterior. En cuanto a la inversión en España, la compañía destinó 145 millones de euros, alcanzando un acumulado de 712 millones desde 2019. Jordi Sánchez, CEO de Bayer para España y Portugal, atiende a El GlobalFarma para repasar los puntos más candentes de la compañía y de la actualidad del sector.

Pregunta. ¿Qué balance hace de los resultados financieros del año 2025 presentados por Bayer?

Respuesta. Desde un punto de vista numérico, los resultados del Grupo Bayer reflejan un decrecimiento del 4%, con un comportamiento muy distinto entre las divisiones de Salud y Agricultura.

En concreto, el comportamiento de la división de Agricultura está claramente explicado por la pérdida del registro de Movento. Si aislamos este efecto y analizamos el resto del desempeño, 2025 ha sido un año que comenzó marcado por los numerosos desafíos a los que nos enfrentábamos como compañía, dentro de un entorno especialmente complejo.

Las previsiones iniciales ya apuntaban a un ejercicio exigente, y así ha sido. No obstante, desde la perspectiva de resultados, podemos hacer una valoración positiva. Hemos registrado un crecimiento de doble dígito en la división de Consumer Health, y, excluyendo el impacto de Movento, Crop Science habría crecido en torno a un 5%. En el caso de la división farmacéutica, los lanzamientos relativamente recientes en nuestras áreas estratégicas están empezando a demostrar su potencial. Cada vez llegamos a más pacientes, tanto a través de estos nuevos productos como mediante nuevas indicaciones de tratamientos ya existentes.

Además, este año ha estado marcado por la implementación generalizada —tanto a nivel global como local— de nuestro nuevo modelo operativo, Dynamic Shared Ownership (DSO, por sus siglas en inglés). Este modelo ha impulsado, y en la práctica ha logrado, una organización mucho más centrada en el cliente, orientada a comprender en profundidad sus necesidades y a cocrear soluciones de manera conjunta. Todo ello implica empoderar a los equipos, otorgándoles mayor autonomía y confianza al situarlos más cerca del cliente.

P. ¿Cuáles son los planes estratégicos de la compañía para este año en España?

R. Los planes estratégicos están muy centrados en las directrices que hemos visto para 2025, tanto en la división de Agricultura como en la de Consumer Health, con esos nuevos lanzamientos mucho más rápidos. En el caso de la división farmacéutica, el enfoque se centra en afianzarnos en nuestras áreas prioritarias. En oncología, en enero lanzamos una nueva indicación para el tratamiento del cáncer de próstata. Por su parte, en el área cardiorrenal/cardiovascular, se han producido dos lanzamientos recientes, junto con los resultados de un estudio de Fase III sobre finerenona, uno de nuestros productos en esta área, el año pasado. Esa nueva indicación está aprobada por la EMA y el año 2026 será el de conversaciones con el Ministerio de Sanidad para que, lo antes posible, si puede ser en la primera mitad de 2027, esté disponible para los pacientes.

También vinculamos esta apuesta estratégica en ambas áreas con un elemento clave de nuestro modelo actual: el área de oftalmología. En este ámbito destaca el tratamiento Eylea 8 mg, que permite espaciar las inyecciones intravítreas. Asimismo, continuaremos desarrollando este tratamiento en distintas indicaciones dentro de esta área terapéutica.

Para darle coherencia a la estrategia, no solamente se trata de lo que hoy está a disposición de los pacientes, sino de lo que está en desarrollo clínico. Entre las áreas oncológica y cardiovascular se concentra aproximadamente el 80% de los ensayos clínicos que se realizan en España, lo que refleja una apuesta estratégica claramente focalizada en estos dos ámbitos.

También me gustaría añadir dos tratamientos nuevos con estudios de Fase III que se presentaron en 2025. En primer lugar, un tratamiento para la menopausia natural y la menopausia inducida por tratamientos oncológicos en pacientes con cáncer de mama, ya aprobado por la EMA, y cuyo lanzamiento en España está previsto para 2027. El segundo, más reciente, es un tratamiento para la prevención secundaria del ictus, una patología con un importante impacto socioeconómico, tanto para los pacientes como para los cuidadores, y con una incidencia creciente en personas jóvenes y activas laboralmente. En este caso, el estándar de tratamiento actual tiene más de 20 años y se basa en la combinación de aspirina con otro antiplaquetario. En el estudio de Fase III se ha demostrado que, al añadir un inhibidor del Factor XIa —una nueva clase terapéutica— se consigue reducir en un 26% la recurrencia de ictus tras el primer evento. Estos resultados tan relevantes se presentaron en febrero y el dossier ya ha sido remitido a la EMA. Por tanto, esperamos una aprobación europea a mediados de 2027 y, posteriormente, su disponibilidad en España.

Para acabar, a medio plazo —hacia finales de esta década y principios de la próxima— la compañía ha hecho una apuesta muy firme por las terapias avanzadas (génica y celular). Ya estamos viendo los primeros resultados en Fases I y en Fases II y avanzamos hacia Fases III, tanto en enfermedad de Parkinson como en insuficiencia cardiaca congestiva y en enfermedades raras. Aquí se abre un abanico de posibilidades enormes porque no solamente estaríamos hablando de poder tratar, sino de la posibilidad de poder curar enfermedades que hoy no tienen ni siquiera tratamiento.

P. España se consolida como hub de I+D para la compañía. ¿Qué condiciones han hecho posible este posicionamiento?

R. Principalmente, son dos. Una tiene que ver con el tejido investigador que tenemos en España. Como país, debemos estar realmente orgullosos, tanto de hospitales públicos, como de las clínicas privadas, así como de los líderes de opinión y los equipos de las distintas especialidades en las que trabajamos, que se sitúan a la vanguardia. Se trata de profesionales e instituciones que presentan de forma constante investigación propia y en colaboración con la industria en congresos internacionales. Todo ello constituye un activo muy relevante que, como país, hemos sabido desarrollar a través del entendimiento, el diálogo y la colaboración entre los distintos agentes del sistema.

El segundo bloque tiene que ver con la Administración. En este sentido, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha hecho una labor excepcional en simplificar todo lo que tiene que ver con los trámites de revisión y de aprobación de protocolos de ensayos clínicos, situando a España como un referente dentro de las agencias del medicamento europeas. Esto hace que España, para Bayer y otras compañías del sector, se posicione de manera recurrente como primer país en reclutamiento de pacientes en centros participantes en ensayos clínicos en Europa, a pesar de ser el quinto país en población. Se trata de un dato clave del que debemos de estar orgullosos.

P. Cuando se habla de autonomía estratégica sanitaria, ¿qué acciones concretas ha puesto en marcha Bayer para reforzarla tras la pandemia?

R. La acción estratégica más importante que hemos puesto en marcha tanto desde Bayer como desde el conjunto del sector, es el diálogo con las administraciones, tanto a nivel nacional como europeo. Se trata de un reto que tenemos todos como sociedad. Sabemos que Europa ha perdido competitividad en las tres últimas décadas como sector biotecnológico. En primer lugar, nos superó EEUU en cuanto a nuevas soluciones terapéuticas para los pacientes en la década de los 2000, y en 2024 ha sido China quien también nos ha superado. Estamos perdiendo competitividad y esto puede tener el riesgo de atraer menor inversión en aspectos tan fundamentales como la autonomía estratégica, la I+D o la producción. Por ello, es fundamental asegurar que todos los actores implicados en esta cuestión comprendan la situación de la misma forma. En este ámbito, Bayer mantiene un papel muy activo, promoviendo un diálogo abierto que permita entender lo que está en juego tanto para Europa como para España, y contribuir entre todos a un marco regulatorio predecible, estable y que favorezca la inversión, de forma que Europa pueda recuperar la competitividad perdida.

P. Por último, ¿cómo está respondiendo Bayer a la agresiva campaña regulatoria y comercial de Donald Trump?

R. Como compañía, llevamos muchos años operando en EEUU y continuamos haciéndolo, ya que para Bayer lo más importante es que las soluciones que ofrecemos a consumidores, agricultores y pacientes sigan llegando, independientemente de cuál sea el contexto geopolítico. Ante la situación actual, seguimos muy de cerca el posible impacto que cualquier nueva decisión o normativa pueda tener sobre las cadenas de suministro, con el objetivo de evitar que quienes necesitan de nuestros productos tengan dificultades para recibirlos. Ese es nuestro objetivo prioritario. Hay un aspecto concreto, entre otros que podríamos mencionar, que actualmente está sobre la mesa: la política arancelaria, que podría afectarnos en torno a un 15%. En este punto, como compañía mantenemos una posición clara: los sectores estratégicos para la sociedad, como la salud y la alimentación, no deberían estar sujetos a ningún tipo de gravamen, ya que cada euro destinado a aranceles es un euro menos que se invierte en I+D e innovación. Seguimos de cerca la evolución de esta situación, pero consideramos que es fundamental proteger sectores tan esenciales como la salud y la alimentación, y mantenerlos al margen de este tipo de políticas.


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