Por qué UK ha elegido Mounjaro en vez de Ozempic en su cruzada contra la obesidad

Los datos del estudio Fase III SURMOUNT-1 revelaron que los adultos tratados con tirzepatida 15mg lograron una pérdida de peso media del 22,9 por ciento.

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Desde 1990, la obesidad en adultos a nivel mundial ha duplicado su prevalencia con creces. En 2022, se estimó que 2.500 millones de adultos de 18 años o más presentaban sobrepeso, de los cuales 890 millones eran considerados obesos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Solo analizando estas cifras se entiende el importante impacto que tiene a nivel mundial esta enfermedad, no solo para la salud de las personas, también en términos sociales y económicos.

En este contexto en el que la obesidad ya es un problema de salud pública a nivel global, Reino Unido (UK, por sus siglas en inglés) ha dado un paso adelante para intentar ponerle freno. El Gobierno británico está evaluando la posibilidad de autorizar el uso de Mounjaro (tirzepatida), de Eli Lilly and Company (Lilly), para la pérdida de peso dentro del sistema de salud pública, dirigido específicamente a personas desempleadas que sufren de obesidad. Con esta medida pretenden ayudar a los desempleados a mejorar su salud para facilitar su reintegración al mercado laboral. El primer ministro, Keir Starmer, destacó este martes que esta iniciativa podría ser beneficiosa no solo para los individuos, sino también para la economía del país.

El primer ministro británicosubrayó la necesidad de aliviar la presión sobre el Sistema Nacional de Salud (NHS), considerando la propuesta de ampliar el acceso a inyecciones para la pérdida de peso como una opción viable. El líder laborista apoyó esta iniciativa tras su presentación por el ministro de Sanidad, Wes Streeting, en un artículo del The Telegraph. Streeting advirtió que el aumento de la obesidad está generando una carga significativa en el NHS, costando anualmente 11.000 millones de libras (13.090 millones de euros). Así, la colaboración con Lilly se ha cerrado por 279 millones de libras (aproximadamente 326,4 millones de euros).

La obesidad afecta tanto a la salud como a la sociedad en su conjunto. Está vinculada a un mayor riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, problemas cardiovasculares, hipertensión, cáncer y trastornos respiratorios, lo que disminuye la calidad de vida y aumenta la mortalidad prematura. Socialmente, genera una carga considerable en los sistemas de salud debido a los altos costes de tratamiento y la atención prolongada. También reduce la productividad laboral y agrava el estigma y la discriminación, afectando la salud mental y las oportunidades socioeconómicas. Es decir, la obesidad supone un reto global tanto para la salud pública como para la economía de los países.

Impacto de la obesidad en UK

Esta controvertida medida tiene una base justificada y es que, según datos oficiales del Gobierno de UK, entre 2022 y 2023, el 64 por ciento de los adultos en Inglaterra tenía sobrepeso o era obeso, mostrando una tendencia al alza desde 2015. De este grupo, el 26,2 por ciento eran obesos. La prevalencia de la obesidad aumenta con la edad, alcanzando su pico máximo en el grupo de 55 a 64 años.

El panorama en la infancia es igualmente preocupante, ya que el 30 por ciento de los niños del país viven en situación de pobreza. El 15 por ciento de los niños entre dos y 15 años son obesos, y las cifras de sobrepeso también son alarmantes: el 21,3 por ciento de los niños de entre cuatro y cinco años y el 36,6 por ciento de los de entre 10 y 11 años tienen sobrepeso. Estos datos sugieren una relación clara entre la pobreza infantil y el aumento del sobrepeso y la obesidad en la población joven.

Para comparar datos, una reciente encuesta nacional revela que en España el 63,7 por ciento de los hombres y el 48,4 por ciento de las mujeres tienen exceso de peso, con una tasa de obesidad del 19,3 por ciento en hombres y del 18 por ciento en mujeres. Si las tendencias actuales continúan, se estima que para 2035, el 37 por ciento de la población española sufra de obesidad grave. Esta tendencia es alarmante, especialmente entre los niños, cuya prevalencia de obesidad se proyecta que aumentará en aproximadamente un 2,5 por ciento anual hasta esa fecha.

Acceso a inyecciones

El Sistema Nacional de Salud del Reino Unido ya prescribe algunos medicamentos para la pérdida de peso, como Wegovy, utilizado para tratar la obesidad, y Ozempic, destinado a la diabetes. Ambos se administran mediante inyección y actúan imitando a la hormona GLP-1, lo que ayuda a reducir el apetito y aumentar la sensación de saciedad en los pacientes. No obstante, debido a su alto coste, estas inyecciones solo son recetadas por el sistema de salud pública para pacientes con obesidad que presentan problemas de salud o para aquellos con diabetes, aunque el Gobierno británico planea ampliar el acceso a estos medicamentos.

En este contexto, la medida que se encuentra sobre la mesa se presenta a raíz del inicio de un estudio por parte de la compañía Lilly, cuyo objetivo es evaluar la efectividad del fármaco Mounjaro en el tratamiento de la obesidad y su potencial para ayudar a reducir el desempleo con datos en vida real.

Datos en vida real de Mounjaro

Health Innovation Manchester y la Universidad de Manchester anunciaron el pasado 14 de octubre una asociación estratégica con Eli Lilly and Company para iniciar un estudio de evidencia del mundo real de cinco años, denominado SURMOUNT-REAL UK, que todavía está sujeto a las aprobaciones pertinentes. Este anuncio forma parte de una colaboración acordada entre Lilly y el Gobierno del Reino Unido, presentada en la Cumbre Internacional de Inversiones del Gobierno.

Esta investigación evaluará la eficacia de tirzepatida en la pérdida de peso, la prevención de la diabetes y las complicaciones relacionadas con la obesidad en adultos con obesidad. La evidencia generada buscará ampliar la base de conocimiento global sobre los impactos a largo plazo de los medicamentos para la pérdida de peso y potencialmente informará el enfoque del Reino Unido para el tratamiento de esta enfermedad. Además, el estudio recopilará datos sobre el uso de recursos de atención médica, la calidad de vida relacionada con la salud, así como los cambios en la situación laboral de los participantes y los días de baja por enfermedad.

¿Por qué Mounjaro?

Al comienzo de la explosión de tratamientos para la obesidad, el principio activo más potente para la pérdida de peso era la semaglutida, conocido comercialmente como Wegovy en España. Sin embargo, las terapias antiobesidad han avanzado con la llegada de nuevos competidores, entre ellos la tirzepatida, (Mounjaro). Tanto Wegovy como Mounjaro son imitadores de hormonas gastrointestinales que se producen de manera natural en el cuerpo. Estas hormonas y receptores inducen la pérdida de apetito, lo que no solo ayuda a mantener los niveles de glucosa, sino que también produce un efecto adelgazante. Sin embargo, la mayor eficacia de Mounjaro hasta ahora se atribuye a su mecanismo de acción más avanzado, ya que no solo actúa como un agonista de GLP-1, sino que también activa los receptores GIP.

El pasado mes de agosto Lilly dio a conocer los resultados positivos del estudio SURMOUNT-1, un ensayo de tres años (176 semanas) que evalúa la eficacia y seguridad de tirzepatida para el control del peso a largo plazo y la prevención de la progresión a diabetes tipo 2 en adultos con prediabetes y obesidad o sobrepeso. Los datos obtenidos mostraron que las inyecciones semanales de tirzepatida redujeron el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 94 por ciento en comparación con el placebo. Además, los adultos tratados con la dosis de 15 mg de tirzepatida lograron una pérdida de peso media del 22,9 por ciento, en contraste con solo el 2,1 por ciento en el grupo placebo, mostrando así una eficacia sostenida a lo largo del tratamiento.

Por otro lado, en un estudio reciente publicado en JAMA Internal Medicine, analizaron la pérdida de peso y las tasas de eventos adversos en adultos con obesidad o sobrepeso tratados con semaglutida (Ozempic y Wegovy) o tirzepatida (Mounjaro). En este caso, los datos de ensayos controlados aleatorizados sugirieron que la tirzepatida, debido a su acción dual, produce una pérdida de peso más significativa que la semaglutida en pacientes con diabetes tipo 2. Sin embargo, hasta la publicación de este estudio, no se habían realizado comparaciones de la pérdida de peso entre ambos medicamentos en individuos en un entorno clínico.

El estudio reveló que los individuos tratados con tirzepatida mostraron una mayor probabilidad de alcanzar una pérdida de peso igual o superior al 5, 10 y 15 por ciento a los tres, seis y doce meses, respectivamente, en comparación con aquellos que recibían semaglutida.

Así, el estudio SURPASS-2 fue un ensayo clínico de fase III, que se llevó a cabo durante 40 semanas y comparó la eficacia de tirzepatida a dosis de 5, 10 y 15 mg, administrada semanalmente, con semaglutida a 1 mg semanal, en 1.879 adultos con diabetes tipo 2 que recibían tratamiento adicional con metformina. El objetivo principal era demostrar que tirzepatida a 10 mg y/o 15 mg no era inferior a semaglutida en términos de cambio promedio en la concentración de hemoglobina glicosilada (HbA1c) al final de la semana 40.

En este caso, los resultados revelaron que tirzepatida a dosis de 5, 10 y 15 mg fue superior a la inyección de semaglutida 1 mg a las 40 semanas en varios aspectos. Los datos mostraron un cambio medio más significativo en la concentración de hemoglobina glicosilada (HbA1c), una mayor variación media en la reducción del peso corporal, así como una reducción más efectiva de la glucosa sérica en ayunas (GSA). Además, una proporción mayor de participantes tratados con tirzepatida logró alcanzar concentraciones de HbA1c inferiores al 7 y al 5,7 por ciento, siendo este último resultado específico para el grupo que recibió la dosis de 5 mg de tirzepatida.

Otros datos que respaldan la eficacia de tirzepatida son los avalados por el estudio SURMOUNT-1, que mostró que los adultos con obesidad que recibieron tirzepatida experimentaron reducciones de peso promedio del 19,5 y del 20,9 por ciento con las dosis de 10 mg y 15 mg, respectivamente, mientras que aquellos en el grupo de placebo solo tuvieron una reducción del 3,1 por ciento.

En cuanto a los efectos secundarios, todos los datos que hay hasta la fecha apuntan a que Mounjaro presenta menores complicaciones en comparación con Wegovy, aunque ambos medicamentos están bajo estrecha vigilancia debido a la posibilidad de efectos adversos más graves, asociados con Wegovy por el momento. En España, ambos fármacos están indicados para la obesidad, pero la semaglutida cuenta con la referencia adicional de reducción del riesgo cardiovascular, mientras que Mounjaro se encuentra en proceso para obtener una indicación similar en un futuro cercano. A corto plazo, la competencia no solo se centrará en la eficacia para la pérdida de peso, sino también en los beneficios adicionales en las comorbilidades relacionadas con la obesidad, como problemas cardiovasculares, renales y la reducción de la apnea del sueño.


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