El impacto económico del sobrepeso y la obesidad superará los 4 billones de euros en 2025 en todo el mundo cada año, un 3% del PIB mundial. Sólo en España alcanzaría los 11.000 millones de euros de costes anuales. Un impacto similar al producido por la pandemia de COVID19. Por esa razón, la revista Science en su portada de diciembre ha destacado que los nuevos medicamentos contra la obesidad análogos de la GLP-1 (miméticos de la incretina) son el avance más importante del año que termina.
Se estima que más del 70% de los adultos de los países desarrollados presentan exceso de peso no saludable.
Por eso, la revista Science ha escogido los nuevos fármacos contra la obesidad como el "Avance del año".
Años de investigación
Pero la realidad es que se llevan cuatro décadas investigando, desde principios de 1980 cuando se estudiaba la diabetes y la regulación de la glucosa en sangre. En 1990 los experimentos en ratas demostraron que inyectar análogos de GLP-1 en ratas reducía su ingesta de alimentos. El primer fármaco GLP-1 se aprobaría para la diabetes tipo 2 en 2005. Los estudios demostraron que las personas que tomaban semaglutida (Wegovy, de Novo Nordisk) tenían un 20% menos riesgo de sufrir infartos cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
La EMA y la FDA han aprobado recientemente la tirzepatida (Mounjaro, de Lilly) para el control de adultos con diabetes y sobrepeso y obesidad con al menos una comorbilidad asociada al peso. Es el primer agonista del GIP y del GLP-1 y los primeros datos apuntan a una eficacia sin precedentes en la pérdida de peso.
"El impacto en las personas con sobrepeso y obesidad (sin diabetes) unido a la intervención en el estilo de vida puede cambiar el mapa de la cronicidad tal y como la conocemos"
La amplia aceptación por los profesionales de los tratamientos ha hecho que Novo Nordisk entre en el grupo de las diez farmacéuticas mayores del mundo.
El impacto en las personas con sobrepeso y obesidad (sin diabetes) unido a la intervención en el estilo de vida (dieta y ejercicio) puede cambiar el mapa de la cronicidad tal y como la conocemos. Las enfermedades cardiovasculares y el cáncer se relacionan con la obesidad y el sobrepeso.
Si más de la mitad de la población mundial va a tener sobrepeso u obesidad en 2035 (y aún más en los países desarrollados), el impacto de los tratamientos será fundamental. Los especialistas indican que los nuevos tratamientos permiten acercarse a las tasas de éxito de otras técnicas para tratar la obesidad como la cirugía bariátrica.
Tipos de obesidad
La revista Nature clasifica las personas con sobrepeso y obesidad en 4 grupos:
- Personas que comen más para alcanzar la saciedad (cerebro hambriento)
- Personas que vuelven a sentir hambre tras comer (estómago hambriento)
- Personas que comen para sobrellevar emociones (hambre emocional)
- Personas con metabolismo lento (combustión lenta)
Las personas que más se podrían beneficiar de estos tratamientos son las que tienen bajos niveles de hormonas GLP-1, lo que les provoca obesidad. Las personas con "estómago hambriento" serían las que se está observando presentan una mejor respuesta.
Nuevos fármacos con nuevos mecanismos completarán el abanico de posibilidades de combatir uno de los problemas de salud pública más acuciantes y de mayor impacto en la cronicidad y en la morbimortalidad de nuestra sociedad.
Por todo ello, y pensando en las estrategias nacionales de salud, con la participación de programas de cribado con el IMC en farmacias como afirman los especialistas. Sería preciso trabajar en una estrategia nacional de obesidad y sobrepeso, con planes eficaces que permitan también prevenir la enfermedad en niños y niñas, ya que duplicarán la cifra de afectados en 2035, de acuerdo con el World Obesity Atlas 2023.