En una carta dirigida al secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, las principales patronales farmacéuticas y de cosmética han expresado su preocupación por el impacto que la Directiva de Aguas Residuales puede tener sobre la industria. Este documento señala que, a pesar del compromiso del sector con la protección del medioambiente, no se puede ignorar el efecto económico que ciertas regulaciones pueden tener sobre la disponibilidad de medicamentos críticos. La industria reclama una revisión de los parámetros que definen la microcontaminación y, sobre todo, su atribución de la mayor parte a estos sectores (en torno a un 80%).
Compromiso con el medioambiente, pero sin perder la viabilidad económica
En una entrevista reciente, Emili Esteve, director del Departamento Técnico de Farmaindustria, reiteró el compromiso de la patronal con la protección del medioambiente. Sin embargo, advirtió que es necesario un "justo equilibrio entre la aplicación de la normativa medioambiental y la viabilidad económica de determinados medicamentos críticos". Esteve explicó que, aunque la industria está dispuesta a asumir su parte de responsabilidad en la reducción de la microcontaminación, considera que no se deben imponer costos insostenibles que afecten la accesibilidad y la producción de medicamentos esenciales.
El director destacó que la plataforma que pretenden crear las patronales para revisar la Directiva tiene como objetivo "tener una misma voz para dialogar con las autoridades competentes". Según Esteve, esta iniciativa busca garantizar que las normativas sean aplicadas de manera justa, sin sobrecargar a un sector que ya enfrenta retos económicos considerables. En este sentido, Esteve recalca que la plataforma es importante para "canalizar todas las interacciones" con las autoridades y las entidades responsables del tratamiento de las aguas residuales.
El enfoque erróneo de la Directiva de Aguas Residuales
Uno de los puntos más controvertidos en la carta enviada a Javier Padilla es la atribución exclusiva de la microcontaminación a la industria farmacéutica y cosmética. Según Esteve, la directiva parece ignorar otras fuentes de contaminación, como las aguas residuales urbanas generadas en hogares, jardines y cocinas. "Se ha estimado que la mayor parte de la microcontaminación proviene de la industria farmacéutica o cosmética. Y nosotros consideramos que esas cifras están muy alejadas de la realidad", indicó Esteve.
Según estudios realizados por Farmaindustria, la industria farmacéutica solo sería responsable de entre el 17% y el 18% de la microcontaminación, lejos del 70% que se le atribuye en algunos informes oficiales. Esteve subraya que estas diferencias son "demasiado sustanciales", dejando claro que en el ámbito científico "no son admisibles". Por ello, ha informado de que el Comité Interministerial de seguimiento de la Estrategia de la Industria Farmacéutica "está revisando la información, y que actualmente la patronal se encuentra "a la espera de que en septiembre se haga un reanálisis del porcentaje y del enfoque".
La industria dispuesta a asumir su responsabilidad, pero con condiciones
Farmaindustria ha expresado en diversas ocasiones su disposición a asumir su parte de responsabilidad en la eliminación de microcontaminantes. Esteve dejó claro que la industria está comprometida con la lucha contra la contaminación de las aguas residuales, pero solo en la medida en que sea razonable. "El principio de 'quien contamina paga' es aceptable, pero no podemos ser responsables de lo que no generamos", comentó. Según Esteve, la industria está dispuesta a cubrir los costos asociados con la eliminación de microcontaminantes generados por sus productos, pero no de otros elementos contaminantes que también terminan en las aguas.
El director del Departamento Técnico también advirtió que el impacto de estas medidas podría ser elevado, especialmente para los medicamentos críticos, que tienen precios de comercialización bajos debido a los precios regulados por los gobiernos. "No se puede pretender que estas exigencias medioambientales no se reflejen en el precio de los medicamentos", dijo Esteve, destacando la necesidad de encontrar un equilibrio que no ponga en peligro el acceso de los pacientes a tratamientos esenciales.
Los medicamentos críticos, especialmente los de tipo químico, son los que más se verían afectados por el costo adicional del tratamiento de las aguas residuales. "Los medicamentos de tipo químico forman parte del grueso de los medicamentos críticos en Europa", explicó Esteve. Estos productos "tienen unos precios de comercialización muy bajos y, por lo tanto, su viabilidad comercial puede verse seriamente afectada". Farmaindustria teme que los costos asociados con la aplicación de la Directiva de Aguas Residuales puedan ser inasumibles para los fabricantes de estos medicamentos esenciales y puedan afectar al accesibilidad de los mismos.
Desafíos en la implementación de la Directiva
Uno de los problemas más graves señalados por Esteve es la falta de claridad sobre cómo se aplicarán las nuevas normativas a nivel nacional. La Directiva de Aguas Residuales será transpuesta a las legislaciones de los 27 Estados Miembros de la Unión Europea, pero algunos detalles clave, como los medicamentos que deberán ser tratados y los métodos de tratamiento, aún no están definidos. "La concreción de lo que señala la directiva va a venir en un acto delegado posterior. Es muy difícil plantearse hacer un RAP si no sabes quién va a tener que contribuir a financiarlo, porque no sabes qué medicamentos están exentos y cuáles están afectados", explicó Esteve.
Además, la directiva exige la instalación de un tratamiento cuaternario de las aguas residuales, una tecnología que no está disponible en todas las plantas de tratamiento de España. En este sentido, Esteve señala que la viabilidad económica del tratamiento cuaternario dependerá de distintos factores, entre los que podría destacar la eficiencia del tratamiento terciario. Por ello, el director del Departamento Técnico de Farmaindustria insiste en que se necesita un enfoque más pragmático y flexible para asegurar que las medidas sean efectivas y no perjudique la viabilidad de la industria.
Tres propuestas de Farmaindustria
Farmaindustria ha presentado tres propuestas clave para abordar la implementación de la Directiva de Aguas Residuales de manera más equilibrada. Emili Esteve explicó que el primer punto fundamental es la revisión del análisis del porcentaje de contaminación, es decir, asegurar que los responsables directos de la contaminación asuman los costos de la misma.
El segundo aspecto es "tener en cuenta los riesgos y las consecuencias en el suministro de determinados medicamentos, especialmente los medicamentos críticos", los cuales deben ser protegidos, ya que "no se les puede aplicar este tipo de criterios sin tener en cuenta la criticidad y la vulnerabilidad en el suministro".
Finalmente, Esteve resaltó la importancia de "buscar un calendario" no tan "exigente", ya que la directiva impone grandes retos a las plantas de depuración y tratamiento, lo que requiere una aplicación gradual, empezando por aquellas plantas que tratan a un mayor número de habitantes.
Un enfoque equilibrado y justo
Según Esteve, "la industria farmacéutica ha dicho sí a todo, pero de una manera justa y organizada", asegurando que el objetivo es "evitar que no haya un problema para el paciente con el medicamento ni para la viabilidad de la industria farmacéutica o los calendarios". En este sentido, declaró que es una tarea que "tiene elementos de complicación que cualquier ciudadano puede entender".
De este modo, Farmaindustria insiste en que la industria farmacéutica y cosmética está dispuesta a asumir su responsabilidad medioambiental, pero advierte que cualquier medida debe ser equilibrada y justa. La viabilidad económica de los medicamentos críticos y el acceso a tratamientos esenciales deben ser priorizados para evitar que las nuevas exigencias pongan en peligro la salud pública.