En 2023, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) emitió 77 autorizaciones de mercado, 39 de las cuales eran nuevas sustancias activas (NAS). Así lo refleja el informe '2024 Pipeline Review - Innovation for unmet need', elaborado por la patronal de la industria farmacéutica europea, EFPIA, que muestra que las áreas de oncología (13) y neurología (7) registraron el mayor número de nuevas sustancias activas, y juntas representan la mayoría de las aprobaciones de nuevas sustancias activas en 2023. Por su parte, recoge que las nuevas sustancias activas pediátricas (5) están incluidas en el total de nuevas sustancias activas (39) y que Hematología registró la única aprobación con Casgevy, una terapia celular basada en CRISPR utilizada en el tratamiento de la anemia falciforme y la beta talasemia.
De esta forma, las aprobaciones de nuevos principios activos han vuelto a los niveles prepandémicos en 2023, en parte impulsadas por una caída en las aprobaciones para indicaciones de enfermedades infecciosas. A continuación, muestra que los medicamentos designados huérfanos aumentaron de 11 a 21 entre 2013 y 2018 y se mantuvieron en niveles elevados entre 2018 y 2023, del mismo modo que los medicamentos que recibieron autorizaciones condicionales, aceleradas y excepcionales volvieron a los niveles prepandémicos en 2023. Por otro lado, en 2022 se registró un número récord de autorizaciones de medicamentos de terapia avanzada (6), que volvieron a los niveles prepandémicos en 2023.
Pese a que la EMA emitió 97 autorizaciones de comercialización, el número de ensayos clínicos patrocinados por la industria a nivel mundial ha disminuido desde el pico alcanzado en 2021, aunque sigue siendo superior a los niveles prepandémicos. En el caso de los centros por ensayo, estos se han mantenido estables.
Oncología y neurología como líderes
Si se desglosan los datos del documento de la EFPIA, el área de oncología representa el 29% de los ensayos iniciados en 2023. La sigue Neurología, que suman conjuntamente el 36% de los ensayos clínicos mundiales iniciados entre 2018 y 2023. Por otro lado, las áreas terapéuticas de enfermedades cardiovasculares, enfermedades infecciosas y de salud reproductiva han aumentado su cuota respectiva en la cartera de ensayos clínicos durante este periodo. "Oncología, endocrinología, enfermedades cardiovasculares y enfermedades infecciosas tienen la mayor proporción de ensayos de Fase I, lo que sugiere que esta es un área focal de innovación", precisa el documento.
Los ensayos de oncología iniciados en 2023 dieron prioridad a los tumores sólidos avanzados, mientras que las enfermedades con gran impacto social dominaron el resto de la actividad clínica 2024, tal y como refleja el documento. Los ensayos iniciados en 2023 para indicaciones oncológicas siguen centrándose principalmente en cánceres avanzados o metastásicos, con cánceres de alta incidencia como el cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) metastásico y el cáncer de mama como focos de actividad clínica, mientras que los tumores con bajas tasas de supervivencia, como el cáncer de páncreas y el cáncer colorrectal, también son un área activa en la actividad clínica. Por su parte, la investigación centrada en cánceres en estadios tempranos también puede verse afectada por la dificultad de reclutar pacientes en el momento adecuado dentro de la progresión de la enfermedad.
En lo que respecta a los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC) y los inhibidores del punto de control inmunitario (PD-1, PD-L1), estos siguen representando una parte importante de la cartera de productos en desarrollo, lo que indica que la I+D en oncología sigue centrándose en terapias dirigidas/inmunoterapias. A continuación, las terapias celulares y génicas también representan una parte importante de la cartera de ensayos, "lo que indica una fuerte inversión en nuevos enfoques contra el cáncer", mientras que los anticuerpos multiespecíficos también representan una parte importante, "algo que demuestra el interés por desarrollar anticuerpos con mayor capacidad de acción"
En el campo de la inmunización, las vacunas profilácticas contra enfermedades infecciosas dominan la cuota de productos, representando el 86% de todos los ensayos clínicos, siendo las vacunas terapéuticas son la segunda clase de producto en importancia, con un 9% de todos los ensayos clínicos. "Las vacunas terapéuticas y profilácticas contra el cáncer representan una proporción más limitada del grupo, con un 1-2% de los ensayos", reitera el documento, a la vez que añade que "están surgiendo muchas áreas de innovación que prometen aliviar una parte significativa de la carga mundial de morbilidad".
Envejecimiento, cambio climáticos y resistencias
El informe también ha destacado una serie de factores que contribuyen a un cambio importante en los tipos de enfermedades que afectan a la sociedad, entre los que figuran el envejecimiento de la población, el cambio climático, los estilos de vida y la resistencia a los antimicrobianos. En primer, la evolución de la carga mundial de morbilidad refleja una combinación compleja de factores demográficos, ambientales y sociales. De este modo, muestra que para 2050, la población mayor de 65 años se duplicará, incrementando las comorbilidades complejas y la susceptibilidad a enfermedades infecciosas y no transmisibles, como demencia, diabetes, EPOC, depresión y cáncer. Por su parte, el cambio climático afecta la calidad del aire, el suministro de agua y alimentos, y altera la distribución geográfica de enfermedades infecciosas. Asimismo, el uso indebido de antimicrobianos en humanos, animales y plantas está impulsando la aparición de patógenos resistentes a los medicamentos.
"Los cambios en los hábitos de consumo, como el tabaco, alcohol, alimentos y drogas, junto con la globalización de los viajes, están detrás de muchas tendencias patológicas", menciona el informe. En paralelo, muestra que los sistemas sanitarios enfrentan limitaciones en capacidad, mano de obra y competencias, afectando el acceso a medicamentos preventivos y terapéuticos. A pesar de los avances en el tratamiento oncológico en las últimas dos décadas, muchos tipos de cáncer aún registran bajas tasas de supervivencia, del mismo modo que la obesidad sigue en aumento, mientras que las enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión, permanecen sin control en muchas regiones del mundo, siendo un factor subyacente importante de mala salud y mortalidad.
La salud mental representa una carga significativa, especialmente en Europa, donde genera aislamiento social, menor capacidad laboral y educativa, y una disminución general en la calidad de vida. Los trastornos mentales representan casi el 20% de todos los años vividos con discapacidad, además de que los pacientes se enfrentan a otras barreras como la estigmatización, falta de conciencia y limitaciones económicas para acceder a atención sanitaria adecuada. Los costos directos de la salud mental ascienden a 190.000 millones de euros (1,3% del PIB), mientras que los costos indirectos en el mercado laboral, debido al absentismo y la baja productividad, alcanzan los 240.000 millones de euros (1,6% del PIB). La escasez de profesionales agrava el problema, provocando largas esperas y sobrecarga laboral en el personal existente.
En lo que se refiere a resistencia a los antimicrobianos (RAM), subraya que "es una crisis global creciente que contribuyó a 4,95 millones de muertes en 2019. Este fenómeno, acelerado por el uso indebido de antimicrobianos, dificulta el tratamiento de infecciones comunes y aumenta los riesgos en procedimientos médicos como cirugías y quimioterapia. "Para 2050, los costes asociados con las RAM podrían alcanzar un billón de dólares, reduciendo el PIB mundial entre 1 y 3,4 billones de dólares anuales", menciona el documento.
Las infecciones víricas crónicas han demostrado un papel causal en la aparición de enfermedades no transmisibles graves en los pacientes, por ejemplo, el virus de Epstein-Barr, implicado en el desarrollo de la esclerosis múltiple y algunos cánceres. Actualmente hay tres vacunas profilácticas en fase inicial de desarrollo contra este virus, y se espera que las primeras se aprueben en la década de 2030. "Esto supondría grandes beneficios para la población gracias a la reducción de la incidencia de la esclerosis múltiple y los cánceres asociados al virus, así como una reducción significativa de los costes sanitarios y sociales", confirma la EFPIA.
El documento también muestra que las vacunas de ARNm -que cobraron protagonismo durante la pandemia- ofrecen una terapia personalizada transformadora para los pacientes con cáncer, al entrenar al sistema inmunitario del organismo para destruir las células cancerosas. Desde 2022 se han iniciado 37 ensayos oncológicos, el 86% de los cuales se encuentran en Fase I. En cáncer colorrectal, hay tres vacunas de ARNm en ensayos de Fase I/II, y se espera la primera aprobación a principios de 2030. Se espera que ofrezcan a los pacientes una opción terapéutica completamente nueva, con la promesa de mejorar las tasas de supervivencia y minimizar los procedimientos quirúrgicos y las complicaciones asociadas.
El trastorno depresivo mayor (TDM) es un trastorno mental frecuente que afecta gravemente a la calidad de vida y se calcula que afecta a unos 32 millones de personas en Europa. Actualmente se están desarrollando varios tratamientos novedosos, muchos de los cuales se centran en mejorar la neuroplasticidad (ayudar al cerebro a crecer y sanar). La actividad de los ensayos clínicos para el MDD es alta, con 248 ensayos iniciados desde 2019 en Europa. Las terapias génicas son nuevos tratamientos que sustituyen genes defectuosos o ausentes con el objetivo de curar enfermedades debilitantes de por vida. El informe muestra que se han iniciado 175 ensayos clínicos con terapias génicas basadas en AAV desde 2022, centrándose en indicaciones neurológicas y neuromusculares. Por último, varias terapias génicas para la distrofia muscular de Duchenne (DMD) aspiran a ser aprobadas en los próximos cinco años, con la promesa no sólo de aliviar los síntomas, sino también de ralentizar o estabilizar la progresión de la enfermedad para quienes la padecen. La DMD es un trastorno genético poco frecuente y la forma más grave de distrofia muscular, que provoca una degeneración muscular progresiva y la muerte prematura.