Esta semana se celebrará el debate de investidura tras diez días de negociación entre el Partido Popular y Ciudadanos. Si bien es cierto es que todo apunta a una sesión fallida para Mariano Rajoy, las noticias sanitarias sobre esa negociación tampoco son halagüeñas. Enmarcadas dentro del bloque dos (que se discutió el pasado miércoles casi en su totalidad), las peticiones sanitarias de Ciudadanos se resumían a “garantizar la universalidad”, una generalidad que entra poco al detalle de los problemas a los que el sistema sanitario se enfrentará en la próxima legislatura (acceso a la innovación, equidad, aumento de la cronicidad...).
Otro de los puntos que está sobre la mesa es el aumento de la financiación, donde Ciudadanos quiere que alcance el 7 por ciento del Producto Interior Bruto. Sin embargo, al cierre de esta edición, uno de los representantes del equipo negociador de Ciudadanos, José Manuel Villegas, aseguró que sin un compromiso del Partido Popular en cifras concretas, la negociación no llegaría a buen puerto. Este problema se encuentra en otras políticas que dependen del Ministerio de Sanidad como la dotación a la Ley de Dependencia, donde tampoco se ha llegado a un acuerdo.
En cualquier caso, ambas medidas pasan a un segundo plano si se analizan las palabras de Villegas. Para el representante de Ciudadanos, lo “imprescindible” en un compromiso económico para un “plan de choque social”, en el que incluye el complemento salarial, el plan contra la pobreza infantil, la igualación de los permisos de paternidad, un refuerzo contra el fracaso escolar y la ampliación de la educación universal.