La deprescripción farmacológica, una práctica que no acaba de «despegar» en las farmacias

Se estima que, en España, entre el 34% y el 73% de los pacientes polimedicados podrían estar tomando medicamentos que no son adecuados o necesarios

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Ante el actual reto de la polimedicación, la deprescripción farmacéutica se perfila como una estrategia a implementar en favor de la salud del paciente. Pese a ello, en la actualidad presenta carencias que impiden que "despegue" y se consolide en la práctica diaria de los farmacéuticos comunitarios.

Para arrojar luz sobre ello, Vanessa Moreno Galván, farmacéutica adjunta y doctora en Farmacia; María García Batista, farmacéutica titular y vocal de Titulares y Cotitulares de Oficina de Farmacia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Santa Cruz de Tenerife, y Cecilia Monzón Rodríguez, doctora en Farmacia y vocal de Desarrollo Profesional y Formación del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Santa Cruz de Tenerife, indagan sobre esta cuestión para El Global Farma. Cabe mencionar que las tres son responsables de la implantación y desarrollo de la campaña "BENZOSTOPJUNTOS" en Santa Cruz de Tenerife, que consiste en concienciar sobre el uso adecuado y los riesgos de las benzodiacepinas.

Un reto a abordar

Moreno indica que las investigaciones actuales muestran que una proporción considerable de pacientes polimedicados podría obtener beneficios de la deprescripción. "En el caso de España, se calcula que entre el 34% y el 73% de estos pacientes podrían estar tomando medicamentos que no son adecuados o necesarios", corrobora. En esta línea, Monzón remarca que, "por ello, es tan importante realizar revisiones regulares de los tratamientos que ayudan a identificar los medicamentos que deben ser cesados, lo cual repercute en la mejora de la calidad de vida y la disminución de los riesgos asociados a la polimedicación".

Según explican, las principales razones para iniciar la deprescripción en crónicos pivotan sobre una serie de características ligadas al paciente. En primer lugar, Moreno destaca que el propio hecho de ser un paciente polimedicado ya lo hace candidato, "puesto que esto aumenta el riesgo de interacciones farmacológicas y efectos adversos, y con la deprescripción de fármacos logramos reducir este riesgo". Otras razones serían que el medicamento le esté produciendo reacciones adversas que no remiten con el tiempo, o porque el paciente así lo decide, por falta de efectividad del medicamento prescrito o por duplicidades medicamentosas, añade. Asimismo, Monzón señala que "es importante remarcar que la deprescripción no es algo negativo ni nuevo, simplemente es hacer un uso racional del medicamento, y asegurarnos de que los pacientes tengan la medicación que necesitan para su patología, en la dosis adecuada y durante el tiempo que lo necesiten".

Deprescripción desde la farmacia

En la actualidad, hay establecidos una serie de criterios clínicos y herramientas que pueden ayudar a identificar medicamentos innecesarios o inapropiados. Al respecto, Moreno hace referencia a los criterios STOPP/START "que evalúan medicamentos potencialmente inapropiados (STOPP) y detectan omisiones de prescripción necesarias (START), especialmente en pacientes geriátricos". También hace alusión a los criterios Beers "que nos proporcionan una lista de medicamentos que deben evitarse en adultos mayores debido a su riesgo de efectos adversos" y la revisión de cascadas terapéuticas "que detecta medicamentos prescritos para contrarrestar efectos adversos de otros, lo que puede indicar la necesidad de deprescripción". Por su parte, Monzón menciona que disponen de guías que les pueden ayudar a identificar medicamentos indeseados como son Nodofarma Asistencial y Medstopper, "ambas nos ayudan en la gestión de los medicamentos y facilita la identificación de medicamentos inapropiados", asegura.

La deprescripción impacta directamente en la reducción de eventos adversos y hospitalizaciones. Según sostiene Moreno, al disminuir la exposición a fármacos que pueden provocar efectos secundarios (como sedación confusión, hipotensión, sangrados…), principalmente en pacientes mayores y/o polimedicados, disminuye la posibilidad de sufrir estos efectos indeseados. "Cuando no hay efectos indeseados o complicaciones en la salud del paciente por la toma de medicamentos innecesarios se reducen las hospitalizaciones provocadas por la aparición de efectos secundarios", asevera. De hecho, Monzón incide en que también repercute en la disminución en el riesgo de caídas que suelen provocar hospitalizaciones. "Hay medicamentos como las benzodiacepinas que pueden aumentar el riesgo de caídas en adultos mayores, y la deprescripción enfocada en estos fármacos ha demostrado ser efectiva para reducir este tipo de eventos", explica.

Barreras de la deprescripción

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Tanto para Moreno como para Monzón, el papel que juega la Farmacia Comunitaria en la detección de medicación innecesaria es crucial. Moreno recalca que "es un punto estratégico para la detección de medicamentos innecesarios". Pese a ello, Monzón insiste en que "nos falta una comunicación más directa farmacéutico-médico, para evitar complicaciones en los pacientes". Profundizando en las principales barreras que encuentran los farmacéuticos al proponer deprescripción a médicos y pacientes, Moreno indica que, por parte del médico, "podemos encontrar reticencias, inercia terapéutica e intervencionismos de las guías de práctica clínica". Por parte del paciente, "solemos encontrar una actitud contraria a la deprescripción, reticencias de los cuidadores y la falta de diálogo entre el paciente y el médico". Sobre ello, García también saca a colación que la falta de más profesionales sanitarios en los propios centros de Atención Primaria, como farmacéuticos y psicólogos sanitarios, es otro de los obstáculos a abordar.

Con respecto a la necesidad de mejorar la colaboración entre farmacéuticos y médicos en materia de descripción, indican que los farmacéuticos son un nexo entre los pacientes y médicos, proporcionando información valiosa para la revisión de tratamientos y promoviendo estrategias colaborativas de deprescripción. Por ello, subrayan que potenciar la colaboración interprofesional deparará en beneficios palpables sobre la salud de los pacientes.

Paciente y "efecto rebote"

Uno de los puntos clave es abordar una conversación con un paciente que teme dejar un medicamento que ha tomado durante años. Para llevarla a cabo, Moreno afirma que es necesario tener mucha empatía y atención. En primer lugar, "le explicaría los beneficios que se pretenden obtener con la deprescripción, para así mejorar su salud y evitar efectos adversos a largo plazo, indica. En segundo lugar, "le informaría que este proceso se hace de forma gradual y supervisado por los profesionales en la salud para garantizar el bienestar del paciente", añade. García también señala que hay que incidir en que se le va a acompañar en el proceso, con un seguimiento personalizado, y se debe reforzar siempre la información dada por su médico.

Por otro lado, hacen referencia a las estrategias que se pueden aplicar para evitar el "efecto rebote" tras la retirada de un fármaco. Así, mencionan la importancia de monitorizar al paciente tras la deprescripción y garantizar una rápida accesibilidad en caso de efecto rebote. Además, consideran indispensable garantizar el bienestar físico y emocional del paciente desde la farmacia y ofrecer información sobre todos los recursos de los que dispone en su entorno y que van a influir positivamente en su calidad de vida.

Una práctica poco habitual

Tanto Moreno, como García y Monzón están de acuerdo en que la deprescripción no es una práctica habitual en las farmacias. Para Moreno "lamentablemente, mi experiencia profesional como farmacéutica comunitaria, el acto de deprescripción de fármacos es una acción poco habitual". Por ello, hace hincapié en la importancia de la implantación de estrategias o campañas para la sensibilización a los pacientes y la coordinación entre profesionales sanitarios.

En este sentido, García asegura que desde las farmacias "nos implicamos mucho para cuando detectamos medicación potencialmente inapropiada, comunicarnos con su médico y que se valore la deprescripción, siempre informando al paciente y obviamente con su consentimiento". Pese a ello, Monzón "celebra" que, "poco a poco, se va haciendo más". "Creo firmemente que para lograrlo con éxito y garantizar la salud del paciente, necesitamos mayor colaboración entre los sanitarios para un abordaje integral centrado en el paciente", concluye.


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