Las CC.AA. se preparan para hacer frente a los fármacos de alto coste y alta prevalencia

<p>Las regiones plantean la necesidad de homogeneizar criterios ante los medicamentos de alto coste y alta prevalencia </p>

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Carlos B. Rodríguez Madrid | viernes, 25 de noviembre de 2016 h |

Tradicionalmente el sistema ha sabido resolver la alta prevalencia a bajo coste. Más tarde le tocó aprender el reto de la baja prevalencia a alto coste. Esta fase de aprendizaje abrirá de manera inminente un nuevo capítulo: la llegada de los denominados Macap, medicamentos de alto coste para enfermedades de alta prevalencia como el colesterol o la insuficiencia cardíaca, marca una nueva preocupación en la agenda sanitaria, como dejaron claro los 12 directores de Farmacia que se dieron cita en Barcelona el día 16 de noviembre. Todos ellos son conscientes de la necesidad de adelantarse al problema y consensuar políticas lo más comunes posible en aras a conseguir la máxima equidad desde el punto de vista del acceso.

La gestión de los Macap presenta características especiales derivadas de su propia definición. Dado que tanto los fármacos como las patologías son muy variadas, no puede definirse un único modelo que sirva adecuadamente para todos los casos. A ello se suma otro punto que puede resultar problemático. “En España no hay establecido un límite o rango que determine la eficiencia o ineficiencia de una terapia farmacológica, por tanto debemos seleccionar con criterios basados en evidencia científica qué pacientes son susceptibles de obtener un mayor beneficio clínico cuando se va a administrar una terapias con el fin de que el coste eficacia incremental sea asumible por el sistema. Cada comunidad realiza intervenciones diferentes que pueden llevar a inequidades dentro del SNS”, apunta María Teresa Martínez, directora general de Planificación, Investigación, Farmacia y Atención al Ciudadano de Murcia.


La llegada de los medicamentos de alto coste y alta prevalencia marca una nueva preocupación en la agenda sanitaria


Zonas comunes

La reunión de Barcelona permitió identificar áreas que pueden ser de aplicación común. Fuentes de la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios de la Consejería de Sanidad Universal y Salud Pública de la Comunidad Valenciana mencionan, por ejemplo, la utilización de los sistemas de información o la implantación en la práctica asistencial de criterios de utilización homogéneos ajustados a la evidencia científica. Otra línea tiene que ver con los IPT, si bien también aquí queda trabajo por hacer. “Han supuesto un paso importante para la unificación de criterios de utilización de medicamentos en base a la eficacia y la seguridad, pero es necesario un mayor avance en el establecimiento de criterios de eficiencia, para así poder hacer efectivo el mandato de la Ley de Garantías en lo relativo a la financiación selectiva y no indiscriminada de medicamentos con el fin de garantizar la sostenibilidad del SNS”, añade María Teresa Martínez.

Sobre la mesa también hay otras propuestas que aluden directamente a otros agentes del sector, bien para garantizar la sostenibilidad del sistema, bien para garantizar la equidad territorial entre todas las comunidades autónomas. De cara a la primera cuestión, María Carmen Encinas, jefa del Área de Farmacia del SESCAM, cree que, por un lado, la gestión de los Macap “debería incluir acuerdos para fijar condiciones económicas con la industria farmacéutica, viendo siempre que sea posible espacios para la competencia entre proveedores”.

En relación al segundo punto, la equidad en el SNS, destaca la necesidad de potenciar el trabajo en equipos profesionales multidisciplinares que aplique los protocolos de uso que incluyan desde criterios de prescripción (en base a ficha técnica e IPT) hasta criterios de seguimiento tanto de resultados como de seguridad en el paciente. “Estos protocolos —prosigue Encinas— han de ser trabajados y consensuados por los profesionales y armonizados desde el nivel central para no generar situaciones de inequidad y, por supuesto, han de incluir cómo facilitar información a pacientes y medición de resultados y adherencia, valorando finalmente en qué situaciones pueden ser aplicados criterios de prescripción”.

Un enfoque cohesionado es posible

Si bien la peculiaridad de los Macap no lleva a pensar en un único modelo de gestión aplicable a todos los casos, sí que hay esperanzas para un enfoque cohesionado entre administraciones, entre otras cosas porque se trata de un fenómeno relativamente nuevo, tal y como indica Antoni Gilabert, gerente de Farmacia y del Medicamento del Servicio Catalán de la Salud.


Si bien los Macap no hacen pensar en un único modelo de gestión, sí hay esperanzas para un enfoque cohesionado


En su opinión, los programas de acceso responden al mismo denominador común, o como él lo denomina, a un mismo “círculo virtuoso de tres pasos”: evaluación, monitorización de resultados y financiación... Otra cosa es que alguno de estos aspectos esté más desarrollado en unas zonas (sin ir más lejos la monitorización de resultados en Cataluña) que en otras.

Una metodología de cooperación

Si hay un mensaje que los asistentes a la reunión celebrada en Barcelona en torno a los Macap han querido dejar claro es la cooperación entre las distintas comunidades autónomas en relación con la gestión de un tipo de medicamentos que suponen un alto impacto en los servicios de salud, tanto desde el punto de vista asistencial como económico. Esta reunión ofreció la oportunidad de compartir la visión y las experiencias de los asistentes, tanto a nivel de presentaciones concretas por algunas comunidades autónomas como las personales en relación con los distintos ámbitos de decisión del ámbito farmacéutico en el que participan. Pero las comunidades autónomas saben que no están solas. Iñaki Betolaza, director de Farmacia del Departamento de Salud del Gobierno vasco, reconoce que en esa metodología de cooperación les gustaría contar con la participación activa del Ministerio de Sanidad. “En la medida que seamos capaces de incorporar en el ámbito formal de las decisiones las experiencias y la problemática concreta de las comunidades autónomas nos llevará a escenarios de tomas de decisión más y mejor informados y en un marco de diálogo y colaboración más estrecho entre los distintos agentes, incluida la industria farmacéutica”, indicó.

De la jornada de Barcelona no salío ningún documento oficial. No era ése el objetivo, si bien lo más probable es que los Macap se acaben discutiendo en un foro en el cual se puedan tomar las decisiones. “Entiendo que debería ser la Comisión de Farmacia del Consejo Interterritorial”, apunta Antoni Gilabert, anfitrión junto al director del CatSalut, David Elvira, de este acto que, no se sabe cuándo ni dónde, pero tiene visos de continuar “como complemento” al resto de foros. “Cuantos más espacios de debate y discusión tengamos, más fácilmente va a ser armonizar criterios”, comenta también Gilabert.