«Tres de cada cuatro hogares depositan los residuos de medicamentos y sus envases en el Punto SIGRE»

Miguel Vega, director general de SIGRE, desgrana para El GlobalFarma las claves del modelo de la UNEP basado en cuatro pilares para la correcta eliminación de medicamentos

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Hace apenas un mes, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés) publicó un informe en el que proponía un enfoque integral para la eliminación de medicamentos no utilizados basado en cuatro pilares estratégicos. Un modelo que en España ya aplica SIGRE y sobre el que profundiza su director general, Miguel Vega, en una entrevista con El GlobalFarma.

Pregunta. El informe de la UNEP plantea que la prevención es la medida más eficaz. ¿Qué está haciendo SIGRE en España para reducir desde el origen la generación de medicamentos no utilizados, más allá de la recogida en farmacias?

Respuesta. En SIGRE compartimos plenamente ese enfoque: la mejor gestión del residuo es, siempre, evitar que llegue a generarse. Por eso, nuestro modelo no se limita a la recogida de los residuos de medicamentos y sus envases a través del Punto SIGRE de las farmacias –que es la actividad más conocida por el gran público-, sino que se apoya en una primera línea de actuación centrada en la prevención en origen y el ecodiseño.

En la actualidad, está vigente el Plan Empresarial de Prevención y Ecodiseño 2024-2028, a través del cual asesoramos a las compañías farmacéuticas para reducir materiales, aligerar envases, mejorar su reciclabilidad e incorporar soluciones más sostenibles en los envases farmacéuticos. Este acompañamiento resulta especialmente sensible en un sector como el farmacéutico, donde cualquier mejora en el envase debe ser compatible con exigencias muy estrictas de seguridad, conservación y calidad del medicamento.

A pesar de estas limitaciones, y desde 2000, las compañías farmacéuticas han aplicado más de 3.500 iniciativas de ecodiseño y han logrado reducir en más de un 25% el peso medio de los envases; hoy, uno de cada tres medicamentos comercializados en España incorpora ya alguna mejora ambiental en su envase.

Además, la prevención también pasa por fomentar un uso más racional del medicamento. Nuestra actividad tiene una dimensión socio-sanitaria clara: retirar de los hogares tratamientos ya finalizados, medicamentos caducados o en mal estado, minimizar accidentes y promover un uso responsable, especialmente de los antibióticos. Esa visión conecta directamente con el enfoque One Health y con la recomendación de UNEP de actuar sobre las causas que originan el excedente de medicamentos, como la no adherencia o su acopio innecesario.

Pregunta. El sistema SIGRE suele citarse como ejemplo internacional. ¿Qué elementos diferenciales tiene el modelo español frente a otros países y qué retos persisten en términos de trazabilidad y transparencia? ¿Qué significa para SIGRE que la UNEP siga el modelo español para la eliminación de los medicamentos no utilizados?

R. El modelo español tiene varios elementos diferenciales. El primero es que apostamos fuertemente por la prevención en origen. Como ya he comentado anteriormente, la mejor gestión del residuo es siempre evitar que llegue a producirse. Por eso, venimos impulsando de forma sostenida el ecodiseño de los envases farmacéuticos y medidas que permiten reducir materiales, optimizar recursos y minimizar el impacto ambiental desde su fase de diseño.

El segundo es que en nuestro sistema la responsabilidad ampliada del productor (RAP) ya ocupa un papel central. La RAP no solo refuerza la corresponsabilidad de todos los agentes implicados, sino que aporta estabilidad, transparencia y capacidad de mejora al sistema. Y precisamente ese es el modelo sobre el que se articula SIGRE. Nuestra actividad consiste en administrar un sistema colectivo de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP) para la recogida, transporte, clasificación y tratamiento final de los residuos de medicamentos y sus envases.

En 2024, además, SIGRE obtuvo la autorización administrativa como SCRAP para envases domésticos, comerciales e industriales de medicamentos en todo el territorio nacional. El tercero es que un sistema eficaz debe asegurar toda la cadena de gestión: la recogida, la logística, la trazabilidad, el tratamiento y la evaluación y reporte de los resultados obtenidos. Ese enfoque integral es, precisamente, una de las fortalezas del modelo SIGRE: una red de más de 22.200 farmacias, logística inversa con la distribución farmacéutica, trazabilidad y control de los residuos, y una planta específica de clasificación en Tudela de Duero, referente internacional. Y cuarto, el valor estratégico que damos en SIGRE a la sensibilización y la comunicación. Porque sin información, sin pedagogía y sin compromiso ciudadano, no hay modelo que alcance todo su potencial.

En materia de trazabilidad, nuestro modelo de gestión español ofrece un estándar muy sólido. Al realizarse la recogida de los residuos de medicamentos y sus envases en el Punto SIGRE, estos quedan bajo supervisión de personal farmacéutico especializado, evitándose así situaciones de riesgo para la salud pública. Asimismo, su posterior recogida y almacenamiento por parte de la distribución farmacéutica permite mantener estos residuos dentro del control del canal farmacéutico, hasta su entrega a los correspondientes gestores autorizados de residuos. Además, la información del transporte, almacenamiento y tratamiento se controla mediante aplicaciones telemáticas, lo que permite asegurar calidad del dato y trazabilidad completa del proceso.

Que UNEP articule su propuesta en torno a cuatro pilares que ya son una realidad en España (prevención en origen, marco normativo, sistemas de recogida y sensibilización) tiene para nosotros un gran valor. Es, ante todo, un reconocimiento al trabajo realizado durante más de dos décadas por todo el sector farmacéutico español y un respaldo internacional a una forma de entender la sostenibilidad en el ámbito del medicamento que en España conocemos bien: una receta basada en la colaboración, la corresponsabilidad compartida y la mejora continua. Lo entendemos como una validación internacional, pero también como una responsabilidad para seguir mejorando.

P. La UNEP insiste en reforzar la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP). ¿Cree que la industria farmacéutica en España está asumiendo plenamente este papel o aún hay margen de mejora? ¿Dónde concretamente?

R. Considero que la industria farmacéutica en España lleva años asumiendo de forma muy activa su responsabilidad ampliada del productor a través de SIGRE. Partamos de la base de que la RAP es un principio de la política ambiental europea, basado en la premisa de 'quien contamina paga', que obliga a los fabricantes y envasadores a asumir la carga financiera y organizativa de la gestión de sus residuos. A través de sistemas individuales o colectivos, esta normativa traslada el coste de la gestión de los residuos a las empresas productoras.
En el ámbito farmacéutico español, SIGRE articula un modelo de responsabilidad compartida creado por la industria farmacéutica, en colaboración con la distribución y las oficinas de farmacia, alineado con los principios de la RAP y con los objetivos de circularidad previstos en la normativa de residuos.

SIGRE, el Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) del sector farmacéutico, lleva más de dos décadas gestionando los envases y residuos de medicamentos de origen doméstico, es decir, los generados en los hogares españoles. A partir del 1 de enero de 2025, para dar cumplimiento a las nuevas obligaciones que la normativa en materia de envases impone a los productores, SIGRE amplió su ámbito de actuación a los envases comerciales de medicamentos que se generan en los establecimientos sanitarios y en las instalaciones de la distribución farmacéutica de nuestro país.

Dicho esto, siempre hay margen de mejora. A mi juicio, ese margen está en tres planos concretos. Primero, en seguir profundizando en la prevención y en el ecodiseño. Segundo, en mejorar la trazabilidad a lo largo de toda la cadena de valor. Y tercero, en acelerar la integración de criterios ambientales en la toma de decisiones empresariales, para que el ecodiseño y la circularidad no sean un complemento, sino una variable estructural del modelo de actividad de las compañías que operan en el sector farmacéutico. Esa es precisamente la dirección que marcan tanto el PEPE 2024-2028 como las recomendaciones de UNEP para los sistemas RAP eficaces.

P: Uno de los grandes desafíos es la concienciación ciudadana. ¿Por qué sigue habiendo tantos medicamentos que acaban en la basura o por el desagüe y qué nuevas estrategias contempla SIGRE para cambiar este comportamiento?

R. El gesto de depositar los residuos de medicamentos y sus envases en el Punto SIGRE ya se practica en tres de cada cuatro hogares y tiene un impacto positivo: elimina el riesgo que supone para la salud el consumo de medicamentos sobrantes o caducados y evita la contaminación de nuestros ríos y suelos, como ocurriría si los tiráramos a la basura o por el desagüe, a la vez que permite reciclar los materiales de los envases recogidos.

Pero no nos conformamos. Queremos aumentar ese 80% de ciudadanos que expresan su orgullo por el alto porcentaje de hogares en España que reciclan medicamentos y, sobre todo, seguir garantizando la salud de las personas y del planeta a través del correcto cierre del ciclo de vida del medicamento.

La colaboración ciudadana resulta fundamental para lograr los objetivos socio-sanitarios y medioambientales de SIGRE, labor en la que la comunicación resulta imprescindible. Durante años, hemos desempeñando un papel cada vez más activo en esta sociedad de la comunicación, con información rigurosa y fiable que difunda conceptos de vital importancia como One Health, economía circular, resistencia a los antibióticos, etc., de una manera que sea útil y que ayude a contrarrestar la gran cantidad de información inexacta o falsa que se difunde. Integrar estos conceptos en la estrategia diaria de SIGRE y saber transmitirlos se ha convertido en un elemento clave para el crecimiento de SIGRE.

Ahora, como lo demuestra nuestra última campaña nacional de sensibilización ciudadana 'Buen Punto', estamos reforzando una comunicación con propósito, coherente, estratégica y audaz, con el objetivo de fomentar este buen hábito que tiene como resultados visibles el cuidado de la salud de las personas y del planeta. Apostamos también por una comunicación más personalizada y digital; mayor implicación de los profesionales sanitarios como prescriptores también en materia medioambiental; y más pedagogía sobre qué ocurre después del Punto SIGRE, porque cuando el ciudadano entiende el destino y la utilidad de su gesto, participa más. En eso UNEP también es clara: las campañas eficaces son las que combinan cercanía, continuidad, medios digitales, formación y participación de los profesionales sanitarios.

P. El informe propone integrar innovación tecnológica y economía circular. ¿Qué avances concretos está impulsando SIGRE en este ámbito y cómo podrían transformar el ciclo de vida de los medicamentos en los próximos años?

R. En SIGRE llevamos años trabajando precisamente en esa intersección entre innovación y economía circular. Hoy ya aplicamos la inteligencia artificial (IA) y la robótica en la planta de clasificación de Tudela de Duero para mejorar la separación de materiales y elevar las tasas de reciclaje; utilizamos IA y Big Data para optimizar rutas de recogida y ganar eficiencia logística; contamos con herramientas digitales como SIGRELAB para mejorar la calidad de la información ambiental y el cumplimiento de las obligaciones regulatorias ; y la planificación de sus campañas de comunicación a través de la IA son una muestra de cómo SIGRE fomenta esta innovación disruptiva en su modelo de actividad.

En conjunto, todas estas innovaciones pueden hacer que el ciclo de vida del medicamento evolucione hacia un modelo más circular: con una mejor calidad del dato, procesos más automatizados y eficientes, una logística más sostenible, una mayor recuperación de materiales y una relación más directa y eficaz con la ciudadanía.

P. ¿Cuáles son los principales retos que se presentan en la eliminación de los medicamentos no utilizados?

R. Yo diría que el primero y más importante es seguir fomentando entre los actores implicados el mensaje de que el uso racional del medicamento solo finaliza cuando sus residuos se depositan en el Punto SIGRE de las farmacias.

El segundo, seguir avanzando en concienciación ciudadana, ya que la correcta separación en origen del residuo comienza en el hogar. El tercero, mantener y reforzar la trazabilidad y la transparencia, especialmente en un contexto regulatorio cada vez más exigente. El cuarto, seguir invirtiendo en innovación tecnológica para mejorar la gestión de los residuos. Y el quinto, consolidar la colaboración multiactor entre industria, farmacias, distribución y administraciones -porque sin esa alianza el sistema no funcionaría-, ampliándola a nuevos públicos.


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