La obesidad se ha consolidado como un desafío sanitario de primer orden en España y a nivel mundial, debido a su elevada prevalencia, su naturaleza compleja y sus profundas repercusiones económicas. En este contexto, un informe elaborado por la Fundación Weber, con el apoyo de Lilly, cuantifica por primera vez en España el valor social de un mejor control en el exceso de peso. En concreto, el análisis calcula el gasto de 18 complicaciones clínicas asociadas al exceso de peso más comunes y los comunes y los cambios en su frecuencia que se producirían en función de las diferentes pérdidas de peso porcentuales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la obesidad como una enfermedad multifactorial, crónica y compleja, caracterizada por una acumulación excesiva o anormal de grasa corporal que compromete la salud en múltiples dimensiones y reduce la esperanza de vida. La tendencia creciente de esta patología representa un desafío de primera magnitud para los sistemas sanitarios y la economía social y de los cuidados. En España, según datos de la Encuesta de Salud de España (ESDE), su elevada prevalencia, con un 39,8% de la población en situación de sobrepeso y un 15,2% de obesidad, genera un impacto sanitario, económico y social de gran magnitud.
Entre los datos más destacados que se desprenden del documento se encuentra que el gasto actual en España, solo de la obesidad, ya alcanza los 130.000 millones de euros. Por otra parte, el informe proyecta el beneficio que tendría la pérdida de peso: un ahorro (valor social), en el año 2025, de 20.000 millones de euros con reducciones moderadas (del 5-10%), o de 68.000 millones con las pérdidas de peso más elevadas estudiadas (del 20-25%). Si se extrapolara la prevalencia actual de obesidad a las proyecciones poblacionales previstas para el año 2030, el informe sostiene que este ahorro se situaría entre 25.000 millones (pérdidas de peso del 5-10%) y 84 mil millones de euros (del 20-25%).
A estas cifras se añaden las derivadas de las mejoras en la calidad de vida e intangibles, que conllevarían un importe superior a los 7.353 millones de euros en 2025, considerando solo la franja de pérdida de peso inferior. Esta cuantía se asocia con una mayor participación en las distintas actividades contempladas que a día de hoy las personas con obesidad manifiestan no realizar como consecuencia del exceso de peso.
Al tratarse de una patología crónica, progresiva y recidivante, menciona que el valor social de las intervenciones terapéuticas reside esencialmente en la reducción del impacto clínico, social y económico que se genera en cada individuo. Este objetivo se traduce en prevenir la detección precoz del sobrepeso y la obesidad, el control del exceso de peso y de las complicaciones clínicas que se asocian a una mejoría del estado de salud a largo plazo. La evidencia científica muestra que abordajes terapéuticos efectivos se traducen en mejoras significativas en la salud (reduciendo el riesgo de desarrollo de diabetes, apnea obstructiva del sueño, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, insuficiencia cardiaca) y que reducciones superiores al 10% disminuyen la tasa de eventos adversos cardiovasculares a largo plazo. En términos económicos, el valor social medio del peso corporal en 100.000 personas podría suponer un ahorro de entre 60 y 105 millones de euros en 10 años.
Además, el documento identifica que la obesidad demuestra además una marcada brecha social, duplicándose su prevalencia en hogares con menos ingresos y bajos niveles de estudios, un reto que precisa un abordaje desde una perspectiva de salud pública, con un enfoque poblacional e integral que actúe sobre los determinantes sociales, que promueva cambios estructurales y regulatorios mediante políticas públicas, que vayan mucho más allá de las estrategias preventivas y de promoción de la salud.
A pesar de requerir inversión inicial, subraya que las intervenciones en obesidad resultan altamente coste-efectivas, generando beneficios económicos, sociales y sanitarios que superan con creces su coste. Su éxito depende del diseño, la cobertura y la coherencia intersectorial de las políticas implementadas. Por ello, considera que "la inversión en el abordaje de la obesidad debe entenderse como una estrategia de generación de valor social, que promueve equidad, salud y productividad, dejando de concebirse como una responsabilidad individual para ser reconocida como un problema sistémico y multifactorial, que requiere respuestas colectivas y multisectoriales".
Más formación
Durante la presentación del informe, distintos expertos han expuesto su visión sobre la patología y los principales desafíos. En primer lugar, Teresa Millán, directora de Asuntos Corporativos en Lilly España, ha señalado que “estamos en un momento histórico para abordar con eficacia uno de los grandes desafíos para la salud como es la obesidad. Este informe realizado por la Fundación Weber analiza el impacto económico de la inacción frente a esta enfermedad y puede ayudar a que las autoridades sanitarias tomen decisiones en beneficio de la salud de los ciudadanos y también de la sostenibilidad del sistema sanitario”.
Por su parte, Álvaro Hidalgo, presidente de la Fundación Weber, ha recordado que “la carga económica de la obesidad es de gran magnitud y, en gran medida, permanece oculta, ya que está conformada, además de por el incremento sostenido de los costes sanitarios directos, por la pérdida de capital humano y la reducción de la productividad laboral, que superan con creces el gasto destinado a la atención médica. En este análisis, además, hemos realizado un ejercicio conservador partiendo de una de las cifras de exceso de peso más moderadas que hay en España y sin estimar la tendencia creciente de esta situación".
A continuación, Diego Bellido, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), ha recordado que "la obesidad es una enfermedad crónica, recurrente, compleja y multifactorial, que no se trata simplemente de comer más o menos". Seguidamente, ha insistido en la necesidad de "diseñar e implementar estrategias preventivas y terapéuticas integrales, fundamentadas en la evidencia, que sitúen el control de la obesidad como una prioridad sanitaria y social".
En representación de atención primeria, Ana Segura, secretaria general de la Junta Directiva Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), ha subrayado que "los médicos de Atención Primaria acompañamos a estos pacientes a lo largo de toda su vida, pero necesitamos una comunicación ágil con los especialistas hospitalarios". Además, ha considerado que "hay que invertir y formar específicamente a los médicos de Atención Primaria".
Por último, desde el punto de vista del paciente, Federico Luis Moya, presidente de la Asociación Nacional de Personas con Obesidad (ANPO), ha insistido en que es fundamental acabar con el estigma de la obesidad, que está presente en todos los niveles. "Existen más de 200 comorbilidades asociadas a la obesidad y hay un alto porcentaje de problemas de salud mental, ya que un 96% de las personas con obesidad sufre daño psicológico". Por ello, ha indicado que "se debería ofrecer apoyo psicológico antes, durante y después de todo el proceso puesto que sentirse pleno es fundamental". Coincidiendo con Segura, también ha defendido la necesidad de invertir en formación directa sobre la obesidad.
Metodología
El informe se sustenta en una estructura analítica rigurosa, diseñada para cuantificar el valor social de la inversión en estrategias dirigidas al control del exceso de peso. De manera específica, se persiguen dos metas complementarias: identificar los impulsores de valor en la reducción de la obesidad y el sobrepeso, es decir, los factores clínicos, sociales y económicos que generarían el mayor impacto positivo en la salud y la calidad de vida de las personas; y, por otro lado, cuantificar el impacto clínico, asistencial y económico por paciente desde una perspectiva social e integral, incorporando tanto los costes directos e indirectos como los efectos sobre la productividad y la cohesión social.
Estos objetivos permiten disponer de una base sólida para orientar políticas públicas y estrategias de salud que prioricen la inversión en intervenciones coste-efectivas, capaces de generar retornos tangibles en términos de salud y valor social. El estudio se fundamenta en el desarrollo y aplicación de un modelo económico con perspectiva social, diseñado para cuantificar el impacto del control del exceso de peso más allá del ámbito sanitario. Según la OMS, el valor social representa el conjunto de beneficios generados para la sociedad por una intervención o inversión, abarcando tanto beneficios monetarios como no monetarios. En términos tangibles, resalta la importancia de capturar el valor social que proporcionan retornos financieros, integrando bienestar, equidad, sostenibilidad y cohesión social.
La metodología empleada en este estudio se fundamenta en una revisión exhaustiva de la literatura nacional e internacional que sirve como base para describir la magnitud del problema, el impacto sobre el impacto sanitario y social del exceso de peso, así como el efecto que tienen las comorbilidades y complicaciones clínicas y las mejoras en la calidad de vida y funcionalidad de los pacientes.
Con el fin de garantizar la solidez y validez del análisis, los datos obtenidos fueron contrastados y validados por un Comité de expertos multidisciplinar, integrado por especialistas clínicos (representantes de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)), Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), expertos en gestión sanitaria (Jefatura de Servicio de Planificación y Evaluación de la Dirección General de Sanidad de la Comunidad Valenciana, Subdirección General de Farmacia de la Consejería de Sanidad de la Junta de Galicia y un ex Secretario General de Sanidad), así como por un representante de pacientes a través de la Asociación Nacional de Personas con Obesidad (ANPO).
Por último, aunque la literatura científica citada en el informe señala que existen más de 200 complicaciones clínicas asociadas a la obesidad desde una perspectiva sociosanitaria, solamente seleccionaron las complicaciones más prevalentes y con mayor evidencia científica validadas por el grupo de expertos. Por tanto, asociadas a un mejor control del exceso de peso, se consideraron finalmente 18 complicaciones de riesgo que posteriormente se desglosaron en 29 estados de enfermedad y manejo clínico, diferentes para un cálculo de costes más ajustado.