La semana pasada, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU (HHS, por sus siglas en inglés) ha anunciado un recorte de 500 millones de dólares (376 millones de euros) en los fondos destinados al desarrollo de vacunas antivirales basadas en tecnología de ARNm. El titular del departamento, Robert Kennedy Jr., ya era conocido por sus posturas negacionistas.
Según un comunicado oficial, el ministerio afirma haber “revisado la evidencia científica y escuchado a los expertos” antes de tomar la decisión de “actuar en consecuencia”, lo que ha derivado en la cancelación de 22 proyectos. Justifican la medida alegando que los datos indican que las vacunas no ofrecen una protección eficaz frente a infecciones de las vías respiratorias superiores, como la gripe y la COVID-19.
Jaime Jesús Pérez Martín, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), explica a El GlobalFarma que "resulta llamativo que se diga esto, teniendo en cuenta que tanto Europa como EEUU han basado su vacunación para la pandemia contra la COVID-19 en las vacunas de ARN mensajero". De hecho, recuerda que "más del 90% de las dosis administradas han sido de este tipo". Según Pérez Martín, "estas vacunas han contribuido a controlar la pandemia, al menos en los países que las han utilizado, y han salvado millones de vidas".
Pérez Martín explica que, cuando aparecen nuevas mutaciones, hay que actualizar las vacunas, algo que también pasa con las proteicas, como las de la gripe. A continuación, recuerda que las infecciones respiratorias, en general, no dejan una protección permanente, ni por haber pasado la enfermedad ni por vacunarse, "y por eso es necesario revacunarse cada cierto tiempo". En el caso de la gripe, por ejemplo, asegura que "no solo se cambia la composición de la vacuna, sino que la protección va bajando con los meses". Por tanto, aclara que "esto no es algo exclusivo de las vacunas de ARN, sino que ocurre con todas las vacunas respiratorias" y cree que "señalarlo solo en este tipo de vacunas es un intento de desacreditarlas, cuando han demostrado ser seguras y eficaces".
Otro de los argumentos de Kennedy Jr. para tomar esta decisión es que va a invertir en vacunas “más protectoras”: las de virus entero y las llamadas vacunas universales (en el caso de la gripe). No obstante, Pérez Martín explica que las vacunas de virus entero dejaron de usarse hace décadas porque no ofrecían más protección que las actuales y provocaban más efectos adversos (no graves, pero sí más fiebre y reacciones locales). Respecto a las vacunas universales, expresa que "se centran en partes más estables del virus, pero estas suelen generar una respuesta inmunitaria menos potente, por lo que no consiguen una protección adecuada". Seguidamente, especifica que "llevan décadas en investigación y, aunque es un campo prometedor, no es algo que se vaya a conseguir a corto plazo".
Sobre la razón por la que EEUU quiere apostar por estos otros tipos de vacunas, la impresión del experto es que "no se trata de una verdadera apuesta, sino de una excusa para retirar la investigación en vacunas cuya eficacia y seguridad están demostradas". Por eso, considera que el argumento oficial es discutible: "las vacunas universales siguen en desarrollo, y las de virus entero están fuera del mercado por su mayor reactogenicidad y efectos adversos". "Creo que, en el fondo, esta decisión responde a la postura antivacunas del señor Kennedy, que desde el principio ha atacado las vacunas en todos los puntos que considera, aunque intente justificarlo con otros motivos", asegura.
La decisión implica el rechazo o la cancelación de múltiples solicitudes para iniciar o continuar proyectos con compañías como Pfizer, Sanofi Pasteur, CSL, AstraZeneca y Moderna. En total, se verán afectados 22 programas. La comunidad científica ya había advertido en varias ocasiones sobre los riesgos de colocar a un reconocido activista antivacunas al frente del HHS, especialmente considerando que, ante anteriores brotes de sarampión, Kennedy Jr. recomendaba mejorar la alimentación en lugar de vacunarse.
En el mismo comunicado, Kennedy Jr. declara: “Déjenme ser completamente claro: el HHS respalda las vacunas seguras y eficaces para todos los estadounidenses que las deseen. Por eso dejamos atrás las limitaciones del ARNm para invertir en soluciones mejores”. Una afirmación que Penny Ward, profesora de farmacología clínica en el King’s College de Londres (Reino Unido), ha calificado de “espuria”, señalando que las vacunas basadas en ARNm han sido ampliamente investigadas y probadas durante más de una década para prevenir enfermedades como la covid, el virus respiratorio sincitial, la gripe y otras infecciones e incluso ciertos tipos de cáncer. A su juicio, esta tecnología ha demostrado ventajas importantes respecto a las vacunas tradicionales, permitiendo además acelerar el diseño y la producción de nuevas vacunas tras la secuenciación genética de un patógeno.
En relación con las repercusiones que esta decisión podría tener, insiste en que "el avance de la medicina y de las vacunas beneficia a toda la comunidad internacional". "EEUU, por su capacidad de investigación y patentes, se beneficia de manera más directa, pero los progresos científicos acaban repercutiendo en todo el mundo", articula. Por eso, especifica que "frenar este avance perjudicaría principalmente a la población estadounidense, pero también, de forma indirecta, al resto del planeta".
En definitiva, el experto defiende que se trata más de una postura personal del señor Kennedy que de una decisión basada en criterios científicos. "Aunque inicialmente cuando tomó el cargo prometió no ser antivacunas, sus acciones demuestran lo contrario", especifica. Finalmente, concluye que "el señor Kennedy ataca las vacunas en todos aquellos puntos que el considera que son atacables".