Vicente Jairo Álvarez, presidente de los farmacéuticos orensanos, ha puesto sobre la mesa el debate en torno al control de los fármacos de uso animal, reivindicando la figura del farmacéutico como imprescindible a la hora del control, dispensación y suministro de tales medicamentos. Si bien, EG ha querido indagar junto a Álvarez sobre esta determinación que, según él, viene provocada por dos cuestiones; la UE alerta de que en España estamos consumiendo demasiados antibióticos y al mismo tiempo existe otra preocupación por las resistencias bacterianas.
“Vemos que una de las grandes causas y el origen de las resistencias bacterianas es el control de los medicamentos de uso animal y más en España porque no creemos que esos controles sean todo lo estrictos y serios que deberían ser”, afirmaba Álvarez quien apuntaba que la razón de esta situación se debe a que “no son profesionales farmacéuticos los que llevan ese control de medicamentos. Según la normativa, en Galicia y otras muchas Comunidades Autónomas son inspectores de Medio Rural los que llevan el control y éstos son veterinarios, lo que no quita que hagan bien su trabajo”.
Desde el COF de Orense apuntan que “hay que extremar las precauciones porque el problema puede ser muy gordo”, y para potenciar el control de los medicamentos de uso animal y eliminar el riesgo que conlleva el mal uso o el uso excesivo de este tipo de fármacos, “deberían ser los estamentos sanitarios los que llevaran el control, y en caso de que siguiera dependiendo de Medio Rural, que este departamento contase con farmacéuticos que estuvieran coordinados con Sanidad”.
En este momento, aún no se ha registrado ninguna petición concreta ante las autoridades, porque “agosto es un mes prácticamente inhábil”, mantenía Álvarez, quien avanzaba que “de cara a septiembre sí que vamos a poner sobre la mesa de la Consejería de Sanidad este tema. Ya hace un par de años los presidentes de los cuatro COF gallegos hablamos con la consejería de Medio Rural (hasta 2015 la consejera fue Rosa Quintana) y la consejera se dio cuenta perfectamente del problema. Estoy convencido de que ha intentado mejorar el tema pero queremos seguir profundizando en el asunto y hacer partícipe y conocedora a la Consejería de Sanidad para que esta situación, potencialmente grave para la salud humana, sea tratada con mayor seriedad”.
A la hora de la dispensación de los fármacos de uso animal, Álvarez insistía en que deben ser los farmacéuticos quienes estén al frente y añade que ésta debe ser otra de las precauciones a tener en cuenta, y es que, tal y como explicaba, la ley contempla que esa dispensación puede hacerse a través de las farmacias comunitarias o en las comerciales veterinarias debidamente abiertas al público y que tienen al frente a un garante farmacéutico.
No obstante, Álvarez señalaba un problema, y es que la función del garante de una comercial veterinaria está poco controlada, por lo que hay que mejorarla. “Si un farmacéutico tiene que tener obligada la presencia en su oficina de farmacia, evidentemente, un garante farmacéutico de una comercial veterinaria debería tener también obligada su presencia durante la dispensación, y eso, la ley no lo deja del todo claro. Deberíamos incidir en que se sea más exacto y se asegure la presencia del garante”, detallaba.
Por lo tanto, según el presidente de los farmacéuticos de Orense, estos profesionales deberían estar en todas las fases del medicamento (producción, distribución, dispensación y control). “Cuantos más farmacéuticos haya, mejor será para la salud de todos”, insistía.
A su juicio, el problema se podría erradicar si, “a nivel legal, se clarificaran mucho más las normas como pasa con los medicamentos de uso humano. Aquí está todo perfectamente estructurado legalmente, y por eso tenemos un sistema de Farmacia extraordinario. Me gustaría que el medicamento animal fuera considerado tan importante como el de uso humano y que tuviera todas las garantías. En definitiva, que se equiparasen todas las leyes y normas”.
Debido a esa falta de claridad, hay quienes se aprovechan y hacen negocio. “Es vox populi que hay veterinarios que sí venden medicamentos, determinaba Álvarez.
Un ejemplo, lo daba a conocer el pasado mes de febrero, el COF de Valencia, al denunciar una venta ilegal de fármacos de uso animal en clínicas veterinarias, un asunto que tal y como confirmaba a EG Antonio Fernández del Moral, vocal de Veterinaria del colegio valenciano, está a la espera de resolución.
Fernández del Moral coincidía con Álvarez al señalar que los medicamentos de uso animal “no están en los cauces normales y falta que se defina un poco más la ley, porque el control debe ser el mismo que el que se lleva con los de uso humano”.
En Comunidad Valenciana ocurre lo mismo que en Galicia y “la coordinación entre Sanidad y Agricultura o Medio Rural, debería ser mas eficiente de lo que es”.
Del Moral sostenía que “detrás de cada dispensación tiene que haber un farmacéutico. Lo marca la ley pero las comerciales se lo saltan porque hacen su propia interpretación de la norma. Tienen un farmacéutico compartido por varias comerciales y lógicamente no puede estar en todos los sitios al mismo tiempo. El profesional tiene que ejercer y tiene que estar presente, no puede estar en diferido”.
La reivindicación de la figura del farmacéutico es esencial también para los profesionales extremeños, quienes, por cierto, están impulsando junto a los veterinarios en esta comunidad, una receta electrónica para animales con el objetivo de asegurar la transparencia y el control de la medicación.
Cecilio Venegas, presidente del COF de Badajoz afirmaba que “vamos a empezar a empoderar al farmacéutico para que tenga mayor decisión, responsabilidad y actuación profesional de cara a todo el sistema electrónico de dispensación veterinaria”.