Julio Gay-Ger (Lilly): «Debemos trabajar en todo aquello que facilite un marco regulatorio que permita alcanzar acuerdos más rápidos»

El presidente y general manager de Lilly España, Portugal y Grecia reflexiona en una entrevista con El GlobalFarma sobre los planes de la compañía y los desafíos a los que se enfrenta el sector

Julio Gay-Ger, presidente y general manager de Lilly España, Portugal y Grecia. FOTO: Guillermo Gutiérrez.
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Julio Gay-Ger asumió el cargo de presidente y general manager de Lilly España, Portugal y Grecia en septiembre del pasado año. Nacido en Argentina, cuenta con una trayectoria de más de 30 años en Lilly, donde ha ocupado posiciones clave en Ventas, Marketing, Desarrollo Comercial y Ética y Cumplimiento. A lo largo de su carrera, ha sido general manager de varios países, entre ellos, China. Es licenciado en Contaduría Pública por la Universidad de Buenos Aires y posee un MBA por INSEAD. En una entrevista con El GlobalFarma, reflexiona sobre los planes de la compañía y los desafíos a los que se enfrenta el sector.

Pregunta. ¿Cuáles son las principales prioridades de Lilly en España para 2026 en términos de I+D?

Respuesta. Trabajamos en cuatro áreas terapéuticas fundamentales: cardiometabólico, oncología, inmunología y sistema nervioso central (SNC). Tenemos un pipeline de productos en desarrollo que es, probablemente, el mayor de nuestra historia, con estudios entrando en Fase III y otros acelerando en Fase II.

España, por la calidad de los investigadores, está entre los principales países en los que reclutamos pacientes. Cuanto más rápido sean aprobados los protocolos a nivel local, más competitivos seremos en el país para poder reclutar a la mayor cantidad de pacientes.

En el área cardiometabólica estamos con varios productos que, además de Mounjaro, tienen estudios en Fase III para potenciales nuevas indicaciones, como es el caso de la tirzepatida, y que están siendo evaluados para llegar al mercado. Tenemos un triple agonista y un producto oral que se sometió recientemente a la agencia europea y para el que seguimos haciendo estudios clínicos de Fase III para nuevas indicaciones. Asimismo, tenemos nuevos mecanismos de acción que nos ayudan en indicaciones como las relacionadas con el exceso de peso, la obesidad, la diabetes y otras enfermedades metabólicas.

Julio Gay-Ger, presidente y general manager de Lilly España, Portugal y Grecia, junto a Santiago de Quiroga, presidente editor de El GlobalFarma. FOTO: Guillermo Gutiérrez.

P. ¿En qué punto se encuentran las negociaciones con Sanidad para la financiación de Mounjaro en España?

R. Las conversaciones nunca se discontinuaron y estamos buscando alternativas que satisfagan a las necesidades de las CCAA y de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos y Productos Sanitarios (CIPM). Estamos en una conversación continua con expectativas de poder volver relativamente pronto a la Comisión de Precios con una alternativa que permita que la innovación que Lilly trae al mercado llegue a todos los pacientes. Para eso, el acceso es fundamental.

Julio Gay-Ger, presidente y general manager de Lilly España, Portugal y Grecia.

P. En este sentido, cuenta con una amplia trayectoria en la compañía y experiencia en distintos escenarios, habiendo ocupado posiciones de responsabilidad en otros países. En estos meses, ¿percibe una mayor sensibilidad entre los distintos decisores respecto al valor de la innovación y de la industria farmacéutica que en otros países?

R. En el caso particular de Mounjaro, no somos los primeros en conseguir el acceso en Europa, pero espero que tampoco seamos los últimos. La decisión y la predisposición de los miembros de la Comisión de Precios para incorporar innovación son positivas; sin embargo, también existe preocupación por el impacto presupuestario que algunas de estas innovaciones pueden generar. Es precisamente en ese punto donde estamos intentando negociar una solución que valore la innovación y la recompense de manera adecuada y sostenible. Por eso, nos está llevando un poco más de tiempo.

P. Hace poco, se presentaron nuevos datos del GLP-1 oral orforglipron, reafirmando su perfil cardiovascular y de seguridad en el estudio Fase III más largo hasta la fecha. ¿Cuáles son los próximos pasos con esta terapia?

R. Ya hemos presentado el dossier completo para su revisión en obesidad y diabetes tipo 2 ante la agencia europea. Esto ocurrió en diciembre del año pasado. Normalmente, el proceso de revisión dura aproximadamente 12 meses, por lo que esperamos tener novedades sobre su aprobación o no para finales de este año. Ya ha sido autorizado y lanzado en EEUU con una revisión acelerada y somos muy optimistas. El estudio de Fase III ACHIEVE-4 ha vuelto a confirmar que, al tratarse de una molécula pequeña, cumple con los requisitos de seguridad.

Además, reforzó la eficacia del producto, que consideramos comparable a la de los tratamientos inyectables basados en GLP-1. Además, se han observado señales cardiometabólicas positivas, como la reducción de la presión arterial y mejoras en el colesterol, que respaldan el potencial de los estudios futuros en términos de seguridad y beneficio cardiovascular. Estos estudios, basados en eventos, se encuentran actualmente en curso.

Para nosotros, y para mí personalmente, orforglipron, al ser una molécula pequeña no peptídica, permite una gran escalabilidad y ofrece el beneficio de ser un tratamiento oral, sin restricciones en su administración, con una biodisponibilidad superior al 70% frente a los péptidos. Estos beneficios hacen que este producto pueda ayudarnos a resolver uno de los grandes problemas, como es la obesidad y el sobrepeso, una enfermedad que afecta a más de 900 millones de personas en todo el mundo.

P. ¿Estamos ante un cambio de paradigma en el abordaje de la obesidad?

R. Hay más de 200 complicaciones asociadas a la obesidad que en la actualidad están siendo tratadas cuando se originan. Tratar la obesidad de forma temprana puede tener un impacto muy favorable en la expectativa de vida, productividad y calidad de vida. Una persona con obesidad grave puede perder hasta 13 años de expectativa de vida y experimentar una reducción de su calidad de vida.

Julio Gay-Ger, presidente y general manager de Lilly España, Portugal y Grecia.

P. En este punto, también hablamos de sostenibilidad del sistema.

R. En un sistema fragmentado, donde hay muchos actores, tal vez cada uno de ellos no mira el largo plazo. Sin embargo, en un sistema donde hay un pagador único que gestiona el sistema de salud a nivel nacional, como ocurre en los países europeos y en España, nos debería dar esperanza adoptar una mirada a largo plazo. Es cierto que los beneficios pueden no reflejarse positivamente en el impacto presupuestario en los primeros años, pero, en un horizonte de 10 o 15 años, el impacto es extremadamente favorable en términos de productividad, expectativa de vida y sostenibilidad del sistema. A medida que aparecen las complicaciones, el sistema sanitario las tendrá que afrontar con más hospitalizaciones, procedimientos quirúrgicos y medicamentos. Por otro lado, está demostrado que la obesidad tiene un impacto en áreas que intuitivamente no pensaríamos, como la oncología y los tumores.

P. ¿Está notando un mayor interés por la obesidad como consecuencia de la mayor eficacia de los tratamientos y de la evidencia de que tratarla permite abordar también sus más de 200 complicaciones asociadas?

R. Hay dos factores muy importantes. El primero es la conciencia como sociedad de que la obesidad no es el resultado de personas que tienen falta de voluntad para controlar lo que comen o falta de ejercicio físico, sino que es una enfermedad compleja, crónica, recidivante y que tiene una base biológica. Entender esto es sumamente importante porque nos aleja del estigma de que la solución es hacer dieta, caminar más y cerrar la boca para comer menos.

Ese reconocimiento de la base biológica, que no teníamos antes, es sumamente importante porque empieza a hacer desaparecer contra el estigma que atribuye la culpa al paciente. Hoy en día, por suerte existen tratamientos innovadores que ayudan a controlar y a disminuir el peso excesivo. Hace 10 o 15 años se aspiraba a que algo efectivo en el tratamiento de la obesidad era conseguir reducir el peso en un 5%. Hoy, tenemos productos como Mounjaro, que permiten una reducción de peso de más del 20%.

Julio Gay-Ger, presidente y general manager de Lilly España, Portugal y Grecia. FOTO: Guillermo Gutiérrez.

P. La Comisión Europea autorizó Kisunla (donanemab) para el Alzheimer sintomático temprano en septiembre. ¿Qué supone este avance frente al enfoque tradicional del Alzheimer, más centrado en el manejo de los síntomas?

R. Es revolucionario porque, finalmente, después de 100 años desde el diagnóstico de esta enfermedad, que es la neurodegenerativa más prevalente que existe, se han conseguido por primera vez tratamientos que reducen el deterioro cognitivo de los pacientes. Es un avance muy importante porque probó el valor de la hipótesis de la placa de beta-amiloide y pone en valor el papel de la proteína TAU en la progresión del deterioro cognitivo, además de abrir la puerta a continuar haciendo estudios que permitan seguir avanzando en esta línea.

Lilly lleva trabajando en Alzheimer desde hace 35 años. Hemos desarrollado múltiples moléculas, fracasando la mayoría de ellas, muchas de ellas en Fase III. Sin embargo, hemos aprendido mucho de esos fracasos, lo que nos ha permitido aprender a identificar la población que antes se puede beneficiar para hacer estudios clínicos. También hemos avanzado en la capacidad de diferenciar esta enfermedad de otros tipos de demencia, ya que la demencia asociada al Alzheimer puede ser muy distinta de otras formas. Por ello, es fundamental asegurar que los pacientes incluidos en estos estudios realmente presenten enfermedad de Alzheimer.

Ese aprendizaje nos ha permitido desarrollar un producto con un target mucho más específico como es donanemab. Se trata de un tratamiento con una duración de 18 meses, pero aproximadamente la mitad de los pacientes lo cumple en 12 meses, logrando la eliminación de toda la placa de beta-amiloide. Está dirigido a pacientes con una posibilidad de aceleración en el curso de su enfermedad basado en la cantidad de proteína TAU que generan. Es importante que los pacientes estén en una fase temprana, ya que si están en una fase muy avanzada, la placa de beta-amiloide ya hace demasiado daño sobre el cerebro y el impacto de restaurarlo es muy limitado. Todo este aprendizaje continuo, junto con una inversión de miles de millones de euros, ha permitido a Lilly llegar a este punto, por lo que para nosotros representa un motivo de celebración.

En cuanto a interés a nivel mundial, este medicamento ha sido aprobado en la UE, en Reino Unido, EEUU y Japón. Las principales agencias reguladoras han visto todos los datos y han validado que son muy relevantes y positivos. Por tanto, es el comienzo de un largo camino para seguir avanzando. Nuestros científicos creen que cuanto antes se pueda tratar esta enfermedad, mayores serán los beneficios para los pacientes. Por ello, actualmente estamos apuntando a los pacientes que tienen síntomas tempranos, y hay estudios a futuro, tanto nuestros como de otras compañías farmacéuticas, dirigidos a personas que tengan signos de Alzheimer, aunque no presenten síntomas físicos de deterioro cognitivo. Este será el próximo paso de la ciencia sobre este tema.

Por lo que he visto en España, soy muy optimista, ya que los principales centros y hospitales están preparados y han hecho un enorme progreso en el último año y medio para tratar de mejorar el diagnóstico. Evitar la progresión de la enfermedad es uno de los grandes logros.

P. Hemos hablado de tratamientos muy innovadores y de dos áreas terapéuticas que pueden cambiar la vida de millones de personas. ¿Qué papel juega la IA en toda la fase de investigación en la compañía?

R. La IA nos ayuda mucho a seleccionar nuevos candidatos a tratamientos. Antes este proceso se realizaba de una manera más manual o más automática, pero no con el potencial de la IA. Hemos establecido una alianza con NVIDIA para utilizar IA en todo el ciclo de vida del medicamento. La IA es transversal y permite mejorar de forma significativa la manera en que desarrollamos cada una de nuestras actividades. Su impacto en el descubrimiento de nuevas moléculas es fundamental porque nos puede permitir hacer un filtro de candidatos para entrar en fases avanzadas de una manera mucho más rápida. Esto va a transformar la manera en que funciona nuestra industria y la innovación en general.

Hasta ahora, teníamos como incentivo para desarrollar nuevos medicamentos protecciones de datos y patentes que duraban entre 15 y 20 años. Obviamente, esas protecciones deben continuar porque son un incentivo económico importante. Sin embargo, la innovación avanza a un ritmo tan rápido que es cada vez más probable que nos autoinnovemos, es decir, que antes de que transcurran esos 15 o 20 años ya hayan surgido tratamientos superiores al estándar de tratamiento actual en un periodo mucho más corto, impulsados por el avance de la innovación y el impacto de la inteligencia artificial en la fase de descubrimiento.

Julio Gay-Ger, presidente y general manager de Lilly España, Portugal y Grecia.

P. En materia legislativa, a nivel nacional se están debatiendo varias reformas importantes. ¿Qué espera de ellas?

R. Espero bastante. En primer lugar, el Real Decreto (RD) de Evaluación de Tecnologías Sanitarias es una oportunidad más para valorar la innovación de una manera más objetiva, permitiendo diferenciar innovaciones incrementales de aquellas revolucionarias, y asegurar que esa innovación pueda ser recompensada apropiadamente cuando llegue el momento de discutirse la financiación. Por tanto, puede ser un avance muy positivo para que los informes de posicionamiento terapéutico (IPT), que susentan toda la discusión de si un medicamento o tratamiento debe o no ser reembolsado o a qué nivel, se puedan hacer mejor de lo que se hacen en la actualidad.

En cuanto a la financiación, es importante distinguir entre precios notificados y precios financiados, ya que esta diferenciación permite segmentar el ámbito hospitalario con reembolso y, al contar con una alta cobertura, facilita una negociación mejor para la administración, contribuyendo a un menor impacto presupuestario.

Por otro lado, los precios notificados —o precios de lista— permiten que aquellos medicamentos que no cuentan con financiación inmediata puedan estar disponibles desde el primer momento, idealmente desde su lanzamiento, sin demoras, facilitando el acceso a quienes deseen valorar su adquisición de manera personal.

Sería fantástico poder seguir avanzando en la disponibilidad de innovaciones en el sistema sanitario con amplio acceso y en el menor tiempo posible. Soy consciente de que ya existen esfuerzos en esta dirección y de que es una de las prioridades. El propio secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha señalado que, aunque el objetivo establecido es de 180 días, incluso debería intentarse reducir ese plazo.

La innovación debe llegar al paciente lo antes posible y, si no lo está haciendo, estamos fallando. Todo aquello que contribuya a establecer un marco regulatorio que facilite acuerdos más rápidos es en lo que debemos trabajar conjuntamente.

Julio Gay-Ger, presidente y general manager de Lilly España, Portugal y Grecia. FOTO: Guillermo Gutiérrez.

P. Por otro lado, Europa lleva años perdiendo competitividad frente a EEUU y China. A esto se suma el momento geopolítico actual, condicionado por las políticas de Donald Trump en EEUU. ¿Cómo se está adaptando Lilly a este contexto tan complejo?

R. Seguimos invirtiendo en Europa, pero China es actualmente el segundo país en el mundo en solicitud de patentes, acortando la distancia con EEUU. Hace 15 o 20 años, probablemente era Europa el número uno, compitiendo con EEUU por el número dos en cantidad de patentes emitidas.

La cantidad de patentes solicitadas es un buen indicador del nivel de innovación y de dónde se está generando. Claramente hay un GAP y Europa no está liderando, sino perdiendo terreno. Para cambiar la situación, es necesario mejorar las condiciones económicas y de acceso para que la innovación llegue a los pacientes. Cuanta más innovación se genere en Europa, más oportunidades tendremos para contar con un mayor número de patentes.

Para ello, sería recomendable contar con incentivos como los que hay en EEUU o China. Por ejemplo, en China tenemos reembolso para Mounjaro en diabetes tipo 2, mientras que en España aún no.

P. España juega un papel muy importante en la estrategia de Lilly. ¿Cuál es la apuesta de la compañía para los próximos años en el país?

R. Por la calidad de los investigadores y por el posicionamiento histórico de España dentro de Lilly, el nivel de inversión y de apuesta que tenemos en España es uno de los más importantes a nivel europeo. En la planta de Alcobendas no solo tenemos la operación del hub que incluye a España, Portugal y Grecia, o la parte médica de los estudios clínicos de Fase I hasta Fase III, donde ya hemos superado los 100 en nuestra historia, sino que además hacemos estudios preclínicos. En este ámbito ha sido fundamental el involucramiento de científicos españoles en el desarrollo de productos que hoy están en el mercado y que se han convertido en estándares de tratamiento, como es el caso Verzenios en cáncer de mama.

Julio Gay-Ger, presidente y general manager de Lilly España, Portugal y Grecia.

Además, actualmente contamos con un producto en Fase III, muvalaplin, dirigido a uno de los principales factores de riesgo cardiovascular no tratados en la actualidad: la lipoproteína(a). Se trata de un factor de riesgo principalmente genético que incrementa entre un 50% y hasta tres veces el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, incluso en pacientes relativamente sanos y con buen estado físico. Tenemos tratamientos inyectables en desarrollo, y este primer tratamiento oral ha sido posible gracias, en gran medida, a la contribución de científicos españoles que trabajan día a día en la planta de Alcobendas.

La tercera pata de este modelo es la exportación desde la planta de Alcobendas a 120 países. En esta planta realizamos la parte final de fabricación, acabado y empaquetado de nuestros tratamientos farmacéuticos. En este sentido, el 25% de Mounjaro se exporta desde aquí a esos 120 países. Lo más interesante es que estamos transformando la planta de Alcobendas sin interrumpir la producción, con el objetivo de generar nuevas líneas para nuestro tratamiento que tiene el potencial de revolucionar el abordaje de la obesidad, al tratarse de una molécula pequeña, oral, sin restricciones de administración, escalable y no peptídica. La etapa final de producción de orforglipron se llevará a cabo en España. Estas inversiones nos permitirán cuadruplicar la capacidad de producción actual, lo que supone un desafío monumental: mantener la producción en marcha mientras transformamos la planta para multiplicar su capacidad por cuatro, en un contexto en el que este producto podría convertirse en uno de los más relevantes para la compañía y para la industria en los próximos años.

Tenemos un eslogan por el 150 aniversario que refleja muy bien nuestra visión: no se trata tanto de celebrar el legado de estos 150 años, de los que estamos muy orgullosos, sino de tomarlos como punto de partida para los próximos 150. Por tanto, nuestro verdadero legado es lo que está por venir. Es un buen momento, y contamos en España con la infraestructura, así como con la calidad de personas y de equipos para concretarlo. En ello estamos plenamente comprometidos.

Julio Gay-Ger, presidente y general manager de Lilly España, Portugal y Grecia. FOTO: Guillermo Gutiérrez.

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