Menudo final de curso

Merece la pena repasar la sucesión de acontecimientos que se han ido atropellando en apenas unas semanas antes de llegar a agosto

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Menudo final de curso hemos tenido. En apenas unas semanas, el sector ha visto cómo las placas tectónicas de su legislación se iban moviendo una detrás de otra agitando el tablero. Todo ello con la aparición estelar de algunos viejos conocidos como Donald Trump.

Una vez me dijeron que en lugar de abrir melones, valga la frase popular, lo importante es cerrarlos. Ya veremos si todo el armazón de leyes llamado a renovar el ecosistema del sector acaba cristalizando porque el tiempo juega en contra, al menos en España, donde la legislatura no se alargará mucho más. No obstante, merece la pena repasar la sucesión de los acontecimientos que se han ido atropellando en apenas unas semanas coincidiendo con el final de curso.

El sprint comenzó con el decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias que, por cierto, se presentó con éxito de asistencia esta semana en el Ministerio. El texto, en el BOE desde hace semanas, sienta las bases de las evaluaciones pero todavía tiene camino que recorrer, como avanzaron César Hernández y María Jesús Lamas en dicha jornada.

Queda mucho por engrasar, pero todavía le queda más camino por delante a la futura Ley de los Medicamentos. El Ministerio también ha terminado los deberes antes de final de curso y envió el texto llamado a convertirse en proyecto de ley al Consejo de Estado para su revisión. El documento elimina fórmulas que fueron críticas en el primer borrador que trascendió, como el sistema de precios seleccionados que se sustituye por los precios dinámicos, además de incluir otros muchos aspectos que abordamos con detalle en El GlobalFarma.

En este caso, no solo el reloj juega en contra de la norma. Al tratarse de una ley, y llegado el caso, no sirve con que tenga únicamente el refrendo del Consejo de Ministros: debe recabar el apoyo de una mayoría parlamentaria. Huelga decir que, en el momento en el que estamos, es harto complicado. De hecho, una de las pocas leyes que han salido adelante en esta legislatura -en todas las áreas- es la de la Agencia de Salud Pública y ya vimos lo complicado que fue el trámite pese a suscitar consenso...

En el Ministerio lo saben y, por eso, allá al inicio del curso en el encuentro de Farmaindustria en Santander, Javier Padilla compartió con el sector sus previsiones, que contemplaban que el texto recibiera el segundo visto bueno en Moncloa para alcanzar la cota de proyecto de ley antes de acabar la legislatura. ¿Futuro más allá? Parece complicada una posterior aprobación parlamentaria con todos los condicionantes descritos. 

Lo que sí generó un consenso unánime, al menos entre las patronales, fue el rechazo a los primeros pasos de la trasposición de la polémica directiva europea de Aguas Residuales. Todas las organizaciones se unieron bajo un mismo comunicado y reclamaron un sistema “flexible y revisable” con un esquema de RAP más justo que no sea perjudicial para un sector de alto valor añadido motor de la economía española.

Y para rematar, esta misma semana hemos asistido al penúltimo exabrupto de Donald Trump, que en apenas 24 horas viró desde pedir el fin de cualquier relación comercial con España a volver sobre sus palabras y asegurar que todo sigue bien. No obstante, la primera amenaza fue suficiente para poner en alerta al sector, que en la presentación del Plan Profarma reclamó al ministro Hereu justo lo contrario: tranquilidad y estabilidad para poder planificar y desarrollar todo el potencial de un sector clave para el país.

Ahí es nada. No obstante, todavía nos quedan tres semanas hasta agosto y, visto lo visto, alguna sorpresa más nos deparará el final de curso. Que nadie se relaje.