En el marco de Infarma 2026, la ponencia “El Boom de los GLP-1: cómo el farmacéutico puede asegurar un acompañamiento integral” puso de relieve el creciente impacto de los agonistas del receptor GLP-1, fármacos que han pasado de ser tratamientos para la diabetes tipo 2 a convertirse en una herramienta central en la pérdida de peso y el manejo metabólico de pacientes con sobrepeso u obesidad.
La sesión, liderada por Almudena Conesa Celdrán, farmacéutica comunitaria y nutricionista titular de Farmàcia Conesa en Sabadell, y José Luis Conde, licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid y técnico superior en dietética, han explicado de forma muy detallada cómo la farmacia comunitaria puede convertirse en un espacio clave para garantizar un acompañamiento integral, combinando educación, seguimiento nutricional y orientación sobre el uso seguro de estos medicamentos.
Conesa ha abierto su intervención destacando que este fenómeno abre una puerta más amplia que la simple dispensación. Ha señalado que el auge de los GLP-1 permite ofrecer a los pacientes una ayuda que incluye nutrición y suplementación, especialmente para quienes necesitan apoyo adicional para mantener un peso saludable y prevenir los efectos negativos de la pérdida de masa muscular.
La farmacéutica ha destacado la magnitud del reto que representa la obesidad en la actualidad, señalando que solo 37 de cada 100 hombres mantienen un peso normopeso, mientras que más de la mitad presentan sobrepeso u obesidad, y que entre las mujeres la proporción es ligeramente mejor, con 41 de cada 100 en normopeso. Sin embargo, Conesa ha subrayado que, a pesar de que los datos muestran una mayor prevalencia de obesidad entre los hombres, son las mujeres quienes más recurren a estos tratamientos: “Las mujeres, por presiones sociales, siempre han sido más propensas han hacer cualquier sacrificio para adelgazar”.
Ha comentado que muchas pacientes llegan motivadas por la presión estética y la influencia de las redes sociales, buscando resultados rápidos, y que esta tendencia tiene un marcado sesgo de género, con mujeres liderando la demanda, incluidas aquellas con menopausia o problemas digestivos: "Tampoco esta mal poner sobre la mesa el debate de que personas clínicamete sanas decidan medicarse con este tipo de fármacos".
“Muchos pacientes llegan pensando que la inyección es la panacea y no saben que deben adaptar su dieta para que el tratamiento sea realmente efectivo”
Ha explicado que estos medicamentos han ampliado su campo de acción más allá de la diabetes tipo 2 gracias a su impacto en la reducción del apetito y del peso corporal. Conesa ha destacado que entre los principales representantes de esta familia se encuentran la liraglutida, la semaglutida y la tirzepatida y ha subrayado que su popularidad también está impulsada por factores sociales y culturales.
Sobre cómo actúan los GLP-1, Conesa ha explicado que son hormonas incretinas de origen intestinal que estimulan la secreción de insulina en el páncreas cuando se ingiere glucosa y que, junto al péptido insulinotrópico dependiente de glucosa, GIP, regulan el metabolismo energético.
Ha señalado que estas hormonas naturales son degradadas rápidamente por la enzima DPP-4, pero los agonistas las imitan y amplifican sus efectos, actuando sobre el sistema nervioso central para aumentar la saciedad, retrasando el vaciado gástrico y mejorando la regulación glucémica. Conesa ha advertido que no todos los efectos son beneficiosos y que los pacientes pueden experimentar estreñimiento prolongado, acidez o alteraciones digestivas.
La farmacéutica ha resaltado la necesidad de un acompañamiento nutricional y educativo, ya que muchos pacientes llegan con expectativas poco realistas. Ha comentado que reduciendo el apetito no necesariamente se mejora la calidad de la alimentación y que, sin orientación, hasta un 30%-40% del peso perdido puede corresponder a masa muscular.
“Muchos pacientes llegan pensando que la inyección es la panacea y no saben que deben adaptar su dieta para que el tratamiento sea realmente efectivo”, ha señalado. En este sentido, ha destacado que el farmacéutico juega un papel clave como educador, orientando sobre alimentación equilibrada, lectura de etiquetas, actividad física y seguimiento de indicadores como peso, índice de masa corporal y perímetro de cintura, además de establecer recordatorios para revisiones periódicas.
Acompañamiento del fármaco
Por su parte, Conde ha profundizado en la importancia de integrar el fármaco con un acompañamiento completo. Ha explicado que por sí solo el tratamiento puede ser limitado o incluso perjudicial si no se combina con recomendaciones generales, nutrición y actividad física. “El fármaco es un parche; si no se acompaña, los resultados pueden ser escasos y el riesgo de pérdida de masa muscular es alto”, ha afirmado.
Asimismo, ha subrayado que no todos los pacientes son candidatos ideales y que se deben evaluar los hábitos alimentarios y los posibles problemas durante el tratamiento. Entre los signos de alerta ha destacado la pérdida rápida de peso, la disminución de fuerza, la pérdida significativa de masa muscular y la intolerancia digestiva severa.
“No sustituye la dieta, sino que acompaña al paciente para minimizar la pérdida de masa magra y mejorar la adherencia al tratamiento”
Conde también ha hecho hincapié en la suplementación nutricional, señalando la importancia de asegurar un aporte adecuado de proteínas de alta calidad, aminoácidos esenciales, minerales y vitaminas, incluyendo vitaminas del grupo B y liposolubles. Ha destacado el suplemento ProtiAdvance como ejemplo de apoyo nutricional diseñado para pacientes en tratamiento con GLP-1, combinando proteínas de digestión rápida y lenta, aminoácidos ramificados, seis minerales y 13 vitaminas. “No sustituye la dieta, sino que acompaña al paciente para minimizar la pérdida de masa magra y mejorar la adherencia al tratamiento”, ha explicado.
Además, ha insistido en la necesidad de un seguimiento constante: conocer si el médico ha pautado una dieta específica, si el paciente sigue un plan nutricional, si comprende los efectos secundarios sobre la masa muscular, la importancia de proteínas y micronutrientes, y el riesgo de efecto rebote tras finalizar el tratamiento. Según estudios recientes, tras un año y medio de interrupción del fármaco muchos pacientes recuperan el peso inicial y a los dos años incluso pueden superar su peso anterior.
Al cierre de la ponencia, ambos coincidieron en que la farmacia comunitaria tiene un papel fundamental para garantizar que los pacientes reciban un acompañamiento integral. “El farmacéutico desempeña un rol clave como informador y educador, asegurando el uso correcto, seguro y efectivo de los GLP-1, acompañando al paciente en aspectos nutricionales, metabólicos y de seguimiento diario. La farmacia comunitaria se consolida como un espacio estratégico para mejorar la vida de los pacientes, ofrecer educación y orientación, y aumentar el valor sanitario y profesional de nuestra labor”, han concluido los expertos.