En la Unión Europea, el gasto público en salud ha aumentado desde el año 2020 impulsado por la pandemia de COVID-19. No obstante, el documento impulsado por Farmaindustria, ‘Juntos por una mejor salud mental. Propuestas para una mejor atención y un uso adecuado de los psicofármacos en España’, recuerda que la inversión en salud mental sigue siendo baja y varía notablemente entre países.
A continuación, defiende que "no se puede concluir de manera definitiva si existe un uso inadecuado generalizado de psicofármacos" y, ante este escenario, "considera fundamental generar un marco de análisis y recomendaciones".
El informe recoge que diversos estudios y guías clínicas internacionales señalan que en muchos trastornos mentales, como la depresión, los trastornos de ansiedad o el trastorno obsesivo-compulsivo, la compatibilización de psicofármacos y psicoterapia puede mejorar la adherencia terapéutica y los resultados clínicos. Por un lado, expresa que los psicofármacos modulan la concentración de los neurotransmisores, entre otros mecanismos de acción intracelular (segundos mensajeros, sensibilización de receptores, etc). Estos pueden actuar o bien en la corteza cerebral o sobre las estructuras encefálicas más profundas del cerebro que se encargan de gestionar las emociones, los recuerdos y la afectividad.
A través de estos mecanismos, el documento menciona que los psicofármacos han demostrado eficacia en el control de los síntomas y en la calidad de vida de los pacientes con trastornos de salud mental. El desarrollo de este tipo de medicamentos ha evolucionado considerablemente durante los últimos 50 años, pudiendo dividirlos en cinco grupos principales: antipsicóticos, ansiolíticos, antidepresivos, hipnóticos y estabilizadores del ánimo, según su mecanismo de acción y los trastornos mentales que tratan. "La evidencia avala el papel fundamental de los psicofármacos en el abordaje de problemas graves de salud mental y sus efectos positivos en la mejora de la calidad de vida de los pacientes", indica.
Por otro lado, el documento identifica una serie de propuestas para una mejor atención de la salud mental y un uso adecuado de los psicofármacos en España, siendo una de ellas la reducción del estigma en torno a los tratamientos de salud mental, fomentando una visión más informada y comprensiva. Para ello, creen necesario el desarrollo e implementación de estrategias proactivas para combatir la percepción negativa y los prejuicios existentes hacia los tratamientos psiquiátricos y psicológicos. Según Farmaindustria, esto incluye la promoción de narrativas precisas, equilibradas y basadas en la evidencia sobre la eficacia y seguridad de los tratamientos disponibles cuando son correctamente indicados y supervisados.
Otra de las medidas pasa por visibilizar de forma clara y contundente el impacto perjudicial del estigma sobre los tratamientos, poniendo de relieve cómo este contribuye a la brecha terapéutica. Asimismo, creen necesario impulsar campañas de concienciación pública, sostenidas en el tiempo y dirigidas a diversos segmentos poblacionales, que aborden y deconstruyan el estigma asociado a los tratamientos para la salud mental. Estas campañas deben normalizar la búsqueda de ayuda profesional y el uso de tratamientos (farmacológicos y/o psicoterapéuticos) cuando sean necesarios, equiparando su legitimidad a la de los tratamientos para otras enfermedades crónicas.
Por último, centrándose en esta medida, creen que es crucial la implementación programas de educación sanitaria sobre el uso racional y responsable de los psicofármacos y la psicoterapia. "Estos programas deben ser accesibles, comprensibles y dirigidos tanto a la población general como a pacientes y familiares, con el objetivo de desmontar mitos, clarificar dudas comunes, promover su uso adecuado bajo supervisión profesional y en el marco de una decisión compartida, y prevenir tanto la estigmatización como la automedicación o el abandono prematuro", concluyen.