Las terapias dirigidas, la inmunoterapia, la edición genómica y el uso de terapias combinadas, como la quimio-inmunoterapia, son algunos ejemplos de los últimos avances que han marcado un cambio de paradigma en el tratamiento contra el cáncer. En esta línea, durante la jornada ‘Cuatro años del European Beating Cancer Plan: Evaluación y perspectivas’, iniciativa de CANCER NOW organizada por la Fundación ECO con el apoyo de Fundamed, se han abordado estos progresos en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades oncológicas.
En la mesa ‘Avances en diagnóstico y tratamiento en la lucha contra el cáncer’, moderada Jesús García-Foncillas, presidente de la Fundación ECO, se han tratado estos últimos avances y las innovaciones que están por venir gracias a las aportaciones de Rafael López, presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA); Vicente Guillem, director del Departamento de Oncología del Hospital 9 Octubre (Valencia) y Alba Rubio, vocal de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica (SEHOP).
Capital humano excepcional, carencias estructurales
Los expertos coincidieron en que la investigación en cáncer en España cuenta con un capital humano excepcional, pero arrastra carencias estructurales que dificultan trasladar el conocimiento científico a la práctica clínica y, en última instancia, al beneficio de los pacientes.
Uno de los puntos clave fue la necesidad de reforzar la conexión entre la investigación básica y la clínica. "La investigación genera hipótesis, define rutas para nuevos programas y alimenta las fases tempranas de los ensayos clínicos. Es urgente consolidar una investigación básica sólida y conectada tanto con el ámbito clínico como con la industria farmacéutica a nivel global", destacó García-Foncillas.

Sin embargo, el contexto español presenta múltiples barreras. Uno de los grandes problemas, según los participantes, es la falta de inversión. "Queremos hacer ciencia de excelencia, pero sin recursos suficientes. No basta con talento. Necesitamos estructuras, gobernanza y financiación sostenida", señaló Rafael López.
Nuestro país ocupa buenas posiciones en publicaciones científicas, pero no logra transformar ese conocimiento en innovación aplicada. "Somos buenos en investigación básica, pero tenemos un grave déficit en investigación traslacional y en la capacidad de llevar la ciencia a la sociedad o a la producción. Publicamos bien, pero no generamos riqueza ni mejoramos suficientemente la práctica clínica", advirtió López.
"Somos buenos en investigación básica, pero tenemos un grave déficit en investigación traslacional y en la capacidad de llevar la ciencia a la sociedad o a la producción. Publicamos bien, pero no generamos riqueza ni mejoramos suficientemente la práctica clínica"
Rafael López, presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA)
Los proyectos, además, suelen contar con dotaciones insuficientes, como explicó López: «Hay convocatorias con ayudas de 50.000 euros para proyectos que deberían costar millones y durar varios años. Con ese presupuesto apenas cubrimos un análisis genómico profundo. Así no se puede competir con Asia, donde los proyectos son ambiciosos y bien financiados».
Investigación y asistencia
Por su parte, Vicente Guillem recordó que la Oncología es cada vez más compleja y exige una fuerte integración entre la asistencia y la investigación. «No se puede separar. Tienen que estar unidas. En los grandes centros debe exigirse actividad investigadora, pero también hay que darl los recursos necesarios para ello. Para pedir, hay que ofrecer», señaló.
"En los grandes centros debe exigirse actividad investigadora, pero también hay que darles los recursos necesarios para ello"
Vicente Guillem, director del Departamento de Oncología del Hospital 9 Octubre (Valencia)

En su opinión, muchos hospitales ya cuentan con centros de investigación vinculados, pero falta una estructuración. "Necesitamos planes concretos, con financiación clara y no más estrategias vacías. Si no hay un plan, de nada sirve la estrategia", recalcó.
Además, insistió en la necesidad de definir centros de referencia con criterios objetivos y basados en resultados. «No hay que tener miedo de concentrar recursos en determinados hospitales si eso beneficia al paciente. Lo importante es pensar en el paciente, no en la redistribución interna de poder entre profesionales o centros», defendió.
El caso de la oncología pediátrica
Uno de los temas más preocupantes fue la situación de la oncología pediátrica. A pesar de que la mayoría de las patologías malignas en niños son enfermedades raras —con una baja incidencia—, la atención está fragmentada y carece de criterios homogéneos. «En Madrid, por ejemplo, hay cuatro centros tratando cáncer pediátrico. Eso no es eficiente. En provincias como León o Valladolid ocurre lo mismo. No tenemos métricas claras sobre supervivencia o calidad del tratamiento, porque ni siquiera tenemos los datos», destacó Alba Rubio.

Asimismo, aseguró que la especialización en cáncer infantil es una deuda pendiente. El Plan Nacional de 2021 recogía las recomendaciones de la Sociedad Europea de Oncología Pediátrica, que establecen que los centros deben tratar al menos 30 nuevos casos al año. «Solo un tercio de los centros en España alcanza esa cifra. El resto no debería estar atendiendo estos casos sin la experiencia suficiente», subrayó.
En cuanto a la innovación terapéutica, la brecha con la Oncología de adultos es inmensa. «En la última década se han aprobado más de 150 fármacos oncológicos para adultos, pero solo 18 para niños. Y de esos, apenas dos o tres están específicamente desarrollados para patologías pediátricas. El resto se han extrapolado de los adultos», señaló la experta.
"En la última década se han aprobado más de 150 fármacos oncológicos para adultos, pero solo 18 para niños. Y de esos, apenas dos o tres están específicamente desarrollados para patologías pediátricas"
Alba Rubio, vocal de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica (SEHOP)
Por otro lado, los expertos señalaron que la implementación del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer también está encontrando obstáculos en España, principalmente por la falta de información sobre los recursos disponibles y su destino. «Se habló de 4.000 millones de euros, de los cuales 1.250 venían de Europe for Health y el resto de Horizonte Europa o fondos FEDER. Pero ¿cuánto de eso ha llegado realmente a España? ¿Y a dónde ha ido a parar?», cuestionó Guillem. En su opinión, falta una figura responsable, con capacidad ejecutiva, que rinda cuentas. «Necesitamos una dirección con responsabilidad y medios para coordinar esta estrategia», afirmó.
Una apuesta por la reestructuración
Los expertos coincidieron en que la clave está en estructurar el sistema. No basta con buena voluntad. Hace falta planificación, financiación y una coordinación eficaz entre niveles asistenciales, centros de investigación y gestores sanitarios. «La fragmentación en 17 comunidades autónomas nos impide avanzar. Necesitamos más centralización y criterios comunes, ya que no tiene sentido que cada comunidad, o incluso cada hospital, actúe por su cuenta. Tampoco que se repartan recursos sin métricas claras de eficiencia», apuntó Guillem.
En ese sentido, se reivindicó la necesidad de una red nacional de centros de referencia, especialmente en patologías raras y oncohematología pediátrica. También se pidió reforzar los datos, los registros y la capacidad de medir resultados clínicos reales.
La conclusión fue clara: es hora de dejar atrás los compartimentos estancos entre asistencia, investigación y gestión. Se debe pensar más en el paciente y para eso se necesitan estructuras sólidas, inversión sostenida, coordinación nacional y una visión estratégica compartida, coincidieron los especialistas.