“Los farmacéuticos pueden ocupar más espacios en los órganos de decisión como una garantía de que las políticas serán más completas y eficaces”

Manuel Herrera, farmacéutico y nuevo presidente del SESPAS, conversa con EGF sobre el papel de la Farmacia en órganos decisorios de salud pública y gestión sanitaria

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Hace pocos días saltaba la noticia de que el farmacéutico Manuel Herrera, coordinador de la Unidad de Apoyo de la Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud y técnico inspector de Salud Pública, ha sido elegido presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS).

Durante dos años, Herrera estará al frente de este organismo, cuyo objetivo pasa por contribuir a la mejora de la salud y de los servicios de atención sanitaria de la población en España. Su nuevo director es farmacéutico de formación, y ese bagaje le ha permitido, según afirma en conversación con El GlobalFarma, “comprender, desde dentro, el valor que la profesión aporta a la salud pública y al sistema sanitario”.

El flamante director del SESPAS nos atiende para hablar de cómo va a ser su gestión al frente de la entidad y sobre la representatividad que tiene la profesión farmacéutica en órganos decisores de la salud pública y gestión sanitaria.

Pregunta. ¿Cómo recibió la noticia de su nombramiento como presidente de SESPAS?

Respuesta. Recibí la noticia con una enorme ilusión y también con un profundo sentido de responsabilidad. Para mí es un honor asumir la presidencia de SESPAS, tras haber desempeñado la vicepresidencia durante los dos últimos años, una entidad con tanta trayectoria y prestigio en el ámbito de la salud pública y la administración sanitaria en España.

Es, al mismo tiempo, un reconocimiento colectivo, porque lo interpreto como el reflejo del trabajo compartido de muchas personas y equipos con los que he tenido la suerte de colaborar en los últimos años.

También lo viví con humildad, consciente de los grandes retos que tiene por delante la salud pública en nuestro país. Por eso, más que un punto de llegada personal, lo considero un punto de partida colectivo junto a todas las sociedades federadas y profesionales de SESPAS para seguir aportando a la construcción de un sistema más robusto, justo y orientado al bienestar de toda la población y, así, reforzar la salud pública, impulsar la equidad y consolidar la idea de que la salud debe estar presente en todas las políticas.

Quiero destacar especialmente la labor del presidente saliente, Eduardo Satué, cuya visión y compromiso han sido inspiradores. Haber compartido con él este tiempo me ha aportado no solo experiencia, sino también la convicción de que el liderazgo en salud pública debe ejercerse desde la escucha, la colaboración y la búsqueda de consensos, y con el que pude vivir de cerca la importancia del trabajo en red y de la voz colectiva de la salud pública y la administración sanitaria en nuestro país.

P. ¿Cuáles van a ser las principales líneas de su mandato?

R. Mi mandato se centrará en tres grandes líneas estratégicas. En primer lugar, en reforzar el papel de SESPAS como referente en salud pública y en administración sanitaria en España, consolidando su voz en el debate social, político y científico. Queremos que SESPAS siga siendo una organización influyente y respetada, capaz de trasladar propuestas rigurosas basadas en la mejor evidencia disponible.

En segundo lugar, queremos impulsar la equidad y la salud en todas las políticas, promoviendo una visión que trascienda el ámbito estrictamente sanitario e integre la perspectiva de la salud en decisiones relacionadas con la educación, el empleo, el urbanismo, la sostenibilidad o la justicia social. Este es un reto clave en un momento de transición demográfica, tecnológica y ambiental.

En tercer lugar, vamos a fortalecer la red de sociedades federadas y el talento profesional, apoyando el trabajo de todas ellas y generando espacios de participación, sobre todo para las nuevas generaciones de profesionales. La innovación, la investigación y la formación continua deben ser ejes vertebradores de nuestro futuro común.

A estas líneas transversales se suman prioridades específicas como la colaboración con las Administraciones para la implementación de la Estrategia de Salud Pública, el seguimiento de la recién creada Agencia Estatal de Salud Pública y el impulso a la evaluación independiente de políticas sanitarias.

Mi objetivo es que al finalizar este mandato SESPAS sea percibida aún más como una organización cohesionada, influyente y comprometida con la mejora de la salud de toda la población.

P. Siendo de formación farmacéutico, ¿cómo va a encajar a la Farmacia dentro de SESPAS?

R. Mi formación como farmacéutico me ha permitido comprender, desde dentro, el valor que la profesión aporta a la salud pública y al sistema sanitario. En SESPAS, la Farmacia ya tiene un espacio consolidado a través de las sociedades científicas federadas que representan profesiones muy diversas.

No pretendo destacar a una disciplina sobre otra, sino integrar y poner en valor la aportación de todas. En ese sentido, la Farmacia encaja de manera natural dentro de SESPAS porque contribuye a la misión que tiene encomendada la organización en sus estatutos y en su Plan estratégico, a lo que se suma el valor añadido de la cercanía con la ciudadanía desde el ámbito comunitario.

La mirada interdisciplinar es la esencia de SESPAS, y la Farmacia, con su base científica y su proximidad social, aporta un valor añadido incuestionable a ese enfoque colectivo.

P. ¿Cómo va a trabajar para que los farmacéuticos estén presentes en los estamentos decisorios de la salud pública?

R. Quiero subrayar que no se trata de reclamar espacios solo para una profesión concreta, sino de construir equipos interdisciplinares en los que todas las miradas sumen. La salud pública necesita la aportación de farmacéuticos, médicos, epidemiólogos, veterinarios, enfermeras, sociólogos, economistas de la salud y muchos otros perfiles.

Mi compromiso es que la voz de todos los profesionales de la salud pública se escuche con la misma fuerza, independientemente de su profesión de origen. La diversidad de miradas y de competencias es lo que enriquece nuestras propuestas y lo que permitirá que las políticas públicas sean más completas, más justas y, sobre todo, más eficaces para mejorar la salud de la población.

P. Desde su posición y trayectoria, ¿cree que los farmacéuticos están suficientemente representados en organismos de gestión sanitaria?

R. Creo que los farmacéuticos todavía no están suficientemente representados en los principales organismos de gestión sanitaria y de salud pública. Su presencia ha ido creciendo en los últimos años, pero sigue siendo menor de lo que correspondería a la aportación que realizan en el sistema.

La farmacia aporta un conocimiento muy valioso en áreas como la seguridad y uso racional del medicamento, la prevención y promoción de la salud, la farmacovigilancia, la gestión de recursos sanitarios y la proximidad con la ciudadanía desde la red de farmacias comunitarias. Todas estas dimensiones son estratégicas para cualquier política de salud pública y gestión sanitaria moderna.

Pero necesitamos avanzar hacia modelos más interdisciplinares, donde cada profesión aporte lo mejor de sí misma. En ese contexto, los farmacéuticos pueden ocupar más espacios en los órganos de decisión, no como un privilegio, sino como una garantía de que las políticas serán más completas y eficaces. La gestión sanitaria gana cuando incorpora todas las miradas profesionales, y la Farmacia debe estar en ese diálogo de manera plena y natural.

P. ¿Cómo cree que se podría mejorar esa representación?

R. La clave para mejorar la representación de los farmacéuticos en los órganos de gestión sanitaria y de salud pública no está en reclamar espacios en exclusiva, sino en consolidar un modelo en el que la multiprofesionalidad y la interdisciplinariedad sean principios rectores. La salud pública no es patrimonio de una sola disciplina: necesita de la aportación de farmacéuticos, médicos, enfermeras, veterinarios, epidemiólogos, sociólogos, economistas de la salud, psicólogos, juristas, trabajadores sociales y otros muchos perfiles que enriquecen la visión y la capacidad de respuesta del sistema.

En ese marco, los farmacéuticos deben estar naturalmente presentes, no como una concesión puntual, sino porque su contribución es esencial para el buen funcionamiento del sistema y complementa la labor de otras profesiones. La farmacia, al igual que las demás disciplinas, aporta un conocimiento específico y una visión particular que son indispensables para diseñar políticas sanitarias más completas y realistas.

¿Cómo lograrlo? En primer lugar, garantizando que los órganos consultivos y de decisión incluyan de manera sistemática a representantes de todas las disciplinas relevantes, entre ellas la farmacia. En segundo lugar, favoreciendo la formación en liderazgo y gestión sanitaria multiprofesional, de manera que los profesionales de distintas áreas estén preparados para asumir responsabilidades directivas y de gobernanza. Y, en tercer lugar, impulsando una cultura institucional donde se entienda que las decisiones más eficaces y justas son aquellas que se construyen a partir de la diversidad de perspectivas. Por tanto, la mejora de la representación no pasa solo por abrir puertas a una profesión concreta, sino por reconocer que la salud pública gana cuando todas las voces están sentadas en la misma mesa. Ese es el camino hacia políticas más sólidas, más equitativas y eficaces.


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