La FIP pide la protección de los sanitarios en zonas de conflicto

Catherine Duggan, directora ejecutiva, es la firmante principal de un texto en el que se hace un llamamiento a la protección de todos los profesionales de la salud

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La Alianza Mundial de Profesiones de la Salud (WHPA, por sus siglas en inglés), de la que forma parte la Federación Farmacéutica Internacional (FIP), ha emitido un comunicado en el que alerta de una “preocupante y sostenida escalada de violencia, intimidación y persecución contra los profesionales de la salud en múltiples regiones del mundo, una tendencia que se ha intensificado desde la pandemia de COVID-19 y que ahora amenaza la seguridad de quienes prestan asistencia tanto en entornos de conflicto como en situaciones de disturbios civiles”.

De acuerdo con la denuncia de la alianza, determinados informes de varios países ponen de manifiesto ataques contra los profesionales sanitarios, entre los que se incluye el uso indebido de las instalaciones sanitarias, “ya sea en situaciones de conflicto armado o durante protestas civiles. Los profesionales sanitarios de Siria, Sudán, Irán, Ucrania y Gaza, entre otros, se enfrentan a violencia, arrestos, detenciones y acoso simplemente por tratar a pacientes y cumplir con sus obligaciones éticas”.

Por otra parte, Catherine Duggan, presidenta de la alianza y directora ejecutiva de la FIP, firmó, en nombre de los miembros de WHPA, una carta abierta en la que se urge a garantizar la protección a los profesionales sanitarios en todas las zonas en conflicto. Los firmantes de la misiva “nos unimos para expresar nuestra grave preocupación y nuestra firme condena de la escalada de violencia dirigida contra los centros y el personal sanitarios en diversas regiones del mundo. En las zonas de conflicto, aunque los profesionales sanitarios puedan encontrarse prestando asistencia a personas afectadas de bandos opuestos, nuestro compromiso sigue siendo con nuestros pacientes: los enfermos, los heridos y los que se encuentran en situación de extrema necesidad”.

En el texto se incide en que los profesionales, “defensores de la cobertura sanitaria universal con independencia de afiliaciones o creencias políticas, abogamos firmemente por el respeto absoluto de la neutralidad en la prestación de asistencia sanitaria. Salvaguardar los centros y el personal sanitarios de cualquier daño no es sólo un imperativo moral, sino una obligación legal consagrada en el derecho internacional humanitario.”

Cualquier uso indebido de las instalaciones sanitarias y las ambulancias con fines militares, continúa Duggan, está prohibido “y es totalmente inaceptable. Colocar los centros y el personal sanitarios en la línea de fuego durante los conflictos no sólo es inaceptable, sino también injustificable. Los hospitales, las ambulancias y el personal sanitario nunca deben ser un objetivo. Recordemos que los profesionales sanitarios nos dedicamos a tratar a los heridos y enfermos sin prejuicios y con absoluta neutralidad. Estamos obligados por nuestros códigos deontológicos a hacerlo, a pesar de los riesgos para nuestra seguridad personal”. Este deber humanitario “fundamental exige un mínimo de respeto, honestidad y paz. De ahí que pidamos a todas las partes implicadas en conflictos que respeten incondicionalmente todos los aspectos del derecho humanitario”, concluye.

WHPA ejemplifica con Irán, donde los recientes disturbios populares han provocado “riesgos para los sanitarios mientras intentan prestar una atención imparcial. En las zonas de conflicto y de disturbios civiles, los hospitales y las clínicas han sido dañados, saqueados o militarizados, y el personal médico ha sido objeto de ataques dentro de las instalaciones sanitarias”.

Howard Catton, presidente de la alianza, quiso expresar su preocupación por la escalada de amenazas a las que se enfrentan los profesionales sanitarios en todo el mundo: “Los profesionales sanitarios nunca deben convertirse en objetivos. Su única misión es atender a los enfermos y heridos, guiándose por principios éticos y normas profesionales. Los profesionales sanitarios se ven obligados a actuar en una situación imposible, en la que prestar una atención ética puede acarrearles el arresto, la violencia o incluso algo peor. Cuando se persigue a quienes prestan asistencia por hacer su trabajo, se socavan los cimientos mismos de los sistemas de salud y se niega a poblaciones enteras el acceso a servicios que salvan vidas”.

De esta forma, la asociación mundial destaca que los sanitarios tienen tanto el derecho como el deber de prestar asistencia, “sin discriminación y sin interferencias de las autoridades estatales o los grupos armados. El derecho internacional humanitario y las normas de derechos humanos son inequívocos en cuanto a la protección de la neutralidad de la práctica médica y la inviolabilidad de las instalaciones sanitarias. Sin embargo, estos principios se están violando sistemáticamente, con consecuencias devastadoras tanto para los trabajadores sanitarios como para las comunidades a las que prestan servicio”.

Por tanto, la alianza hace un llamamiento a todas las partes implicadas en conflictos y a los gobiernos para que “liberen de forma inmediata e incondicional a los trabajadores sanitarios detenidos únicamente por cumplir con sus responsabilidades profesionales y garanticen condiciones de trabajo seguras para el personal sanitario”.

Agresiones a farmacéuticos

No hace falta irse a zonas de conflicto para detectar agresiones a profesionales sanitarios, farmacéuticos en este caso. Sin salir de España, los casos de ataques en farmacias se siguen produciendo y, de acuerdo con las últimas cifras disponibles en el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, facilitadas a este periódico por Rita de la Plaza, tesorera y responsable de Estrategia Social del CGCOF, en los diez primeros meses de 2025 se han registrado 53 agresiones a farmacéuticos, “y se ven algunas tendencias”. Por ejemplo, la inmensa mayoría de los casos, el 98,11%, en concreto, se ha producido en el ámbito comunitario. No obstante, se han notificado dos casos en Farmacia Hospitalaria y de Atención Primaria.

Por otra parte, los datos del Consejo General confirman que casi el 68% de las víctimas eran mujeres y el 75,47% de los agresores, hombres; “más de la mitad de ellos, conocidos por los profesionales farmacéuticos”. Y, por tipo de agresión, la que predomina es la verbal, con más del 92% de los casos, que especialmente son amenazas. Sin embargo, Rita de la Plaza destaca que “quizás lo más preocupante, es que el 77,36% de las víctimas ya habían sufrido agresiones antes”. Así, destaca el Observatorio de Agresiones a Farmacéuticos como una herramienta “esencial” para registrar, analizar, visibilizar y contribuir a frenar este problema.

De la Plaza explica, así, que el hecho “es que las agresiones a los profesionales de la salud son una preocupante realidad y los farmacéuticos no somos una excepción. Ahora, para poder atajar este problema es imprescindible continuar denunciándolo y sensibilizando para erradicarlo”.


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