Vacunas y tratamientos en 100 días: así se prepara la industria farmacéutica frente a futuras pandemias

Un informe de la IFPMA defiende que "fortalecer la preparación y respuesta frente a amenazas sanitarias es una inversión esencial en estabilidad económica y seguridad global"

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La seguridad sanitaria global nunca ha sido más importante ni más frágil. Un informe de la patronal de la industria farmacéutica mundial, IFPMA, subraya que el crecimiento de las ciudades, los cambios demográficos, los eventos relacionados con el clima, el desplazamiento de poblaciones y los conflictos están tensionando los sistemas de salud y aumentando el riesgo de pandemias y otras amenazas sanitarias, incluidas las infecciones resistentes a los antibióticos. El documento enfatiza en la necesidad de desarrollar vacunas, terapias y pruebas diagnósticas en 100 días tras identificar un nuevo patógeno, lo que constituye la llamada Misión 100 Días, fortaleciendo marcos regulatorios y compartiendo información genética de patógenos.

Además, argumenta que el uso indebido de los avances científicos —como la liberación deliberada o accidental de patógenos genéticamente modificados— se ha convertido en una preocupación creciente para los gobiernos y la comunidad científica internacional. La pandemia de COVID-19 por sí sola provocó un estimado de 15 millones de muertes en exceso en todo el mundo y pérdidas de al menos 13,8 billones de dólares en el PIB global, según la IFPMA, "cifras que subrayan que fortalecer la preparación y respuesta frente a amenazas sanitarias es una inversión esencial en estabilidad económica y seguridad global".

El informe de la patronal mundial advierte que muchas enfermedades infecciosas representan un desafío constante para la salud pública. Por ejemplo, menciona que el brote global de viruela símica detectado en la República Democrática del Congo en 2024 continúa generando preocupación internacional, con casos reportados y contenidos en múltiples países. Por su parte, cita que los brotes de gripe aviar —incluyendo H5N1 y otras cepas altamente patógenas— se mantienen bajo estricta vigilancia debido a su impacto en la salud animal, el riesgo de transmisión animal a humana y la posibilidad de que surja un virus pandémico.

De acuerdo con el informe, las enfermedades prevenibles mediante vacunación, como el sarampión, han resurgido en decenas de países, mientras que virus respiratorios como la COVID-19 siguen siendo una amenaza global. "La resistencia antimicrobiana (AMR) se acelera, con aproximadamente una de cada seis infecciones bacterianas resistentes a antibióticos, y las tasas continúan aumentando. Los cambios ambientales y climáticos amplifican los riesgos: temperaturas más altas, inundaciones e inseguridad hídrica incrementan enfermedades transmitidas por el agua y amplían el alcance de patógenos transmitidos por vectores como dengue, virus del Nilo Occidental y chikungunya", explica. Además, determina que la degradación ambiental intensifica la exposición a patógenos zoonóticos, responsables del 60% de las enfermedades infecciosas conocidas y del 75% de las emergentes, aumentando la probabilidad de eventos de transmisión viral y bacteriana.

Tres pilares

El documento subraya la necesidad de centrarse en tres pilares de la seguridad sanitaria: innovación, resiliencia y condiciones habilitantes. La industria farmacéutica, entre los sectores más intensivos en investigación, ha permitido avances que transforman enfermedades mortales en condiciones prevenibles o curables. Estas inversiones incluyen alianzas con gobiernos, instituciones de investigación, universidades y sociedad civil, contribuyendo a un ecosistema de capacidades complementarias.

Entre los avances destacados en el documento, los antivirales de acción directa han convertido la hepatitis C crónica en una infección curable y ofrecen profilaxis pre-exposición (PreP) de larga duración contra el VIH. Tras décadas de investigación, las vacunas contra la malaria se despliegan en países con alta carga de enfermedad. Los avances en vacunas y anticuerpos monoclonales contra el virus respiratorio sincitial (RSV) protegen a bebés y adultos mayores. La vacunación contra VPH y hepatitis B podría prevenir más de un millón de casos de cáncer anualmente.

La IFPMA explica que el desarrollo de vacunas no es improvisado: requiere décadas de inversión de riesgo. El desarrollo récord de las vacunas COVID-19 —326 días desde la secuenciación del genoma viral hasta la autorización regulatoria— fue posible gracias a inversiones previas en tecnologías como mRNA y vectores virales.

El informe también destaca que mantener un portafolio diverso de vacunas —mRNA, vectores virales, proteínas recombinantes— es clave para inmunización rutinaria y respuestas rápidas a emergencias. En antivirales, la Alianza INTREPID identificó brechas críticas en desarrollo antiviral para familias virales con potencial pandémico. La resistencia antimicrobiana, advierte el informe, podría causar 39 millones de muertes entre 2025 y 2050, poniendo en riesgo la medicina moderna.

La preparación sanitaria, según el documento, depende de sistemas de salud sólidos, atención primaria robusta y programas de inmunización. La experiencia de Ruanda frente al brote de Marburg en 2024 demuestra la efectividad de la atención primaria y la detección temprana. La disminución de tasas de vacunación y la desinformación amenazan la resiliencia de los sistemas.

El documento señala que la financiación y los mecanismos de adquisición anticipada son esenciales para garantizar acceso equitativo a vacunas y terapias desde el “día cero”. La brecha de financiamiento global para preparación y respuesta a pandemias sigue siendo significativa: se requieren 10.500 millones de dólares adicionales anuales para fortalecer capacidades en países de ingresos bajos y medianos, y más de 30.000 millones para necesidades sistémicas amplias, alerta el informe de la IFPMA.

Asimismo, el informe destaca la importancia de marcos regulatorios ágiles, cadenas de suministro resilientes y sistemas de compensación sin culpa que refuercen la confianza pública. La producción de vacunas requiere cientos de insumos globales, y la experiencia de COVID-19 demostró que los retrasos y barreras comerciales pueden frenar la respuesta.

Además, enfatiza que el acceso rápido a patógenos y a la Información de Secuencia Digital (DSI) es esencial: se estima que ocho millones de vidas podrían haberse salvado si las vacunas COVID-19 hubieran estado disponibles en 100 días. La innovación depende de datos de alta calidad y muestras regionales para desarrollar diagnósticos y vacunas efectivas.

Finalmente, la IFPMA concluye que la seguridad sanitaria global requiere alinear innovación, sistemas de salud resilientes y marcos regulatorios y financieros habilitantes."La industria farmacéutica sigue comprometida con gobiernos y organismos internacionales, apoyando la Misión 100 Días, la Alianza INTREPID y acciones sostenidas contra la resistencia antimicrobiana, para fortalecer sistemas de salud y construir un mundo más seguro y preparado", concluye.


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