En el marco del Infarma Madrid 2026, la farmacia comunitaria ha reforzado su posicionamiento como agente sanitario clave tras la presentación del informe El valor social de la red de farmacias, elaborado por la Fundación Weber. Se trata de la primera edición de un estudio que cuantifica, con base científica, el impacto clínico, social y económico de una red que supera las 22.000 oficinas de farmacia en España.
El documento fue presentado en un acto que contó con la participación de Vicente Vallés, director de Informativos de Antena 3; Álvaro Hidalgo, presidente de la Fundación Weber, y Francisco J. Fernández, director general del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), quienes coincidieron en la necesidad de medir y visibilizar el valor real de la farmacia comunitaria dentro del sistema sanitario.
Hidalgo defendió el carácter "necesario" del informe, destacando que se trata de un análisis sustentado en evidencia científica —basado en revisión de literatura hasta diciembre de 2025— y con una triple perspectiva: clínica, social y económica. Entre sus principales conclusiones, el estudio subraya el papel de la farmacia en el seguimiento de pacientes crónicos y en la mejora de la adherencia terapéutica, aspectos especialmente relevantes en el contexto actual de envejecimiento y aumento de la cronicidad.
A partir de este diagnóstico, el informe formula diez recomendaciones estratégicas que apuntan a una evolución del modelo de farmacia comunitaria hacia una mayor integración, profesionalización y orientación a resultados en salud.
Continuidad de cuidados
En primer lugar, el informe destaca la integración funcional en los circuitos asistenciales. Propone avanzar hacia una integración sistemática de la farmacia comunitaria en el sistema sanitario, consolidando modelos de colaboración estables con atención primaria y otros profesionales sanitarios, y superando la fragmentación actual.
En segundo lugar, aborda la coordinación entre farmacia comunitaria y hospitalaria. El informe subraya la necesidad de reforzar esta coordinación, especialmente en procesos clínicos complejos. Las transiciones asistenciales, como el alta hospitalaria, constituyen momentos críticos en los que la intervención farmacéutica puede reducir riesgos y mejorar resultados en salud.
En tercer lugar, se centra en la priorización de servicios con mayor impacto clínico y económico. El informe recomienda orientar los servicios farmacéuticos hacia aquellos ámbitos donde exista mayor evidencia de impacto en resultados en salud y eficiencia, con especial atención a la reducción de hospitalizaciones, urgencias y eventos de alto coste.
En cuarto lugar, pone el foco en la necesidad de avanzar hacia modelos de prestación estables y evaluables. Uno de los retos identificados es superar el carácter experimental de muchas iniciativas. El documento aboga por modelos estructurados, estables y con capacidad de evaluación que permitan escalar servicios con impacto real en la población.
La farmacia como infraestructura sanitaria
En quinto lugar, el informe destaca el aprovechamiento de la red como recurso asistencial. La capilaridad de la farmacia comunitaria la convierte en una infraestructura sanitaria de proximidad especialmente relevante en entornos rurales o con menor disponibilidad de recursos asistenciales.
En sexto lugar, el estudio incide en la orientación de los servicios hacia pacientes con mayor complejidad clínica. Se plantea centrar la actuación en pacientes crónicos y polimedicados, donde la intervención farmacéutica puede aportar un mayor valor en términos de resultados en salud.
En séptimo lugar, se aborda la necesidad de formación alineada con estándares internacionales. El informe destaca la importancia de impulsar la formación de los farmacéuticos comunitarios conforme a estándares internacionales, garantizando la calidad y la evaluación de los servicios prestados.
En octavo lugar, se pone el acento en el refuerzo de la formación clínica especializada. En línea con lo anterior, se propone fortalecer la formación en áreas terapéuticas de alta carga asistencial o complejidad, en las que exista evidencia de beneficio derivado de la actuación farmacéutica.
Investigación y evaluación econcómica
En noveno lugar, el informe destaca el impulso a la investigación y a la evaluación económica. Se insiste en la necesidad de promover la generación, publicación y difusión sistemática de evidencia sobre los servicios farmacéuticos, incluyendo evaluaciones económicas comparativas que permitan medir su impacto frente a otras alternativas.
Finalmente, en décimo lugar, se plantea la integración de las actividades de prevención y detección precoz en las estrategias de salud pública. El informe recomienda incorporar progresivamente estas actuaciones desarrolladas desde la farmacia comunitaria como complemento a otros niveles asistenciales.
En conjunto, el informe dibuja una hoja de ruta clara: evolucionar desde un modelo centrado en la dispensación hacia uno orientado a servicios asistenciales integrados, evaluables y basados en evidencia. Un cambio que, según sus autores, no solo reforzaría el papel de la farmacia comunitaria, sino que contribuiría a la sostenibilidad y eficiencia del sistema sanitario en su conjunto.