Pocas semanas han pasado desde la conclusión del 28º congreso de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), durante el que se trataron temas candentes del sector, como la función de los FAP que recoge el anteproyecto de Ley de los Medicamentos o, entre otros, el estado de la especialidad, que según cuenta José Manuel Paredero, presidente de la entidad, a El GlobalFarma, está “maduro” para implantarla.
“Nosotros no venimos a quitar a nadie ni a ocupar el espacio de otros profesionales, sino a ocupar el nuestro propio”, comenta, a este respecto, Paredero en este periódico. “Ahora estamos en un momento muy bueno para abrir estos debates, ponerlos encima de la mesa e intentar que se tomen decisiones al respecto”, destaca el presidente de SEFAP.
Este experto desgrana las luces y las sombras de todos estos debates en esta entrevista concedida a El GlobalFarma para tratar las conclusiones del congreso de la sociedad científica que preside.
Pregunta. ¿Cuáles han sido las principales conclusiones del congreso de SEFAP?
Respuesta. Veo intención por parte de Sanidad de que el farmacéutico se vaya incorporando a los equipos de Atención Primaria, yo creo que es un objetivo. Lo que pasa es que tiene varias condiciones. Por un lado, que salga adelante la especialidad y, por otro lado, que esto no se va a poder hacer de la noche a la mañana, porque se van a incorporar muchísimos profesionales a todos los centros de salud, algo que no veo inviable, sino que será poco a poco. Pero por lo menos la intención sí está.
Eso nos lleva también al otro punto, que es la especialidad. Tanto en la inauguración como en la clausura, en las que estuvieron Javier Padilla y Celia Gómez, nos comentaron que ahora mismo se confluyen las circunstancias adecuadas para el proyecto de esta especialidad. Creo que está maduro para salir adelante.
La situación en la que está ahora, si no nos dicen otra cosa, es que hay un grupo de trabajo en el Senado de la Comisión Nacional de Recursos Humanos que está trabajando en ello. Eso ya nos lo dijeron el año pasado.
Entiendo que ha habido alguna que otra causa que ha podido retrasar esto, por lo que nos dejaron entender. Y yo creo que, entre otras, sobre todo el anteproyecto del Estatuto Marco, que también se ha tenido entretenido. Pero yo creo que, salvados ya estos obstáculos, no hay razón para que esto se dilate.
Con lo cual entiendo, aunque no tengo una confirmación de que eso sea así, que el proceso sigue adelante. ¿Esto qué quiere decir? Pues que, en cuanto se dé el visto bueno a la propuesta que hay ya encima de la mesa, sobre una especialidad conjunta que sea útil para formar de manera homogénea y reglada a los profesionales del Sistema Nacional de Salud, los farmacéuticos, independientemente de que luego donde vayan a desarrollar su profesión, en Primaria o en Hospitalaria o en los centros sociosanitarios o penitenciarios, de salud mental o lo que aparezca en un futuro, tengan una formación reglada, homogénea y conjunta, que pueda dar un perfil profesional apto para luego desempeñar esos puestos, que es un poco lo que venimos reclamando.
P. ¿Qué supondría esa homogenización de la que estamos hablando de la formación reglada para el desempeño profesional de un farmacéutico de Atención Primaria?
R. Creo que, por lo menos, estaríamos ya ante un impulso para que todos los servicios que puede ofrecer el farmacéutico de Atención Primaria en todas partes dentro del Sistema Nacional de Salud sean homogéneos. Ese es el primer paso, porque actualmente siento que hay una desigualdad y una falta de equidad a la hora de acceder a los servicios que puede ofrecer un farmacéutico de Atención Primaria dentro del Sistema Nacional de Salud.
En Galicia pueden asesorar de muchas cosas, te puede hacer una atención. Eso también puede ocurrir en otras comunidades autónomas, como en algunas partes de La Rioja, de Baleares, de Extremadura… pero en otros sitios esto no está.
Entonces, entendemos que lo ideal sería equipararlo, y equipararlo por arriba en un mejor servicio, no para abajo, sino en lo que ya está demostrando que funciona, que se pueden hacer cosas. Eso es un paso que también nos permitiría acercarnos más a nuestro sitio natural de trabajo, que es el centro de salud, con los equipos. Porque ahora mismo, si tú tienes un ratio de farmacéutico de AP en algunas comunidades de uno por cada 80.000 o cada 100.000 o cada 50.000 personas, pues no se puede hacer una atención directa, lógicamente, sino que te tienes que centrar en hacer otro tipo de actuaciones dentro de lo que es nuestra cartera, pero, claro, no puedes hacer una atención directa porque es inviable.
En cambio, si tienes un ratio de uno por cada 25.000 aproximadamente, que es lo que tiene, por ejemplo, Galicia, lógicamente sí te lo puedes plantear, porque esos farmacéuticos pueden acercarse y están trabajando dentro de los centros de salud. Pero si te vas acercando a ese ratio, aunque no estemos ubicados físicamente ahí, pero sí puedes ir algunos días, como hacen los trabajadores sociales u otros profesionales, que no están todos los días en todos los centros, sino que van rotando, te permite una cercanía y hacer unas cosas que indudablemente repercuten en una mejor calidad de servicio, de las opciones y de todo el trabajo que podemos llevar a cabo. Y sin menoscabo de lo que puedan hacer y lo que están haciendo otros profesionales que ya están en Primaria.
Nosotros no venimos a quitar a nadie ni a ocupar el espacio de otros profesionales, sino a ocupar el nuestro propio. Es decir, vemos cosas que podemos hacer nosotros, que somos los candidatos o los profesionales capacitados para hacerlo. Sumamos a lo que ya están haciendo otros profesionales.
P. ¿Cómo se espera que sea esa integración de los farmacéuticos en los equipos que ya están establecidos de AP?
R. Nosotros la sensación que tenemos es que nos queda un camino para que se entienda bien lo que queremos hacer, y ya hay muchos sitios donde lo entienden a la perfección y están deseando que ocurra. Y no solo por nuestra parte, sino también por la de otros profesionales y colectivos. Entre otros, tenemos unos profesionales médicos y algunos profesionales de enfermería con los que tratamos y que dicen ‘qué bien si se incorporan, porque así podemos llegar a cosas que hoy nos cuesta mucho más llegar por muchos motivos y que esto puede ayudar’.
Por eso, nosotros como sociedad somos conscientes de que nos podemos encontrar con barreras. Son barreras de todo tipo, incluso entre nuestro colectivo. Hay farmacéuticos de Atención Primaria que llevan trabajando toda su vida de una manera y tú le vas a proponer que trabajen ahora de otra y que se muevan y que se desplacen. Eso está claro. Son gajes del oficio, como aquel que dice.
Nosotros la parte que nos toca de responder al ministerio sobre cómo nos queremos incorporar la tenemos clara. Y eso también nos permite hacer mejoras de lo que opinarían ante esa misma pregunta otros colectivos, como sobre todo enfermería y los profesionales médicos. Por ese motivo, nosotros en los próximos meses estamos trabajando, ya llevamos trabajando un tiempo, en hacer un posicionamiento con el que contemos con nuestra visión y con la visión de todos los profesionales con los que nos relacionamos. Hemos mantenido reuniones con todas las sociedades científicas, médicos de AP, de pediatría, de enfermería… para que ellos nos cuenten también cómo lo ven y cómo les gustaría que fuera esto, para hacerlo lo mejor posible.
La idea es tener un posicionamiento que recoja esas visiones. La nuestra, la de las sociedades científicas y también la de los pacientes. En los próximos meses también, en las próximas semanas, espero, la vamos a incorporar para que, por lo menos, plasmemos en un documento lo que nosotros opinamos al respecto y, además, cómo nos ven también los destinatarios de este servicio, tanto porque van a ser compañeros y también destinatarios, como los pacientes que son, al final, los destinatarios últimos de todo esto.
P. El proyecto de Ley de los Medicamentos incluye que serían los farmacéuticos de Atención Primaria los que liderarían los órganos de coordinación farmacoterapéutica, ¿cómo valoráis esta ley en este sentido?
R. Es positivo, todo lo que sea coordinar y favorecer la coordinación, tanto dentro como fuera del Sistema Nacional de Salud, porque no nos olvidemos que el paciente viene a que le den un servicio, pero luego sale de ahí y tiene otras profesiones que le siguen atendiendo, como la Farmacia Comunitaria.
Esto es un paso que creo que ya se está dando en diferentes sitios; determinados profesionales que lo ven como una necesidad, pero que esté articulado en un rango de ley es muy positivo.
Y, además, entendemos que es un acierto por la parte que nos toca. Porque en ese perfil nosotros podemos desencadenar muy bien esa función. Nosotros lo que le dijimos en nuestras alegaciones es que echábamos en falta que, en esos consejos de administración, en la composición que había, hubiera alguien de la dirección de esa zona básica de salud, o de esa dirección asistencial, o de esa OSI.
Luego va a quedar a manos de las comunidades autónomas rematar, pero eso también ayuda a que los equipos directivos sean conscientes de lo que allí se hable y los problemas que surjan, y que muera de éxito. Queremos que no se convierta en un brindis al sol. No tiene por qué ser así, si además en la norma ya se refleja eso, pues entendemos que sería dar un impulso definitivo a lo que pueden ser estos consejos.
Aunque no esté, yo creo que van a seguir siendo un éxito, es el camino, y además es un punto de encuentro entre los profesionales que me parece que es fundamental llevarlo a cabo, y que puede solucionar muchos problemas del día a día, mejorar mucho la comunicación, el entendimiento entre profesionales. Lo apoyamos y lo vemos como un acierto.
P. ¿Nos podría adelantar cómo van a funcionar esos consejos, cómo va a ser la labor durante las reuniones y qué papel va a tener la farmacia de AP?
R. Primero, cuando lo veamos en la ley, a ver cómo sale, pues ya estará mejor definido, y luego, después, indudablemente, el día a día es lo que va a marcar todo lo que hay. Pero bueno, yo creo que todas las cosas que tengan un impulso y que ese impulso esté bien organizado, bien ordenado, fomentará el que salga bien, y que además tenga un sentido y tenga una finalidad, y sobre todo que tenga una utilidad, que al final se convierta en un mejor servicio que se dé a los pacientes.
Todo esto, al final, cuando eche a andar, será el momento de tomar el pulso, y cuando tenga un poquito de experiencia para ver cómo están funcionando, y también analizar y decir, qué se puede mejorar, medirlo y echar un vistazo para ver si la forma en la que se está enfocando es correcta o qué resultados están obteniendo.
De momento vamos a conformarnos con que salga adelante la ley y que luego esto se ponga en marcha. Hasta ese momento, y cuando empiece a andar, seguramente nos vamos a encontrar con muchas experiencias que van a enriquecer y que van a decir, si está funcionando estupendamente, que no tiene por qué ser igual en todas partes, pero que seguramente pues va a haber un denominador común seguro y que vamos a aprender mucho de los que lo estén haciendo de una forma más rápida, más coordinada, pues que van a tener resultados seguramente de forma inmediata.
P. ¿Hay algún otro avance en estos grandes temas de los que estamos hablando y que se trataron en el congreso en cuanto a la formación, la homogeneidad o el proyecto de ley?
R. Sí, nosotros también aprovechamos para contar que en el proyecto de ley tenemos la sensación de que, cuando se llega a la parte donde se describe las funciones del farmacéutico de Atención Primaria, al legislador se le acabaron las ganas de escribir. Cosas que ya estaban descritas en la normativa actual parece que estaban resumidas, que algunas desaparecen algunas, y si lo que queremos es tener una ley que establezca las funciones del farmacéutico de AP para las próximas décadas, que, por lo menos, entre las bases, echamos en falta muchas cosas.
También echamos en falta las mismas cosas que tenía la orden anterior, insistir mucho más en las revisiones estructurales de los tratamientos, la conciliación, todo lo que podamos seguir haciendo en cuanto a hacer el análisis de cómo se están utilizando los medicamentos y sacar conclusiones de ello, que son muy importantes… Queremos que venga reflejado ahí y que nos dé autonomía a la hora de poder hacer bien nuestros trabajos.
Es decir, cuando estamos luchando por la seguridad del paciente y vemos cosas que son un problema de seguridad que puede ser inminente y claro y además grave para, que tengamos recogida en la norma, con rango de ley, la posibilidad de modificar, de renovar tratamientos, de adaptarlos, de cambiarlos, basándonos en protocolos o lo que se quiera. Venimos de la pandemia, cuando una máquina ha hecho revisiones de los tratamientos, en algunos casos con resultados desastrosos, lo que pasa es que no se les ha dado mucha publicidad porque había que hacerlo. Pero esos sistemas informáticos no estaban diseñados para hacer ese tipo de cosas.
Y ahí hemos tenido que estar los farmacéuticos de Atención Primaria: horas y horas y horas revisando cosas porque eran auténticas barbaridades que podían poner en riesgo la seguridad de los pacientes, sobre todo cuando eran pautas raras, pautas no comunes, pautas que el sistema interpretaba a su manera. Entonces, si una máquina puede hacer una revisión, ¿un farmacéutico de Primaria no puede hacerla?
Tenemos que avanzar, que ir un poco más allá y ser coherentes con nuestra capacidad y con lo que realmente podemos aportar, sobre todo porque estamos hablando de mejorar la eficiencia, de eliminar cargas burocráticas. Ahora tenemos en algunas comunidades autónomas la posibilidad de hacer la prescripción no firmante.
Estamos hablando de ese tipo de cosas y de evitar que un paciente, para una renovación, que es un trámite burocrático, de una receta, tenga que volver a pedir una cita en la consulta del médico, perder su tiempo y el de un profesional del SNS, que está saturado. Yo creo que esto, en cuanto a eficiencia, se le puede dar una vuelta y pensamos que esa reivindicación ayudaría mucho a mejorarla. Estamos en un momento muy bueno para abrir estos debates, ponerlos encima de la mesa e intentar que se tomen decisiones al respecto.