El Ministerio de Sanidad ha puesto sobre la mesa la posibilidad de incorporar los nuevos fármacos inyectables de larga duración para la prevención del VIH, una herramienta emergente que podría ampliar las opciones disponibles para las personas que no pueden o no desean utilizar la profilaxis oral. Así lo anunció la ministra de Sanidad, Mónica García, durante la presentación de la campaña 2025 'VIVA LA VIHDA', celebrada con motivo del Día Mundial del Sida. La ministra abrió el acto recordando la importancia de esta cita anual y agradeciendo a las entidades asistentes: "es el tercer año y esperemos que sean muchas más".
Durante su intervención, García destacó la expansión de la profilaxis preexposición (PrEP), que desde 2019 ha beneficiado ya a unas 40.000 personas. La ministra defendió su impacto como herramienta preventiva y como puerta de entrada al diagnóstico precoz: para poder acceder a la PrEP es obligatorio realizarse una prueba de VIH, lo que ha permitido que "miles de personas, decenas de miles, se hagan una prueba por primera vez". En paralelo, anunció avances para ampliar su acceso: "estamos trabajando para seguir impulsando todos esos cambios necesarios para que la PrEP pueda estar también disponible en las farmacias comunitarias".
Fue en este contexto donde desveló uno de los anuncios clave de la jornada: el Ministerio está "estudiando la incorporación de fármacos inyectables de larga duración para todas aquellas personas que no pueden o no quieren beneficiarse de esa PrEP oral". Esta posible incorporación supondría un giro relevante en las estrategias preventivas, al ofrecer una alternativa eficaz para quienes presentan dificultades de adherencia o prefieren modalidades no diarias de protección.
A nivel internacional, García alertó sobre retrocesos preocupantes en la financiación global del VIH y en las políticas de salud pública en diversos países. Mencionó explícitamente los casos de Argentina y Estados Unidos: frente a estos movimientos, proclamó que "no vamos a dar ni un solo paso atrás" y reafirmó el compromiso de España con el multilateralismo, la salud global y la defensa de los derechos de las personas con VIH.
También, García reivindicó la mirada larga del sistema sanitario frente al VIH, combinando memoria, acción presente y compromiso futuro. Recordó que este día obliga a volver la vista atrás hacia las miles de personas fallecidas, pero también a reforzar el compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible: "miramos el pasado… pero también miramos el presente y como no, siempre estamos mirando al futuro", señaló. Este año, la campaña se articula en torno al lema Viva la vida, un mensaje que "lleva V y H metido dentro de la vida", simbolizando la centralidad de la respuesta frente al virus.
La ministra subrayó que el avance científico ha sido notable, pero las brechas persisten. En 2024 se notificaron en España 3.340 nuevos diagnósticos de VIH, una cifra similar a la de años previos y marcada por un dato preocupante: alrededor de la mitad de ellos fueron diagnósticos tardíos. Aunque la tendencia es descendente desde 2019, García admitió que "este ritmo de descenso no es todo lo rápido que quisiéramos", lo que obliga a intensificar esfuerzos en prevención, cribado y tratamiento.
El discurso incorporó también un mensaje político directo frente a discursos estigmatizantes. La ministra denunció que sectores de la ultraderecha, tanto fuera como dentro de España, están actuando como "enemiga de la salud pública". Ante ello, defendió una respuesta firme basada en derechos: "frente al odio, frente a la ignorancia, respondemos con igualdad… respondemos con más salud pública".
García agradeció la presencia de organizaciones civiles, científicas y culturales, incluyendo de forma especial a Cesida, al Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, a sociedades científicas y a instituciones implicadas en la lucha contra el estigma. Recordó que 2025 es un año clave, marcado por la evaluación intermedia de la estrategia mundial de Onusida, un momento en el que conviven "avances científicos absolutamente extraordinarios" con un contexto político complejo que puede poner en riesgo lo alcanzado.
La ministra cerró el acto con un mensaje de compromiso inequívoco con la eliminación del sida como problema de salud pública en 2030. Recordó que esta meta es al mismo tiempo técnica y política, y que defenderla exige "comprometerse con los derechos de todas las personas, con la justicia social y con la sanidad pública". Antes de despedirse, reafirmó la voluntad del Gobierno: "Con este convencimiento de que todos los cambios son posibles… os quiero trasladar el compromiso nuevamente de este ministerio en la respuesta frente al VIH y frente al SIDA".