¿Tendremos una ley para contener el gasto o para impulsar la innovación?

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El Gobierno va a hacer público de forma inminente el Anteproyecto de Ley de los Medicamentos y Productos Sanitarios como una herramienta clave para modernizar la política farmacéutica española. Sin embargo, su letra pequeña podría añadir una prioridad adicional: ahorrar más que invertir. La cuestión es si ambas son compatibles. El texto final nos responderá a si estamos ante una oportunidad perdida para posicionar a España como referente europeo en innovación biomédica.

"Habrá que estar pendiente de las inversiones para mejorar y agilizar procesos vs los ahorros pretendidos por distintas vias que podrian llevarse a cabo"

El peligro que asoma es la falta de alineación entre la estrategia de impulso de la innovación y la propia normativa que se vaya a centrar más en ahorros que en inversiones. Esto se revelará con las inversiones propuestas vs los ahorros pretendidos. Podríamos encontrarnos con una inversión de 1 € y esperar ahorros de entre 4 y 5 € lo cual reflejaría una visión más centrada en la contención del gasto que de impulso real a un sector calificado como "clave" para la soberania sanitaria y el desarrollo industrial y cientifico del país.

Ahorros como prioridad

Conocemos la voluntad expresada desde el ministerio de sanidad  y desde el Gobierno por el propio presidente, Pedro Sánchez, en relación al apoyo del sector farmacéutico. En encuentros incluyendo el de Moncloa recientemente, el Gobierno explicita su apoyo mencionando palabras como acceso, innovación, sostenibilidad o participación.

Sin embargo, las cifras que se barajan podrían cambiar este discurso radicalmente. El impacto presupuestario previsto hablará por sí solo. Habrá que estar pendiente de las inversiones para mejorar y agilizar procesos vs los ahorros pretendidos por distintas vias que podrian llevarse a cabo. Entre estas vias de ahorro que han sido comentadas en estos últimos meses podrían ser del tipo:

  • Reducción de precios mediante agrupaciones homogéneas.
  • Revisión del sistema de precios de referencia.
  • Compras centralizadas y racionalización del uso de medicamentos.

Todo ello puede sonar razonable desde el punto de vista de lógica presupuestaria. Pero ¿es esta la manera de activar un sector estratégico para la autonomía sanitaria del país?

Innovación sobre el papel

Desde el ministerio de sanidad han reconocido en distntas ocasiones la necesidad de facilitar el acceso temprano a medicamentos innovadores y de reconocer el valor de la innovación incremental. Incluso se ha hablado de incorporar mecanismos de diálogo temprano entre industria y administración, algo habitual en otros países de nuestro entorno.

Pero no se han concretado hasta la fecha incentivos claros para las compañías que invierten en desarrollo, ni garantías de retorno, ni una hoja de ruta clara que dé seguridad jurídica o fiscal a quienes apuestan por la I+D en España.

Por el contrario, el riesgo cierto es que se endurezca el control sobre los precios, incentivar la competencia por debajo del precio de referencia o mantener un esquema de aportaciones obligatorias por volumen de ventas. Este tipo de medidas no son un impulso del sector sino una carga fiscal añadida, en caso de que se incluyan en el Anteproyecto que el Consejo de ministros aprobaría tras la consulta pública inminente. Y luego, tramitarlo en el Congreso de los diputados a finales de este 2025.

"España corre el riesgo de centrarse en cuadrar las cuentas antes que en liderar la innovación"

El riesgo de quedarnos atrás

Este planteamiento de priorizar el ahorro genera una disonancia difícil de ignorar: se alinea la narrativa con Europa (Plan de Recuperación, foco en la resiliencia y la autonomía industrial con la Estrategia Industrial 2024-2028), pero se ejecuta con una lógica nacional de ajuste. El resultado puede ser el contrario al deseado: España podría consolidarse como un país de acceso tardío a terapias innovadoras, sin mejorar sustancialmente la eficiencia real del sistema.

Mientras otros países europeos apuestan por reforzar su industria biomédica con políticas ambiciosas y fondos que impulsan el sector bien orientados, España corre el riesgo de centrarse en cuadrar las cuentas antes que en liderar la innovación.

Es legítimo buscar la sostenibilidad del sistema, pero no a costa de frenar la transformación que tanto necesita nuestro modelo farmacéutico.

La sostenibilidad no se logra sólo recortando: también se construye invirtiendo de forma inteligente. Ashleigh Furlong, de Bloomberg ha escrito recientemente sobre España y su papel en investigacion y en el desarrollo de las Biotechs. Es evidente que España resulta muy atractiva para la investigación clínica, afirma Bloomberg, pero Furlong alerta de forma clara: "Ir a la playa y relajarse no es una opción para España si quiere consolidar su creciente liderazgo en el ámbito de las ciencias de la vida en Europa".