Oelrich (EFPIA): «Ha llegado el momento de volver a situar a Europa como epicentro de la innovación»

El nuevo presidente de la EFPIA, tal y como adelantó este medio a principios de junio, expone las claves para devolver a Europa su posición de liderazgo en el sector

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Stefan Oelrich, miembro del Consejo de Administración de Bayer y director de la división farmacéutica de la compañía desde 2018, se ha convertido en el nuevo presidente de la Federación Europea de Asociaciones e Industrias Farmacéuticas (EFPIA), tal y como adelantó este medio a principios de junio. En su primera rueda de prensa, celebrada ayer en Bruselas junto con los nuevos vicepresidentes primero y segundo, Teresa Graham (Roche) y Carlos Gallardo (Almirall), abordaron la situación del sector en Europa.

Entre 2013 y 2023, el número pacientes reclutados para ensayos clínicos impulsados por la industria en todo el mundo ha aumentado un 12%, pero el porcentaje de europeos se ha reducido un 20%. Esto se traduce, como refleja el informe, en que 60.000 pacientes europeos han perdido la oportunidad de acceder a nuevos medicamentos en fase experimental entre 2018 y 2023.

Por volumen, el número de ensayos clínicos ha aumentado en estos años un 38%, pero el porcentaje de los que se realizan en Europa ha caído del 22 al 12%. El número de ensayos ha caído en todos los países del Espacio Económico Europeo (EEE) menos en tres (Portugal, Eslovaquia y Grecia; España se ha mantenido con una ligera disminución del 0,2%) por lo que el informe plantea la existencia de problemas sistémicos comunes a todo el ecosistema.

Para recuperar el terreno perdido en innovación, la EFPIA considera que la única vía es la del liderazgo. "La EFPIA cree que, si elige el liderazgo, Europa puede traducir la excelencia científica de la región en terapias de vanguardia, esos avances terapéuticos en una mejor salud para los ciudadanos y en crecimiento económico, lo que a su vez puede generar puestos de trabajo, inversiones e ingresos para financiar los servicios de salud pública y reinvertirse en la ciencia", especifica.

En este sentido, el nuevo presidente de la EFPIA, advirtió que "ha llegado el momento de volver a situar a Europa como epicentro mundial de la innovación biofarmacéutica". Para Oelrich, "pulsando el botón de reinicio en los esfuerzos para atraer inversiones, acelerar el ritmo de la traducción científica en medicamentos y acelerar el acceso de los pacientes a los tratamientos, podemos construir y construiremos un ecosistema biofarmacéutico que prospere de forma sostenible para la salud y la seguridad económica de los europeos de hoy y de mañana".

A continuación, Graham declaró que "la prosperidad futura de Europa depende de cómo invirtamos hoy en salud. Apoyar la innovación sanitaria no es sólo seguir siendo competitivos a escala mundial: es un motor estratégico de economías más fuertes y de una sociedad más resistente y preparada para el futuro". Por su parte, Gallardo subrayó que "es fundamental que los políticos y legisladores de Europa y sus Estados miembro actúen ahora con rapidez y decisión para garantizar la salud y la prosperidad de nuestros ciudadanos en las generaciones venideras."

Medidas para devolver a Europa su liderazgo

Finalmente, la EFPIA considera que la adopción de medidas adecuadas en este momento permitiría volver a situar a Europa a la vanguardia de la innovación y de la atención al paciente; garantizar un acceso más rápido y equitativo a los medicamentos para toda la población europea; revertir la pérdida de investigación puntera en favor de otras regiones y recuperar los ensayos clínicos en Europa, donde en la última década se han perdido 60.000 plazas; hacer los sistemas sanitarios más sostenibles mediante la reducción de hospitalizaciones y enfermedades crónicas; reducir la brecha de inversión con Estados Unidos y atraer los miles de millones de euros perdidos en investigación, desarrollo y fabricación, así como los empleos de alto valor que los acompañan; reconstruir un ecosistema dinámico y conectado entre pequeñas biotecnológicas, hospitales universitarios y el mundo académico, atrayendo y reteniendo a los mejores talentos; y garantizar que las herramientas necesarias para hacer frente a futuras amenazas sanitarias mundiales, así como a los desafíos actuales, puedan descubrirse, desarrollarse y fabricarse en Europa.

Por tanto, sin una acción urgente y decidida, Europa corre el riesgo de sufrir un éxodo continuado de empleos e inversiones, y de aumentar su dependencia de regiones como Estados Unidos y China en materia de innovación y suministro médico. Por ello, es necesario un cambio radical de política: aumentar significativamente la inversión en medicamentos innovadores como garantía de seguridad sanitaria y económica futura; desarrollar un marco regulador líder a nivel mundial que fomente la innovación; elevar la protección de la propiedad intelectual hasta niveles comparables a los de otras regiones propicias para la innovación, como EEUU; y reactivar el ecosistema europeo de ciencias de la vida mediante la armonización de la aprobación de ensayos clínicos en todo el continente, el respaldo a asociaciones público-privadas ambiciosas y la creación de un ecosistema de financiación dinámico para las pymes europeas de biotecnología y ciencias de la vida.


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