La psoriasis ha experimentado una transformación radical en su manejo terapéutico, pasando de contar únicamente con tratamientos tópicos e inmunosupresores con significativos efectos secundarios, a disponer de un amplio abanico de medicamentos biológicos dirigidos a las alteraciones moleculares específicas de la enfermedad.
"El avance en el conocimiento de la fisiopatología de la psoriasis ha permitido desarrollar medicamentos que atacan las dianas moleculares responsables de la inflamación"
Jose Luis Estebaranz, presidente del Colegio Iberolatinoamericano de Dermatología (CILAD)
Jose Luis Estebaranz, presidente del Colegio Iberolatinoamericano de Dermatología (CILAD) explica que hace 25 años no teníamos más que opciones tópicas e inmunosupresores como la ciclosporina y el metotrexato, que requerían un control muy exhaustivo debido a sus efectos adversos en órganos como el hígado y el riñón". Sin embargo, el avance en el conocimiento de la fisiopatología de la psoriasis ha permitido desarrollar medicamentos que atacan las dianas moleculares responsables de la inflamación. Este tipo de tratamiento, conocido como terapia biológica, ha marcado un antes y un después para los pacientes con psoriasis.
Tratamientos
La primera generación de terapias biológicas se centró en los inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF), con fármacos como el etanercept, infliximab y adalimumab. “Estos medicamentos supusieron un primer paso clave en el tratamiento, ya que consiguieron controlar de manera efectiva la inflamación crónica”, señala el dermatólogo. Posteriormente, llegaron los inhibidores de la interleucina 12/23, como el ustekinumab, cuyo biosimilar ha sido lanzado recientemente.
“Gracias a estos avances, incluso los pacientes más afectados por la psoriasis pueden experimentar una mejora drástica en su calidad de vida"
Jose Luis Estebaranz, presidente del Colegio Iberolatinoamericano de Dermatología (CILAD)
La siguiente gran evolución fue la llegada de los inhibidores de la interleucina 17, con moléculas como el secukinumab, ixekizumab y brodalumab. Más recientemente, se han desarrollado los inhibidores de la interleucina 23, que no solo tratan los síntomas, sino que también tienen un impacto en las células TR de memoria, lo que podría modificar el curso de la enfermedad. Fármacos como risankizumab, guselkumab y tildrakizumab se encuentran en esta categoría.
“Gracias a estos avances, incluso los pacientes más afectados por la psoriasis pueden experimentar una mejora drástica en su calidad de vida", comenta Estebaranz, destacando que los nuevos tratamientos ofrecen opciones personalizadas y más seguras, como el bimekizumab, que inhibe tanto la interleucina 17-A como la F, y los inhibidores de JAK y tirosina quinasa, como el deucravacitinib.
Perspectivas de futuro
La investigación en el campo de la psoriasis sigue avanzando a un ritmo acelerado, y las perspectivas para los próximos años son prometedoras. Estebaranz menciona que uno de los focos actuales es el desarrollo de fármacos orales dirigidos al receptor de la interleucina 23. Estos medicamentos podrían facilitar aún más el manejo de la enfermedad y ofrecer alternativas terapéuticas cómodas y eficaces.
Uno de los focos actuales es el desarrollo de fármacos orales dirigidos al receptor de la interleucina 23
Pero los avances no solo se limitan a los nuevos tratamientos. Existe un creciente interés en abordar las comorbilidades asociadas a la psoriasis, especialmente el riesgo cardiovascular. “Los pacientes con psoriasis moderada a severa tienen un 50% más de riesgo cardiovascular en comparación con una persona sin la enfermedad, incluso con los mismos factores de riesgo”, apunta Estebaranz. Por tanto, es fundamental realizar un cribado exhaustivo de estos pacientes para controlar las comorbilidades como hipertensión, diabetes y enfermedad cerebrovascular.
Otro aspecto clave es la artritis psoriásica, que afecta al 30% de los pacientes con psoriasis. Esta condición puede ser agresiva y mutilante, por lo que su diagnóstico precoz es esencial para prevenir daños irreversibles en las articulaciones. “Los nuevos fármacos biológicos, especialmente los inhibidores de la interleucina 23, han demostrado reducir el riesgo de desarrollar artritis psoriásica, lo que es un avance muy significativo en la calidad de vida de los pacientes", destaca Estebaranz.
Manejo actual y retos
En cuanto al manejo de los pacientes, Estebaranz señala que la estandarización del tratamiento ha sido un gran avance en los últimos años. Existen guías y protocolos que establecen las pruebas necesarias y el seguimiento adecuado para cada tipo de psoriasis, lo que ha permitido un manejo más eficiente y personalizado de la enfermedad. A diferencia de los tratamientos anteriores, los nuevos fármacos biológicos son considerablemente más seguros y no requieren un seguimiento tan exhaustivo como el de los inmunosupresores tradicionales.
“Estamos trabajando en desarrollar un tratamiento personalizado para cada paciente, un 'tratamiento a la carta'"
Jose Luis Estebaranz, presidente del Colegio Iberolatinoamericano de Dermatología (CILAD)
Sin embargo, el reto a corto y medio plazo sigue siendo el manejo adecuado de las comorbilidades, especialmente las cardiovasculares y la artritis psoriásica. También es importante identificar los factores de riesgo que puedan predecir el curso de la enfermedad en cada paciente. “Estamos trabajando en desarrollar un tratamiento personalizado para cada paciente, un 'tratamiento a la carta', en función de las características individuales de su psoriasis y sus comorbilidades", afirma el dermatólogo.
Pacientes
El panorama para los pacientes con psoriasis ha cambiado radicalmente en las últimas dos décadas. Hoy en día, las personas que padecen esta enfermedad tienen acceso a un amplio abanico de tratamientos efectivos y seguros que han mejorado significativamente su calidad de vida. Según Estebaranz, "aquellos pacientes que en el pasado no encontraban solución para su psoriasis, no deben resignarse. Hoy tenemos opciones muy satisfactorias y adaptadas a cada caso".
Las investigaciones apuntan a la prevención del curso crónico de la enfermedad y el desarrollo de terapias más específicas y personalizadas
El futuro de la psoriasis parece prometedor, con investigaciones que apuntan a la prevención del curso crónico de la enfermedad y el desarrollo de terapias más específicas y personalizadas. Sin duda, estos avances seguirán mejorando la vida de los pacientes y reduciendo las complicaciones asociadas a esta compleja enfermedad.