Mejorar la calidad de vida, máxima prioridad ante el cáncer infantil

<p>Con motivo del Día del Cáncer Infantil se celebró un acto para presentar las demandas sanitarias de los padres.</p>

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El Global Madrid | viernes, 15 de febrero de 2019 h |

Como cada 15 de febrero se celebró el Día Internacional del Niño con Cáncer, y coincidiendo con esta cita, la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer organizó un acto para presentar una demanda sanitaria que siempre persigue un mismo objetivo: mejorar la calidad de vida de los afectados por el cáncer infantil. En este caso, los protagonistas son los supervivientes de esta, dado que todavía no existe un protocolo de seguimiento específico para ellos que permita la prevención y el tratamiento de las posibles secuelas que pueden experimentar. Por esta razón, la federación lanza su campaña, ‘#folLOVEme’, que se ha presentado en el Ministerio de Sanidad

El profesor D’Angio plantea en uno de sus artículos sobre los supervivientes de cáncer infantil que “curarles no es suficiente” y por este motivo “cuidarles es necesario”, explica Francisco Palazón, presidente de Niños con Cáncer.

Desde la asociación remarcan que el 70 por ciento de los supervivientes de cáncer infantil experimentarán al menos un efecto tardío debido a la propia enfermedad o a los tratamientos, con consecuencias para la salud y calidad de vida.

Los supervivientes tienen un riesgo 8,4 veces mayor de muerte a los 5 años de finalizado el tratamiento que el grupo de población comparable por edad y género, y el 62 por ciento de ellos padece al menos una enfermedad crónica. Además, a los 30 años del primer diagnóstico de cáncer, el riesgo de padecer una enfermedad crónica es del 73 por ciento y de enfermedad grave, incapacitante o muerte por esta enfermedad es del 42 por ciento. Los sistemas más afectados son el sistema nervioso (39 por ciento), el sistema endocrino (32 por ciento), los ojos y los oídos (22 por ciento) y el sistema genitourinario (17 por ciento).

Por ello, desde la federación insisten en que es preciso plantear alternativas de seguimiento y monitorización individualizadas en función de las necesidades de cada superviviente.