El papel más social de la Farmacia: cuando la cruz verde es un salvavidas para los más vulnerables

La capilaridad de las oficinas de Farmacia y su presencia en todos los barrios y municipios de España las convierte en un “elemento clave” a la hora de ayudar a las víctimas de violencia de género y participar en los dispositivos de desaparecidos

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La farmacia no es solo un punto de atención sanitaria, es, además, un refugio para las personas más vulnerables de la sociedad. La cercanía y la capilaridad de las más de 22.000 farmacias que hay por toda España hacen que sean el lugar idóneo para ayudar a aquellas personas que acuden con un problema que desborda la salud. Los farmacéuticos, que se encargan del servicio público mejor valorado por los españoles, ejercen una labor que excede la sanitaria para llegar a lo social, a la escucha de la persona que entra en su oficina con un problema que, en ocasiones, no tiene nada que ver con un malestar físico.

Farmacias contra la violencia de género

En esta línea, a finales de año el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) presentó, de forma conjunta con los ministerios de Sanidad e Igualdad y la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, la actualización del protocolo de actuación de las farmacias en favor de las mujeres víctimas de esta lacra social. El objetivo de esta iniciativa es dotar a los profesionales de las herramientas necesarias para detectar situaciones de riesgo y derivar, de forma profesional, a las víctimas que acuden a la farmacia hacia los recursos especializados.

Jesús Aguilar, presidente del Consejo General, destacó durante dicha presentación que alrededor de 14.000 farmacias ya actúan como dique contra la violencia machista al ser puntos violeta. El protocolo, amplió Aguilar, “refleja el inquebrantable compromiso de la profesión farmacéutica para combatir la violencia contra las mujeres desde la sensibilización, la profesionalización y la empatía, porque escuchar también salva vidas”.

Por su parte, Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General, manifestó que la Farmacia “no quiere ponerse de perfil ante el gravísimo problema social que representa la violencia de género y que tiene enormes consecuencias sobre la salud física y mental de quienes la sufren. Las víctimas tendrán siempre en la farmacia un espacio seguro al que acudir y donde recibir orientación sobre el recurso sanitario, social, jurídico o policial al que acudir en cada caso”.

Herramientas para la detección

De acuerdo con la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, dependiente del Ministerio de Interior, “en el documento se reconoce a la farmacia como un espacio de proximidad, confianza y seguridad desde el que se pueden ofrecer una primera escucha y una atención integral, siempre respetando la voluntad y los tiempos de cada mujer”.

El proyecto surge de la colaboración entre la Delegación y el Consejo General, fruto de la cual se elaboró el primer protocolo en 2021, “que ahora hemos actualizado para adaptarlo a los cambios sociales, a las nuevas manifestaciones de la violencia contra las mujeres y a una mayor conciencia colectiva sobre este problema”.

Este recoge, entre otras medidas, pautas claras de actuación ante distintos escenarios con los que puede encontrarse el farmacéutico, criterios para la detección de indicadores de riesgo, orientaciones sobre cómo comunicarse con la víctima de forma segura y respetuosa, y una guía actualizada de recursos disponibles en los ámbitos estatal y autonómico.

Además, pone el foco en la formación continuada de los profesionales, en dar visibilidad a situaciones de especial vulnerabilidad y “en la protección tanto de las víctimas como de los propios profesionales, en línea con las medidas recogidas en el actual Pacto de Estado contra la Violencia de Género”.

En este sentido, con esta iniciativa se acompaña a los farmacéuticos “en una tarea especialmente compleja: la detección de la violencia, ofreciendo orientación sobre cómo identificar señales de alarma, cómo generar un espacio de confianza y cómo actuar sin juzgar ni presionar a la mujer.”.

De esta forma, en caso de que un farmacéutico se encuentre con una paciente en esta situación, destacan desde la Delegación, lo primero que ha de hacer es ofrecer una atención empática, respetuosa y confidencial: “Escuchar sin juzgar, transmitir que no está sola y facilitar información clara sobre los recursos disponibles. Si la mujer no desea ser derivada, su decisión debe respetarse, manteniendo siempre la farmacia como un espacio de apoyo. En situaciones de riesgo o desprotección, el protocolo contempla la posibilidad de activar los mecanismos de aviso correspondientes, el llamado Protocolo Cero, que les permite avisar de forma anónima a las FFCCSE, siempre priorizando la seguridad de la víctima”.

Las farmacias como punto violeta

La Delegación señala que se eligió a las farmacias comunitarias como aliado porque son uno de los servicios más cercanos y accesibles para la ciudadanía. “Gracias a esta red, el 99% de la población dispone de una farmacia en su lugar de residencia, lo que convierte a estos establecimientos en una auténtica puerta de entrada al sistema sanitario y al farmacéutico en un profesional con el que mantienen una relación de confianza diaria..

Asimismo, en el mundo rural las farmacias son, en muchas ocasiones, el único punto sanitario permanente, y es precisamente en este medio donde el acceso a recursos especializados es más limitado, por lo que la farmacia “adquiere un papel aún más relevante”. Como exponen desde la Delegación, “este protocolo también permite que las mujeres del ámbito rural encuentren en su farmacia un punto cercano, discreto y de confianza desde el que recibir información, apoyo y orientación, reduciendo las barreras geográficas y sociales”.

Y lo mismo con las mujeres en situación de mayor vulnerabilidad, a las que el protocolo presta “especial atención”, indican desde la Delegación. Por ejemplo, mujeres con discapacidad, migrantes con barreras idiomáticas o administrativas, mujeres mayores, embarazadas, en situación de exclusión social o víctimas de violencia sexual. El documento “reconoce las dificultades añadidas que enfrentan para identificar la violencia y tomar decisiones, y ofrece pautas específicas para una atención más sensible, adaptada y respetuosa con sus circunstancias”.

Ayuda a personas desaparecidas

Otro ámbito en el que las farmacias pueden mostrar la labor social indispensable que realizan es en el de las desapariciones. En 2024 se registraron 26.345 denuncias correspondientes a 16.147 personas desaparecidas, lo que supone un incremento del 6% respecto el año anterior, según datos del Sistema Informático de Personas Desaparecidas y Restos Humanos sin identificar (PDyRH) de la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior. Detrás de cada persona que desaparece hay una historia y una familia que sufre por la incertidumbre de no saber si volverá a ver a su ser querido.

Por ello, el CGCOF ha elaborado, con la colaboración del Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES), el “Protocolo general de cooperación de la Farmacia Comunitaria y CNDES en materia de prevención y localización de personas desaparecidas”. La implantación del protocolo comenzó en diciembre en Zamora, y se ha ampliado recientemente a Murcia. Cuando concluya la fase piloto en estas dos provincias, se prevé que se extienda a todas las farmacias españolas.

María Teresa Ares, presidenta del COF de Zamora, explica que el protocolo forma parte del II Plan estratégico en materia de personas desaparecidas (2025-2028) del Ministerio del Interior, “que promueve una acción integral y coordinada frente a las desapariciones y que cuenta con la fortaleza de las farmacias como puntos de apoyo y de referencia en la construcción de comunidades más seguras y coordinadas y se enmarca a su vez en la estrategia social de la profesión farmacéutica, reafirmando el compromiso de los farmacéuticos como profesionales sanitarios al servicio de la sociedad”.

La iniciativa incluye dos vías de colaboración de las farmacias con las FFCCSE. La primera es la prevención de la desaparición de personas y apoyo a las familias; la segunda, la búsqueda de personas desaparecidas.

Ares sitúa el origen de este plan en una asamblea de presidentes farmacéuticos que se celebró en Madrid en diciembre de 2023, en la sede del Consejo General. “En ese escenario, el CNDES expuso un marco general dentro del Plan Mayor Seguridad, dirigido a la prevención y mejora de la seguridad de las personas mayores y de aquellas otras, mayores o menores, en situación de vulnerabilidad. Posteriormente en marzo de 2024 en las III Jornadas sobre desapariciones involuntarias de personas en el medio rural organizadas por la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora, expuse en una ponencia lo que pensaba que la farmacia podía aportar”, amplía.

La presidenta reivindicó que la farmacia comunitaria es un espacio abierto 24 horas, siete días a la semana, cercano, accesible y de confianza, que forma parte de una red muy amplia que se distribuye por toda España, “incluso en los lugares más afectados por la asimetría poblacional”. Incluso siendo el “epicentro del medicamento”, parte de la vocación de servicio a la sociedad pasa por la “implicación, por detectar señales, signos, ser un radar, por ejemplo, ante un deterioro cognitivo, cambio de hábitos higiénicos, patología mental, violencia intrafamiliar o de género, pacientes que no retiran medicación cuando les corresponde, que hace tiempo que no vemos”. Esto cobra especial relevancia en el mundo rural, porque las personas “que viven en los pueblos de Zamora suelen ser de edad avanzada, viven en núcleos muy aislados, pueblos en los que, en la mayoría, no hay tienda, bar, comercio, entidad bancaria, centro de salud, colegio… pero sí hay farmacia”.

El CNDES vislumbró el gran valor de la farmacia y lo tradujo en oportunidad para poder realizar con los farmacéuticos, profesionales cualificados y motivados, acciones conjuntas en materia de prevención en el ámbito de las desapariciones. ”Han sido meses de intenso trabajo entre el CNDES, el CGCOF y el Colegio de Farmacéuticos de Zamora para que el protocolo viera la luz”.

Por su parte, Marcial Bravo, jefe de servicio del CNDES, señala que “hace años en todas las poblaciones de España, normalmente había un maestro (colegio), un sacerdote, una oficina de correos, un médico, un cuartel de la Guardia Civil y una farmacia. Hoy en día solo se mantiene la red capilar de las farmacias que cubre prácticamente todo el territorio español”.

Las herramientas del protocolo

A través de esta iniciativa “las farmacias van a estar formadas en los indicadores de riesgo de desaparición y a los que el farmacéutico tiene que prestar especial atención para poder realizar una identificación temprana”. Se trata de factores personales y de autonomía, factores sociales y familiares y los síntomas susceptibles de detección a través de la práctica farmacéutica, “tanto físicos y psicológicos como conductuales, manteniendo una actitud proactiva, observadora y empática”, subraya Ares.

El objetivo es que “todos los eslabones de esta cadena pasemos del verbo ‘oír’ al verbo ‘escuchar’. Y esa escucha “pase por el tamiz del corazón y nos lleve a la acción, cada uno en su campo, para aminorar esta realidad de las desapariciones”, subraya Ares. El jefe de servicio subraya que una desaparición no solo es una tragedia para la persona que desaparece, sino también “para toda su familia”, por lo que se intenta paliar la “incertidumbre y angustia” que les genera esa falta de información sobre su ser querido.

Bravo añade que “no hay que olvidar que el farmacéutico es la cara amable y la persona de confianza de los ciudadanos, a él se dirigen de forma voluntaria y con el convencimiento de que van a recibir una ayuda imprescindible para su restablecimiento. El farmacéutico conoce perfectamente a todos sus vecinos, sus problemas y, sobre todo, las necesidades médicas que puede tener”..

La importancia de la cercanía del farmacéutico

Si una persona ha desaparecido y ha sido la farmacia la que lo ha detectado, por ejemplo, porque un paciente habitual ha dejado de acudir de forma inesperada o algún familiar o vecino informa de su desaparición, el farmacéutico deberá contactar con las FFCCSE lo antes posible. “Proporcionará toda la información necesaria, en colaboración con el entorno del desaparecido, para denunciar la desaparición e iniciar el proceso de búsqueda”, señala la presidenta zamorana.

Si la farmacia, por otra parte, recibe una alerta sobre una desaparición en la zona, las FFCCSE pueden solicitar la colaboración de los farmacéuticos para difundir información sobre la persona.

“Desde la farmacia siempre habrá una actitud vigilante por si alguien puede aportar información relevante, y si recibe información útil la pondrá en conocimiento del responsable policial competente”, añade.

Para reconocer a una persona desparecida, Bravo asevera que los ciudadanos pueden cerciorarse de su situación cuando en las alertas oficiales que se generan desde el Centro Nacional de Personas Desaparecidas del Ministerio del Interior están siendo difundidas. “Estos carteles de alerta cuentan con un código QR que permite con su lectura llevarle al ciudadano a la página web del CNDES, donde puede comprobar que la desaparición es real y actual. Dicha cartelería oficial protege el derecho al olvido y garantiza el borrado de la huella digital”. comenta.

La labor social de la Farmacia Comunitaria

La Farmacia Comunitaria, como apunta Ares, es uno de los recursos “más valiosos para proteger y acompañar a los colectivos vulnerables por su accesibilidad, cercanía, capilaridad y contacto diario con la población”. Su aportación a la hora de colaborar a construir una sociedad mejor es “un orgullo colectivo para una profesión imbricada en la vocación de servicio que ahora tiene la sensación de estar abriendo camino, de ser pioneros en un ámbito tan sensible como las desapariciones”.

Como conclusión, Bravo ensalza la labora de la Farmacia Comunitaria también en este ámbito, en el de la ayuda a los más vulnerables, porque la Cruz Verde representa mucho más que un punto donde se dispensan medicamentos: “Estamos convencidos de que esta iniciativa salvará muchas vidas y, especialmente, avanzaremos en la atención de uno de los colectivos más vulnerables y que preocupan a nuestra sociedad como son nuestros mayores”.


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